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De tomar en consideración antiguas crónicas, el origen del linaje Carrión se encuentra en el lugar denominado Carreño, en Asturias, dado que fue su fundador don Alonso Carreño, que pertenecía a la rama del solar asturiano de Carreño y pasó a establecerse en el valle de Carriedo, en la provincia de Santander. Tomando como base los datos aportados en la "Enciclopedia Heráldica y Genealógica" de A.A. García Garraffa, se dice que el citado caballero, Alonso Carreño, se encontró en la toma de la villa de Carrión de los Condes, en la provincia de Palencia, cuando fue arrebatada a los moros en tiempos del rey Alfonso "el Casto", y por quedarse establecido en ella, tomó el nombre de la villa como apellido siendo, por tanto, el fundador del linaje y familia Carrión, cuyas ramas y casas más antiguas traen las mismas armas que su progenitor ostentaba. Comencemos por la villa de Carreño: efectivamente se encuentra situada en Asturias, partido judicial de Gijón. Nada impide que la citada villa tuviera su origen en el caballero don Alonso Carreño citado anteriormente. En cuanto a lo que se refiere a la villa de Carrión de los Condes, veamos lo que dice Méndez Silva en su "Población General de España", páginas 40 y 41. "Yace a lo último de Campos la tierra de Carrión, villa cognominada de los Condes, por muchos que la dominaron. Sitio eminente, tendido, apacible y saludable. (sic) Ha procreado ilustres varones en santidad y ciencias. Aquí se celebró un Concilio en tiempos del Papa Honorio II, al cual asistió su Legado, Uberto. Fue antiguamente condado, del que gozaron don Gonzalo y su hijos Diego González y Fernán González, yernos del Cid, los cuales cometieron la alevosía contra sus mujeres; dio el rey don Alfonso VI sentencia, salieran a lidiar los dos y su tío Suero González, con otros tres de parte del Cid, que fueron Pedro Bermúdez, Martín Antolinez y Nuño Bustos: los cuales combatieron en esta villa, año 1.096, estando presente el rey y toda su corte: y salieron vencidos los Condes de Carrión y declarados por alevosos, quedó esta Villa desde entonces a la corona real..." Al indicar las crónicas que Alonso Carreño, participó en la toma de Carrión de los Condes en tiempos del rey Alfonso "el Casto", y no citar fechas, es evidente que este suceso tuvo que desarrollarse entre los años 791 y 842, período que duró el reinado del citado monarca, hijo del rey Fruela I y la reina Munia. Pero se da el caso, comprobado históricamente, que durante este reinado, los fracasos y derrotas de las huestes cristianas fueron casi continuas, incluso, la capital, Oviedo, fue saqueada por los musulmanes después de varias batallas, y en una de ellas, junto al río Quirós, nuevamente fue vencido hasta el punto que tuvo que huir refugiándose en el estrecho valle del Nalón. Oviedo fue saqueada por segunda vez y el rey Alfonso incluso llegó a solicitar la ayuda de Carlomagno. Las luchas intestinas de los musulmanes, concedieron no sólo un respiro a Alfonso, sino la posibilidad de atacar a su vez, lo que hizo, saqueando la ciudad de Lisboa, para lo cual tuvo que cruzar la meseta produciéndose entonces la posible toma de la villa de Carrión. La fortuna se alió con el rey astur y en sucesivas batallas fue venciendo a los musulmanes, lo que le permitió ir consolidando su reino. Volviendo al caballero Alonso Carreño, es de suponer que al serle otorgada la villa de Carrión tomara como apellido su nombre. No existe absolutamente nada que contradiga esta versión. Sus descendientes continuaron usando ya, el apellido Carrión, como Condes de esta villa. El episodio de aquellos condes que ultrajaron a las hijas del Cid está reflejado en la historia. Pero también consta que, al ser vencidos, la villa de Carrión quedo asignada a la Corona real. Fue quizás, durante el reinado de don Alfonso II, llamado "el Emperador", cuando este monarca, elevó al rango de Ricoshombres a los caballeros Luis López de Carrión y Diego Muñoz de Carrión, a los que confirmó en sus privilegios en el año 1.147, lo que hace suponer que les devolvería la potestad y dominio sobre la citada villa de Carrión de los Condes. Durante este mismo reinado, vivió Diego Martínez de Carrión, que confirmó la donación hecha por "el Emperador", a la iglesia de Toledo, de la mezquita mayor de Calatrava. Otro personaje del apellido Carrión, Gil de Carrión, vasallo del rey don Enrique I, fue padre de Iñigo Gil de Carrión, que participó con las huestes del rey San Fernando en la conquista de Sevilla. De él descendio don Gonzalo Carrión y don Mateo Carrión, viviendo ambos en el reinado de don Pedro I. Es de suponer que, dada la turbulencia de la época, ambos participaron en las luchas que el monarca castellano sostuvo con su hermano Enrique de Trastamara, aunque ignoramos de qué bando se pusieron. Las noticias que disponemos se limitan a consignar que ambos fueron caballeros de renombre, muy principales y que radicaron en la villa de Carrión. Lo que sí está perfectamente claro es que todas las ramas del apellido Carrión salieron de su primitivo solar, extendiéndose primero por ambas Castillas y con posterioridad por toda la Península, fundando nuevas casas solares, y que también varios miembros del apellido Carrión pasaron a la América Hispana. De estos últimos se conserva constancia de Pedro de Carrión y Saldaña que participó con Valdivia en la conquista de Chile y en las luchas que los conquistadores españoles sostuvieron con los araucanos, acaudillados por su jefe Caupolicán. En la conquista del Perú, unido a las huestes de don Francisco Pizarro, aparece otro Carrión, Juan de Carrión, que se destacó en la Administración española en aquél país. Fue Alguacil Mayor y Tesorero Real. En el siglo XVI, destacó como escultor, Leonardo de Carrión, perteneciente a la escuela de Valladolid. Radicó en Medina del Campo y en colaboración con Agustín de Meva realizó en 1.576 el retablo de la capilla de San Juan Bautista en la Colegiata de Medina del Campo. Del mismo siglo es Juan de Carrión, miniaturista que trabajó en la ciudad de Avila. Se le considera uno de los iluminadores más importantes del arte gótico español. En lo que se refiere a los Carrión que pasaron a América, puede destacarse a Jerónimo Carrión, importante político ecuatoriano que fue Presidente de la República en aquel país. Benjamín Carrión, escritor también ecuatoriano, que desempeñó la cartera de Educación Pública. A él se debe la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y muy estimables trabajos literarios, entre los que destaca la novela "Por qué Jesús no vuelve", y parece ser que este apellido, Carrión, fue en el Ecuador donde más se extendio, porque todavía cabe citar a un gran poeta de aquél país, Alejandro Carrión.       

Escudos de Armas del apellido:
Escudo partido: 1.°, en campo de oro, tres matas de carrizo, de sinople, bien ordenadas, y 2.°, en campo de sinople, cinco ruedas de carro, puestas en sotuer. Bordura con su mitad diestra de gules, con ocho aspas de oro, y la siniestra de azur, con ocho ruedas de carro de oro.            

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El carro simboliza la victoria y el triunfo.