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Castellano, descendiente del Rey D. Bermudo II de León. Probó innumerables veces su nobleza en las Ordenes Militares, Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, Real Compañía de Guardias Marinas y Real Audiencia de Oviedo. Don Juan Flórez de Ocáriz reconoce el origen gallego de los de este famoso linaje, citando a Ambrosio de Morales y a Alonso López de Haro. Sus palabras son como siguen: ?Este noble linaje de Carvajal desciende de un caballero gallego llamado Pelayo, el cual, según lo refiere Ambrosio de Morales, le halló nombrado en una escritura de la iglesia de Lugo, del rey Don Ordoño III, en la cual se dice cómo un caballero de aquella tierra llamado Oveco, hijo de Rudesindo, se levantó contra el mismo Rey, apoderándose de algunos castillos; y este caballero Pelayo acudio y deshizo los rebeldes y aprisionó a Oveco; y deste Pelayo descienden los de Carbajal, Carballos y Carballidos, que es todo uno. Y era de sangre real, descendiente del rey D. Bermudo II de León, y de un hijo suyo por varonía legítima, según una carta del rey D. Enrique IV de Castilla, escrita de Arévalo a 20 de noviembre de 1454 a Díaz Sánchez de Carbajal? (sigue la carta). El P. Felipe de Gándara repite que descienden del rey D. Bermudo II y de su hijo D. Gonzalo; agregando que la casa y solar de los Carbajal o Carballido ?está en el obispado de Mondoñedo, en una montaña que dicen Carballido?. Recuerda el nombre de D. Francisco de Sande y Carbajal, que fue catedrático de la Universidad de Salamanca, oidor de la Audiencia de Granada, canciller y presidente de Consejo de Hacienda. Trae también noticias de D. Diego de Vargas Carbajal, señor de las villas de Puerto y Valhondo, que casó con Dª Teresa de Castro y cuyos hijos fueron el conde del Puerto y D. Carlos Vargas y Eraso. Los de Mondoñedo llegaron a ser dueños, no solamente de la casa de Carbajal (en la feligresía de San Pedro), sino también de la Teijeiro (feligresía de San Adrián de Lorenzana, ayuntamiento de Lorenzana, partido de Mondoñedo), habiendo entroncado con distinguidas familias, cono tendremos ocasión de observar al dar su genealogía. Los hallamos en las tierras del sur de Galicia, donde el Ldo. López de Carbajal, casado con Dª María Domínguez de Bugarín, vecinos ambos de Tuy, fue padre de Dª Teresa Estévez de Carbajal, que contrajo matrimonio con D. Alonso Vidal de Mera. Estos últimos fueron fundadores de un vínculo electivo de tercio y quinto de sus bienes, con condición de que sus sucesores en el vínculo y mayorazgo se llamásen del nombre y apellido de Mera, trayendo las armas de este linaje. A uno de sus hijos, D. Fernando de Mera y Carbajal, catedrático de Decretales Menores, colegial de Sta. Cruz de Valladolid, provisor de Cuenca en 1672 y gobernador del obispado de este nombre en 1678, se dedicó un curioso soneto en que se citan los entronques de la casa de Ulloa, de la que era derivada la de Mera. Los dueños de la Casa de Carbajal y de la de Teijeiro De las indicadas casas, que antes hemos mencionado, en tierras de Mondoñedo, fueron: D. ANTONIO CARBAJAL AGUIAR Y PARDO, regidor de Mondoñedo por 1636,1644 y 1654; que en 28-XI-1626 dotó con cinco fanegas anuales de pan las ermita de San Carlos, de la ciudad mindoniense, la cual fue consagrada el 5 de noviembre del mismo año; casó con Dª Beatriz Barrientos y Cueto y tuvo por hijos a I. D. Carlos Antonio que sigue la línea. 2. Dª Marina Barrientos, que casó con D. Antonio de la Barrera y Castrillón, de Foz. D. CARLOS CARBAJAL Y PARDO (o SOTOMAYOR Y FIGUEROA) en 1664 era capitular del Concejo de Mondoñedo; casó con Dª Josefa Osorio; fundó y dotó un misa en el Altar de Ntra. Sra. la Grande y tuvo por hijos a D. JUAN DE CARBAJAL Y OSORIO, del valle de Lorenzana; regidor de Mondoñedo, cabo de Milicias y capitular de su Cabildo en 1689; presentaba el beneficio de la feligresía de Candia, así como su anejo Cabaneiro, alternando con el obispo de Mondoñedo ; casó con Dª María Castrillón (hija de D. Francisco Castrillón y de Dª Catalina Rico); tuvo por hijo a D. FRANCISCO CARBAJAL CASTRILLON OSORIO Y RICO, de Mondoñedo, cabo de San Juan en 1697. De esta familia debió ser D. José Nicolás Carbajal Osorio (que casó con Dª Josefa de Miranda y Omaña, hija de la señora marquesa de Villar y Condesa de San Román) que en 1740, juntamente con su cuñado D. José Carbajal Osorio, recibían poderes del Concejo de Mondoñedo. (V. LÓPEZ DE CARBAJAL). De este linaje fueron don Gonzalo González de Carvajal, que vivió en tiempos de Alfonso IX, que tomó parte en la batalla de las Navas de Tolosa y en la conquista de la ciudad de Baeza. Don Diego González de Carvajal que pasó de León a Castilla, distinguiéndose en el servicio al rey don Fernando "el Santo", quien le donó la ciudad de Plasencia, dejándole el delicado encargo de cuidar de los infantes, sus hijos, de tierna edad, así como de procurar la repoblación de la citada ciudad. Don Rui González de Carvajal que por los años 1.423 se distinguió al servicio del rey, don Juan II, en la guerra contra los infantes de Aragón.        

Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, una banda de sable. Son las que ya describía el autor del Carlo Famoso, D. Luis de Zapata, en aquellos versos: Los de Carbajal, famosa gente, Que en el gentil escudo blanco tienen Puesta la negra banda solamente. Otros añaden bordura de plata con un ramo de encina con bellotas de oro. El Emperador D. Carlos I concedio, por privilegio dado en Madrid a 22 de septiembre de 1530, el siguiente escudo de armas a D. Antonio de Carvajal, vecino de Tenochtitlán (Méjico): en campo de azur, dos leones rampantes y afrontados, al natural, sosteniendo una corona de oro con las manos.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bellota simboliza la fuerza y la expansión. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.