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Castellano, descendiente de D. Fernando Alfonso de Benavides, hijo natural del Emperador D. Alfonso VII de Castilla. Dicen algunos autores que este apellido tiene por origen al de la casa de Biedma que tuvo su solar en el reino de Galicia, donde fueron señores de Monterrey y de otros muchos y ricos heredamientos. Men Rodríguez de Viedma y de Benavides fue el primero de este linaie que tomó este apellido, Benavides, por ser heredero de Juan Alonso de Benavides, su primo hermano. Fue señor de la casa y hacienda de Benevides y de las villas de Santisteban del Puerto, Despulenque y Javalquinto, y de la tierra de la Roda, Menjívar, y guarda mayor del rey don Pedro, y caudillo mayor del obispado de Jaén, y capitán general de la frontera, por los años 1.370, con la condición de que él y sus descendientes se habían de llamar por el apellido Benavides y trayendo su nombre y armas como continúan utilizándolas los señores de esta casa según parece por el testamento otorgado por don Juan Alonso de Benavides, en la villa de Agreda, año 1.358. Juan Alonso de Benavides fue primero ayo del rey don Pedro y después su mayordomo mayor. Se dice que descendía del rey don Alfonso VII, el cual, ávido de una doncella, lo procreó. De las crónicas de la época se deduce que fue un gran guerrero que se halló en el socorro de Gibraltar, cuando se entregó por el alcaide de los moros; peleó valerosamente en la batalla del río Palomares, donde fueron vencidos los moros, muriendo muchos de ellos. Y se halló también en la gran batalla de Velamarín contra los reyes Albohacen de Marruecos y Granada, donde el citado caballero mostró enorme valor y gallardía en el combate, enfretándose a los citados moros. Queda, pues, perfectamente explicado el origen del apellido Benavides, que partió de don Rodrigo Iñiguez de Viedma, señor de los Molinares y de la casa de Ares, cerca de Alcalá del Río, alcaide de los Alcázares de Jaén donde llevo a cabo grandes hazañas contra los moros y fue hijo de Iñigo Iñiguez de Biedma, caballero gallego que se halló en la conquista de Andalucía y de ahí la procedencia de Galicia del linaje que hemos estudiado. Tuvieron casa en la feligresía de Cristiñade (ayuntamiento de Pontareas), donde entroncaron con los MARIÑO y con los AVENDAÑO, y fueron dueños de la "Pousa", con capilla propia, en la iglesia parroquial. Don José Cayetano Benavides, de Tuy, ganó ejecutoria de hidalguía en la Real chancillería de Valladolid, en 1784; lo mismo que D. Jose Benavides de Sotomayor, de San Miguel de Lebosende, en la antigua jurisdicción de San Clodio, en 1737. Don Juan Antonio González Benavides, por 1757, era regidor perpetuo y alcalde mayor de la ciudad de Betanzos; padre de Dª María Josefa Benavides, casada con D. José Oreiro y Blanco (VER OREIRO).

Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, un león rampante, de gules, barrado de oro, de tres barras. El Emperador D. Carlos I concedió, por privilegio dado en Medina del Campo a 25 de abril de 1532, el siguiente escudo de armas a D. Ruflo de Benavides, vecino de Antequera, en el valle de Oaxaca (Méjico): escudo cuartelado: 1.°, en campo de azur, un castillo de oro, y bordura de plata, con ocho aspas de gules; 2.°, en campo de gules, una peña al natural y, sobre ella, un león pardo; 3.°, en campo de azur, una corona real, de oro, y 4.°, de plata, sembrado de armiños de sable, y bordura de azur, con seis flores de lis de oro; en abismo, un escusón de oro, con una banda de sinople. Otros traen: Escudo de oro y un palo o bastón de gules, sobrepuesto un león de este color coronado de oro y envuelto en una cinta o banda de plata. Bordura de plata y ocho calderas de sable.          

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El bastón simboliza mando militar. El llamado Bastón de Mando es el símbolo de autoridad en alcaldes y funcionarios. Cuatro "bastones" de gules en campo de oro, son las armas de los reyes de Aragón. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.