Linaje catalán originario del lugar de Calders (cuyo nombre tomó y en el que tuvo su primitivo solar), del partido judicial de Manresa, provincia de Barcelona. Fundó nuevas casas en el lugar de Segur, del partido judicial de Igualada; en las ciudades de Vic y de Cervera (esta última en la provincia de Lérida), y en Zaragoza. De la casa de Segur fue I. Francisco Juan de Calders, natural de Segur, señor de la baronía de este mismo nombre y diputado militar de Cataluña, que casó con doña Isabel de Meyá y de Vilafranca, de la misma naturaleza, y fueron padres de II. Ramón Juan de Calders y de Meyá, diputado militar de Cataluña, señor de la baronía de Segur y natural de este pueblo, que contrajo matrimonio con doña Dionisia de Gilabert y de Alentorn, natural de Serós (Lérida), naciendo de este enlace III. Ramón de Calders Ferrán y Gilabert, natural de Segur, gobernador de Cataluña, del consejo de guerra de Su Majestad y caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó el 25 de noviembre de 1643. Hermano menor suyo fue Guillermo de Calders, caballero de San Juan y comendador de Suterri y Síscar, y sobrino de ambos, Felipe de Calders, también caballero de San Juan.
Escudos de Armas del apellido:
Trae de gules, con tres calderas de oro puestas en triángulo y fajadas de una faja vibrada o centelleante de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia.
