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De Portugal, de donde pasaron a Galicia, encabezados por el caballero don Pedro de Brito y Coutillo, para, muy pronto, extenderse por toda la península, en especial en Castilla, donde los miembros de este ilustre linaje tomaron parte en las guerras sostenidas por los reyes de España contra otros monarcas extranjeros. Don Pedro de Brito fue caballero de la Orden de Calatrava y escribió diversas obras genealógicas, falleciendo en Madrid en el año 1.622. En su expansión hacia la provincia de Pontevedra, dejaron huellas en el Valle de Miñor (Casa de Brito), en Tuy (Calle de Abaño) y en la región de Pontareas en 1668. Entre los cofrades de Animás de la feligresía de Areas, figuran D. Basilio Suárez de Brito y el clérigo D. Felipe Suárez de Brito; y el 20-III-1644 recibía las aguas bautismales Jerónima, hija de Pedro Serrano y de su mujer Susana de Brito. El apellido llegó a Cantabria con los operarios de las Reales Fábricas de Cañones de Liérganes y La Cavada. Casi todos los autores lo dan por procedente de Portugal, pero a la Montaña lo trajo doña Mariana de Brito, natural de Luxemburgo, mujer de Juan de Olivares en primeras nupcias y en segundas de Jorge de Bande, propietario de las fábricas llegado a Liérganes en 1629. Fueron hijos de Doña Mariana de Brito, Don José y Don Juan de Olivares, y nieto Don Joaquín de Olivares y Moneda, Marqués de Villa-Castel de Carrias en 1742 y Don Nicolás de Olivares, Alcalde de Santander en 1709, y Caballero de Santiago.

Escudos de Armas del apellido:
Escudo losanjado de gules y plata, con los losanjes de este metal cargados de leones rampantes, de gules. Otros: Escudo de gules, nueve losanges de plata cargados con un león de gules. Así aparecen aun, en piedra, en un bar de La Cavada.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.