Linaje establecido en Ginzo de Limia, cabeza de partido de la provincia de Orense. Don Pedro Barroso Gómez se halló en la conquista de Sevilla, donde fue heredado con otros caballeros gallegos que en ella se encontraron. Su hijo, D. Fernando Pérez Barroso, casó con Dª Mencía García de Sotomayor, y tuvo por hijos a D. Pedro Gómez Barroso, Cardenal español, que rigió la archidiócesis de Toledo; a Dª Sancha Fernández Barroso, quien casó en Toledo con D. Pedro Fernández de Ayala y Salcedo, de quienes descienden los condes de Fuensalida y otra mucha nobleza toledana. Los comendadores D. Gómez García Barroso, de Santiago, en 1304; Frey Suer o Pérez Barroso, en Santiago de Maqueda, en 1220; D. Frey Gómez, primer comendador de Alcántara, hijo de Gutierre Fernández Barros, señor de Moyatel, en 1219; y D. Gómez Barroso, XXVII maestre de la misma orden, en 1383, proceden todos de este linaje.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, cinco leones de plata, puestos en sotuer. Algunos agregaron a los leones tres fajas jaqueladas. El Cardenal Barroso, en su sepulcro de la catedral de Toledo, ostenta en su blasón las fajas jaqueladas de los Sotomayor. En campo de gules, cinco leones de plata, rampantes, colocados en sotuer.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio.
