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Familia balear, tan antigua en Felanitx (Manacor) como la fundación de esa villa, que tuvo lugar en el año de 1300, pues Pedro Caldenty fue uno de sus primeros pobladores. En el siglo XV brilló por su talento Guillermo Caldentey, que descubrió al mundo científico los errores que cometió Hugo de Sena al comentar las obras de Galeno, haciendo una edición de ellas ilustrada con eruditas notas. Fue uno de los más sabios teólogos de su tiempo y abrazó, ya viejo, el estado eclesiástico, siendo canónigo de la catedral de Palma de Mallorca y fundador del colegio de eckcación llamado «La Crianza». Murió el 27 de noviembre de 1510. Sobrino suyo fue Bartolomé Caldentey, doctor teólogo y catedrático lulista de la universidad de Mallorca. El rey don Fernando «el Católico» le hizo donación en 1492 del lugar de Miramar para él y para Francisco Prats, en el que vivieron muchos años, ocupándose de la enseñanza de ]a doctrina de Lulio. También establecieron allí una imprenta, en la que publicaron obras, siendo el impresor Nicolás Calafat, natural de Valldemosa, villa del partido judiciel de Palma de Mallorca. Murió Bartolomé Caldentey e1 12 de octubre de 1500.

Escudos de Armas del apellido:
Trae este apellido: De oro, con un águila de sable que sostiene con la garra diestra una antorcha encendida.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La antorcha es símbolo de magnanimidad, ardimiento y prontitud en desempeños o cometidos intelectuales. También es el símbolo de la guerra y aviva el recuerdo imperecedero de antiguas hazañas. Suelen blasonarla aquellos guerreros que han ganado gloria combatiendo con ardor y coraje por su patria y por su rey.