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De Cataluña, con casas solares en Gerona, Barcelona y Agramunt (Lérida). Pasó a Mallorca y Menorca. En esta última isla hubo una casa de mucho lustre, en la villa de Mercadal, partido judicial de Mahón. Bover dice que este apellido lo encuentra escrito indistintamente en documentos antiguos: Camps y Descamps. Guillermo Camps acompañó al rey don Jaime I a la conquista de Mallorca, donde fue heredado, tocándole en el repartimiento la alquería de Corbeira, en el distrito de Sineu. Por su espíritu de equidad y justicia, el citado monarca le comisiono para intervenir en la distribución, en cuarteradas, de los campos de regadío del término de la ciudad de Palma de Mallorca. De la casa de Gerona procedió I. Narciso Camps y Amat, que fue padre de II. Narciso Camps, segundo del nombre, que casó con doña Mariana de Prat, en la que tuvo a III. Catalina de Camps y Prat, que contrajo matrimonio con Juan de Ponsich, naciendo de este enlace IV. Ramón de Ponsich y Camps, que casó con doña Ignacia de.Alós y procrearon a Antonio y Ramón Ponsich Alós y Camps, bautizados en la iglesia del Pino, de Barcelona, el 26 de febrero de 1744 y el 8 de mayo de 1748, respectivamente, ambos caballeros de San Juan, en el gran priorato de Cataluña en 1758. En la villa de Agramunt, del partido judicial de Balaguer (Lérida), radicó una casa de este apellido, a la que perteneció I. Juan de Camps, que casó con doña Juana Rialp, ambos naturales de Agramunt, y fue su hijo II. Pablo de Camps, natural de Agramunt, que contrajo matrimonio en Sevilla con doña María Parés, natural de dicha ciudad y procrearon a III. Francisco de Camps Parés y Codina, natural de Sevilla y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 5 de octubre de 1638. De la casa establecida en la villa de Mercadal (Menorca) fue I. Juan Camps, natural de Mercadal, que casó con doña Benita Fabrer, natural de la villa de Ferrerías, del mismo partido judicial de Mahón, y fueron padres de II. Juan Camps, natural de Ferrerías, que de su esposa doña Práxedes Vantóyol, natural de Mercadal, tuvo a III. Antonio Camps, natural de Mercadal, esposo de doña Mariana Soler, natural de Mahón y ambos padres de IV. José Camps y Soler, natural de Mahón, cónsul general y comisario en Sierra Leona y caballero de Carlos III, en cuya Orden ingresó el 28 de abril de 1821. De Valencia.

Escudos de Armas del apellido:
La casa de Gerona trae: De oro, con cinco matas de sinople, terrasadas de lo mismo y puestas en sotuer. En el expediente de pruebas de los caballeros de San Juan del Gran Priorato de Cataluña,- citados anteriormente y originarios de esa casa, se dice que las matas son seis y que en la parte inferior de la terrasa hay olas de mar de azur y plata; pero entendemos que esas olas son fajas ondeadas de azur y plata. Otros Camps, también descendientes de la casa de Gerona, tienen: De oro, con cinco árboles de sinople, puestos en situación de faja, terrasados de lo mismo, y bajo la terrasa cuatro fajas ondeadas de azur y plata. Movientes de los cantones superiores del escudo, dos brazos, vestido de gules el del cantón diestro y de azur el del siniestro, cuyas manos de carnación se estrechan como símbolo de amistad. La casa de Barcelona ostenta: De plata, con tres fajas de azur, cantonado y quinado de oro y gules; el jefe, de oro, con un águila de sable. Las casas de Mallorca y Mercadal (Menorca) usan: De azur, con un águila de oro, coronada de este mismo metal. Algún autor dice que hay líneas de Camps que tienen estos escudos: De azur, con tres haces de espigas de oro puestos en triángulo. De azur, con un lebrel de plata puesto en salto, y bordura almenada, del mismo metal, de ocho piezas. De azur, con una mata arrancada, como de adormideras, de oro.  

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.