No existe una coincidencia total entre los tratadistas que lo han estudiado. Algunos, en base a sus indagaciones, sostienen que proviene de Francia y otros opinan que su tronco se encontraba en Portugal. Pero ni unos ni otros aportan los datos suficicientes para que quede debidamente esclarecido este asunto. García Garrafa se inclina por la primera, al decir que es muchísimo más posible que lo trajese a España alguno de los caballeros que pasaron al servicio del rey de Aragón en los tiempos de la Reconquista española. Este apellido donde primeramente se estableció fue en la ciudad de Jerez de la Frontera de la que dimanaron las casas que fueron a establecerse en Puerto de Santa María y Montoro y subiendo hacia el centro de la Península, concretamente en la villa de Valdepeñas, en Ciudad Real. Y fue precisamente de la citada villa de Valdepeñas de donde el linaje Camacho se fue extendiendo primero por la amplia región manchega y más tarde por el resto de la península. La segunda casa del linaje de la que se tiene noticias estuvo establecida en Aragón y existe la duda de si fue la primitiva, es decir, anterior a la de Jerez de la Frontera. Si se acepta como cierta la versión de los caballeros franceses que vinieron al reino de Aragón, entonces es muy posible que lo anterior se ajuste a la verdad histórica, sobre todo si se toma en consideración un dato muy importante: Cierto caballero Aragonés llamado Juan Camacho ayudó al rey Jaime I en la conquista del reino de Valencia, el noble citado pudo ser descendiente de los caballeros franceses que cruzaron los pirineos para tomar parte en la lucha de las huestes cristianas contra los sarracenos. Si es así no cabe la menor duda de que, en efecto, el solar Aragonés de los Camacho fue el primitivo de este apellido asentado en España. Este apellido pasó también al continente americano, sobre todo a Venezuela, Bolivia, Colombia, así como otros países de la América Hispana donde fundaron casas nobles que perpetuaron el Camacho a través de los tiempos.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, una torre de plata, aclarada de azur, puesta sobre aguas de azur y plata y acostada de dos pinos al natural, surmontados de dos estrellas de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo.
