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Dos grandes familias han llevado en España este apellido, nombrándose Cao de Benós y Cao de Cordido, según el solar de donde procedían. CAO DE BENÓS Los Cao de Benós tuvieron su primitivo solar en el lugar de Benós, del ayuntamiento de las Bordes, valle de Arán y partido judical de Viella (Lérida), y fundaron casa en la villa de Lés, del mismo valle y partido. Sus caballeros, que ostentaron los títulos de barones de Lés y marqueses de Rosalmonte, se extendieron por el Mediodía de Francia y pasaron a Andalucía, creando otro solar en la ciudad de Antequera (Málaga), donde entroncaron con la familia de los condes de Argelejo. Los barones de Lés, cuyo título data de 15 de abril de 1478, sirvieron a los reyes Felipe VI, Carlos II y Felipe V, como vamos a ver en la siguiente filiación. I. El noble caballero catalán Arnaldo Cao de Benós, natural de Benós, señor de la torre de Nardias y de los castillos de San Vicente de Sentels, de Molina y de Nivallate, floreció a principios del siglo XVI. Contrajo matrimonio con doña Dorotea Pedecondo y fueron padres de II. Ramón Cao de Benós, que se distinguió en la guerra de los veinticinco años contra Francia y en las alteraciones de Cataluña en los años de 1635 a 1659. Fue el primer barón de Lés de la segunda raza, como legítimo sucesor del capitán Benito Marcó, barón de Lés, de quien heredó el título por hallarse extinguidas las ramas directas de Marcó y de Sapena, dándose el 16 de noviembre de 1649 plena posesión de la baronía con todos sus privilegios. Había casado en 26 de noviembre de 1572 con doña Dorotea Condessa y Arró, y de esta unión nacieron tres hijos: 1º Pablo Cao de Benós, que sigue. 2º Manuel Cao de Benós, que fue doctor en teología y vicario genral del valle de Arán, y 3º Josefa Cao Benós. III. El primogénito, Pablo Cano de Benós, natural de Benós, fue capitán de infantería y acompañó a su padre en las guerras de su tiempo, hallándose en el arriesgado asalto de las murallas de Castellón. Ostentó el título de barón de Lés, del que recibió nueva investidura, en virtud de Ordenes del rey Carlos II al virrey de Cataluña, y sostuvo un largo pleito con los frailes jerónimos de Murtza de Valencia, que alegaban derechos a los bienes de la baronía. En el año de 1649, casó en la villa de Arén, delpartido de Benabarre(Huesca), con doña Josefa MarchyAugustí, de la hidalga casa de March de Aragón, cuna de muchos infanzones, y procrearon estos cuatro hijos 1º Francisco Cao de Benós y March, que murió a los veinte años de edad, en vida de sus padres. 2º José Alberto Cao de Benós y March, que sigue. 3º Alberto Armenterio Cao de Benós y March, que fue doctor en teología, oficial eclesiástico perpetuo del valle de Arán (Arcipreste de Vilabertrán, en el Ampurdán), síndico, racionero y diputado de Arén, donde nació. Defendió calurosamente la causa de Felipe V, y 4º Teresa Cao de Benós y March, que casó con el noble Miguel de la Moga, natural de Unyá (en el mismo valle de Arán), y prior y baile general de Terzón de Pujolo, naciendo de este matrimonio a) Serafina de la Moga y Cao de Benós, que contrajo matrimonio con el doctor José de Miguel España, asesor del valle de Arán, y procrearon a Teresa de Miguel España y de la Moga. IV. El segundo de esos cuatro hermanos, José Alberto Cao de Bcnós y March, nació en la villa de Arén el 16 de junio de 1653 y fue tercer barón de Lés y doctor de derecho y teología, prestando grandes servicios en las guerras contra Francia y después en las de Cataluña. En 24 de julio de 1700 hizo revalidar y confirmar de nuevo por el rey don Carlos II el título y privilegios de la baronía de Lés. Gallego. De la parroquia de Cordido, concejo de Foz, partido judicial de Mondoñedo (Lugo).

Escudos de Armas del apellido:
Los Cao de Benós, cuyos primitivos solares radicaron en el lugar de Benós y en la villa de Lés, ostentan: Escudo partido: 1º, de oro, con un león rampante de gules contornado, siniestrado de un ciprés arrancado, y 2º, de azur, con un león de oro adiestrado de una torre de plata, surmontado de un creciente de plata y de tves estrellas de mismo metal. Bordura general de plata con este lema en letras de sable: «Cao de Benós conserve tu lealtad». En campo de gules, un árbol al natural y un cordero blanco al pie del tronco.  

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.