Procedentes de Puerto de Lastres (ayuntamiento de Colunga, en Asturias), se establecieron en la feligresía de San Pedro de Cesantes (ayuntamiento de Redondela), pleiteando repetidas veces en la Real Chancillería de Valladolid para que se les reconociese su hidalguía, como en efecto se les reconoció. Don Santos Vicente de Borines y D. Pedro de Borines, vecinos de Redondela y naturales de Puerto de Lastres, pleiteaban por el reconocimiento de su hidalguía en 1763 lo mismo que D. Agustin, de Borines y D. Francisco de Borines, todos de la misma vecindad, aunque los dos últimos parece que nacidos en Redondela, lo mismo que D. José Bernardo de Borines, que hacía valer sus derechos en 1797 por idéntico motivo. Tienen descendientes en Redondela, que guardan papeles de familia y un grueso volumen con las informaciones de testigos para los pleitos indicados. Repetidas veces he oído decir que en Cesantes existe una casa blasonada donde residieron los de este linaje, pero no se me ha presentado ocasión de comprobarlo.
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
