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Castellano, al que pertenecieron los siete Infantes de Lara, hijos de Gonzalo Bustos y de Sancha Velázquez, y nietos del Rey D. Ramiro II de León. Se extendió por toda la Península, enlazando con muy nobles linajes. Una de sus ramás lo hizo con los Marqueses de Corvera, grandes de España. Otra rama pasó a Méjico, donde el capitán D. Matías del Busto y Moya, natural de Santa Fe, caballero de la Orden de Calatrava, alcanzó, en 20 de diciembre de 1730, el título de Marqués de San Clemente. Se trata de un linaje que probó repetidas veces su nobleza en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada. Con fecha 7 de diciembre de 1.880 se autorizó a don Andrés del Busto y López para usar en España el título pontificio de Marqués del Busto. D. Francisco Antonio Bustos y Flórez, de Ribadeo, sacó ejecutoria de nobleza en la Real Chancillería de Valladolid, en 1785. El Catálogo de Basanta, en el Apéndice 2º al Tomo IV, nos resume los datos de otros de ese apellido que lograron conseguir ejecutoria en la misma Real Chancillería, a 30- XII-1512: D. LOPE ARIAS DE BUSTO, que casó con Dª Teresa López, tuvo por hijo a D. GONZALO DE BUSTO, que casó con Dª Teresa Alonso y tuvo por hijo a D. RODRIGO DE BUSTO, natural de Cancelada (ayuntamiento de Cervantes, partido judicial de Becerreá), que fue el que ganó la ejecutoria de Valladolid, en la citada fecha de 1512; tuvo por hijo a D. GÓMEZ ARES DE BUSTO, que casó con Dª Francisca Rodríguez, y tuvo por hijo a D. JORGE DÍAZ DE BUSTO, que presentó la misma ejecutoria ganada por D. Rodrigo, en 1602; y era vecino de Cortella, en tierra de Cancelada.   

Escudos de Armas del apellido:
Escudo partido de azur y oro, con un águila del uno en el otro. Lema: «Si no soy toda de oro, en lo azur tengo el tesoro.»

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres.