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El Nobiliario manuscrito de OCEA-CADAVAL, recoge este apellido hidalgo de Galicia, señalándole estas Armas (que también aduce jurisdicción de Atienza; pero desconfiamos de que la barra sea banda, dado el confuso tecnicismo que impera en todo el mensaje.) BORRAJEIROS (Condes de) Título concedido por Real Derecho de 21-I-1761, con el vizcondado previo de Parada, a D. Joaquín Salgado y Enríquez coronel de Milicias, de cuyo tiempo data el mayor esplendor del pazo de Parada. Era bisnieto de D. Juan Salgado Gundín, señor de la jurisdicción y fortaleza de Borrajeiros, que comprendía las feligresías de Artoño, Berredo, Borrajeiros, Cabanelas, Couso y Eldián, dentro de la antigua provincia de Santiago, Al casar D. Juan Salgado Guntín con Dª Inés de Avalle, dueña de la casa de Parada (Orense), así como del vínculo y mayorazgo fundado por sus bisabuelos D. Pedro Yáñez de Bóveda y Dª Leonor González Enríquez, los SALGADO entraban en posesión de uno de los estados orensanos principales (VER SALGADO, línea de los Condes de Borrajeiros; VER ENRÍQUEZ, Casa de Parada; VER BÓVEDA, Casa del pazo de Santiago de Parada de Amoeiro). En 1958 ha sido rehabilitado el Título, siendo hoy conde dc Borrajeiros el Excmo. Sr. D. Manuel Taboada Roca, magistrado del Supremo de Madrid, hermano del notable genealogista gallego D. Antonio Taboada Roca.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, un roble de su color natural, y detrás de él, una barra de oro; bordura de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.