Linaje muy antiguo de Galicia, particularmente en la provincia de Orense. Los de las casas de Salvaterra do Miño y de Canedo (municipio de Pontareas) proceden de Braga, en Portugal. Casas principales de los Barros fueron las de Tuy, de Amil (partido judicial de Caldas de Reyes), la ya dicha de Canedo, la indicada de Salvaterra do Miño, la de San Pedro de Tenorio (partido judicial de Puente Caldelas), la de Porriño (partido judicial de Tuy), la de Quintela y la de Paradela (municipio de Castrelo de Miño, partido judicial de Ribadavia), la de San Ciprián de Bribes (municipio de Cambre, provincia de La Coruña). De los de Tuy procedió ilustre descendencia en Chile. El Catálogo de Basanta recoge nombres y lugares de individuos de este apellido que hicieron informaciones de nobleza en la Real Chancillería de Valladolid: D. Pedro Benito de Barros, de San Miguel de Lebosende (municipio de Leiro, provincia de Orense) en 1802; D. Ramón de Barros y Alemparte, del lugar de Paradela (feligresía de San Esteban de Castrelo de Miño, partido judicial de Ribadavia), en 1795; D. Francisco Jerónimo Barros Meneses y Silva, del Porriño, en 1773 (lo mismo que D. José Antonio y D. Pedro Barros Meneses y Silva); D. Vicente Nicolás Barros Traba y Andrade, de la feligresía de San Ciprián de Bribes (municipio de Cambre, provincia de La Coruña), en 1796. Ingresaron en las Ordenes militares: en la de Santiago, D. Agustín de Barros Salgado, de Salvaterra do Miño, en 1644; D. Manuel Barros de Figueroa y Martínez, de Santa María de Tourón (municipio de Puente Caldelas, en la provincia de Pontevedra) en la de Carlos III, en 1794. Por 1702 en Nigrán (partido judicial de Vigo), D. Antonio de Barros era considerado como noble. Se extendieron por Chile, el Perú y el Nuevo Reino de Granada. En Pontareas aparecen distintas personas de este linaje, como el capitán Jerónimo Barros; Dª Jerónima Barros, casó con D. Pedro Alfaro; en 1644 hacen de padrinos D. Jerónimo Barros y Dª Isabel Vallejo (hija de la Condesa de Aguilar); en 1784 D. Francisco Xavier Barros era mayordomo y apoderado general de los estados de los condes de Salvatierra y marqueses de Sobroso, que lo eran por entonces D. José María Fernández de Córdoba Sarmiento y Sotomayor y su esposa Dª María Antonia Villarroel Villaría. Los Barros de Campo Lameiro (partido judicial de Caldas de Reyes), son dueños de la casa llamada de Betarra, en aquella localidad. Del Libro San Franciscus hemos tomado los siguientes datos, de los Barros oriundos de Braga, con enterramiento en la iglesia de Salvaterra: ANTONIO DE BARROS, caballero del hábito de Cristo, casó con Catalina da Silva y tuvo por hijos a 1. Antonio de Barros, casó con Isabel de Almeida, 2. Ector, quien sigue la línea. 3. Duarte Barros. Por estar en la muerte de un hombre los tres hermanos huyeron a Galicia, poniéndose a las Ordenes de D. García Sarmiento, señor de la villa de Salvaterra do Miño. HECTOR BARROS Y SILVA pasó a Flandes, donde D. Carlos V lo hizo capitán de milicias; casó con Dª Catalina Alonso de Sequeiros y fundaron casa en el lugar de la Cruz (feligresía de San Miguel de Canedo, que pertenecía a la jurisdicción de Sobroso), donde gobernó muchos años; tuvo por hijos a 1. Juan de Barros, cardenal de la Santa Iglesia de Santiago, enterrado en Salvaterra. 2. Inés de Barros, quien casó con D. Pedro Bermúdez de Castro, señor de la villa de Aldán, y otras tierras de Cangas de Morrazo, de Geve, de Moraña, etc. (todos lugares de la provincia de Pontevedra); y tuvo por hijos a A. D. Francisco de Castro y Aldao, familiar del Santo Oficio por el Consejo supremo, cabo y capitán de sus vasallos quien casó en Pontevedra con Dª Ana de Prado y Gayoso (nieta de la casa de Friol, cerca de Lugo), y tuvo por hijos a D. Pedro, que sigue, y a Dª Antonia. El primogénito: a. D. Pedro de Castro Arias Aldao, que defendió el puerto de Marín, luchando contra turcos, ingleses, holandeses y franceses, que aspiraban a apoderarse de la villa de Bayona y de la isla de Ons en 1652, saliendo vencedor y aprisionando muchos enemigos; casó con su prima Dª Ana Luisa de Figueroa Castro y Maldonado (hija del capitán D. Antonio Bermúdez de Castro Figueroa y de Dª María Maldonado Freixomil y Ponce, señores de la fortaleza del Valle de Veiga), y tuvo por hijos única a Dª María de Aldao Maldonado y Castro, que vivía cuando se escribió el Libro llamado San Franciscus. b. Dª María de Castro Arias y Aldao casó con D. Antonio de Gayoso Figueroa y Moscoso, en Santiago de Compostela. Era D. Antonio consultor del Santo Oficio, auditor general de las cosas de guerra del rey D. Felipe IV; tuvo por hijos a D. José Francisco de Gayoso Aldao y Figueroa, señor del Pazo de Andabao, quien casó (con dispensa) con Dª María de Aldao Maldonado y Castro, y tuvo por hijos a D. Pedro y a D. Benito Domingo de Aldao Gayoso Castro y Figueroa (ambos niños cuando se escribió el Libro referido); a D. Antonio, abad de Umia, a D. Bartolomé, colegial mayor de Santiago Alfeo, de Fonseca, y abad de San Cibrao de Aldán (península del Morrazo, en la provincia de Pontevedra). Otros hijos de D. Ector Barros fueron 3. D. Luis de Barros, quien casó en La Coruña con Dª Bárbara de Ponte Freixomil (hija de Fernán Pérez Montero y Ponte, regidor de la ciudad, señor de Pontes, casó con Dª María...), y tuvo por hijos a a. D. Andrés, muerto en Flandes. b. D. Pedro, muerto como su hermano en Flandes, en servicio de S. M.; y a c. Dª Francisca Barros, quien casó con Gonzalo Moreira y Zúñiga, y tuvo al licenciado Gonzalo de Moreira y Zúñiga, colegial del colegio mayor de Santiago; a Manuel de Zúñiga; a Francisca y a María, monjas en Tuy. Otra hija de Luis de Barros y de Bárbara de Ponte fue Ana de Barros, quien casó con D. Rodrigo Troncoso de Lyra. 4. Dª Ana de Barros, quien casó con D. Rodrigo Troncoso, III de este nombre, señor de la casa de Lira, sin descendencia. 5. D. Duarte de Barros, capitán en Flandes con D. Felipe II, que falleció en la jornada a Inglaterra. 6. D. Benito de Barros, quien casó con Dª Juana de Morais Salgado y tuvo por hijos a a. D. Juan de Barros, quien casó con Dª Dominga de Moreira. b. Dª Mariana de Barros, quien casó con D. Ambrosio Mariño Falcón y fueron padres de Antonio, de Juan y de Basco Mariño, capitán en Flandes, que levantó Compañía en Madrid 1636; a Pedro Salgado, quien casó con Dª María Troncoso; y a Diego de Barros, quien casó con Dª Constanza de Mera Ulloa. 7. Dª Benita Barros, monja, lo mismo que su hermana. 8. Dª Francisca. Otros Barros descendientes de los de Salvaterra do Miño En el archivo de la Real Chancillería de Valladolid existen datos fidedignos de otros Barros, descendientes de los de Salvaterra do Miño, que ganaron ejecutoria de hidalguía a fines del siglo XVIII. Por ellos sabemos que D. JUAN ESTEBAN DE TELLADO YAÑEZ DE BARROS, vecino de Salvaterra y luego de San Salvador de Leirado (feligresía que está muy cerca de la anterior), casó con Dª Bernarda Rodríguez de Somoza, y tuvo por hijos a D. JERONIMO DE BARROS SOMOZA, vecino de Ribadavia, quien casó con Dª Pascua de Ogando y Alemparte (VER ALEMPARTE); y tuvo por hijos a D. PEDRO DE BARROS Y ALEMPARTE, vecino de Ribadavia, quien casó con Dª María Francisca Miguélez de los Ríos, en Sta. María Magdalena de Ribadavia, 15-VI-1692; ganó ejecutoria de hidalguía en 1702 y tuvo por hijos a D. SEBASTIAN DE BARROS Y ALEMPARTE, vecino de San Lorenzo de Fornelos de Montes (ayuntamiento de Sotomayor, partido judicial de Redondela); casó con Dª Jacinta de Meneses y Aballe, en San Salvador de Maceiras (ayuntamiento de Cobelo, partido judicial de La Cañiza), 5-IV-1709, y tuvo por hijos a D. PEDRO ANTONIO DE BARROS Y ALEMPARTE, el Menor, bautizado en San Lorenzo de Fornelos, 21-II-1716, quien casó con Dª Jacoba Queiro y Romero; fueron vecinos de San Cristóbal de Regodeigón, San Lorenzo da Pena y su lugar de Lentille, y tuvo por hijos a D. RAMON DE BARROS Y ALEMPARTE, vecino del lugar de Paradela, en la feligresía de San Esteban de Castrelo de Miño (ayuntamiento de su nombre, partido judicial de Ribadavia), que ganó ejecutoria de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, en 1797. Los de San Pedro de Arentey (ayuntamiento de Salvaterra do Miño) D. DIEGO BARROS TRONCOSO DE LIRA MONTENEGRO era regidor decano de Salvaterra do Miño en el año de 1702; casó con Dª Jacinta Rosa Lobato, y tuvo por hijos a D. FRANCISCO ANTONIO DE BARROS TRONCOSO DE LIRA, nacido en San Pedro de Arentey (ayuntamiento de Salvaterra do Miño, partido judicial de Pontareas), 1704, quien casó con Dª Manuela Varela y Ardeleiros, nacida en San Pedro de Leis (ayuntamiento de Mugía, partido judicial de Corcubión), 1711 (hija de D. Francisco Vareia de Leis, nacido en San Vicente de Vilouchada, 1677, y de Dª Catalina Ardeleiros Baamonde y Fajardo), y tuvo por hijos a D. FRANCISCO DE BARROS TRONCOSO DE LIRA, nacido en San Pedro de Arentey, 1747, quien casó con Dª Francisca Antonia Troncoso de Lira, nacida en San Salvador de Piñeiro (ayuntamiento de Tomiño, partido judicial de Tuy) (VER TRONCOSO DE LIRA), y tuvo por hijos a D. JOSE MARIA DE BARROS Y TRONCOSO DE LIRA, nacido en San Salvador de Piñeiro, en 1784. Los de Tuy con descendencia en Chile y Perú D. JUAN DE BARROS, natural de Tuy, señor del coto de Tortoreos, casó con Dª Inés Sarmiento de la Vega, en Valladolid; tuvo por hijos a D. JUAN DE BARROS, nacido en 1525; peleó en Flandes e Italia bajo las banderas españolas; pasó al Perú en 1555; a Chile en 1557, con el gobernador Mendoza; figura como alférez real en Santiago de Chile en 1565; regidor de la misma ciudad en 1564, 67, 71 y 73; alcalde ordinario de la misma ciudad en 1576. Su firma aparece en documentos del cabildo de Santiago de Chile, en el archivo de Indias, etc. En 1561 obtiene real cédula para continuar en el goce de la encomienda dejada por su suegro, Fernández de Alderete, al ingresar de religioso franciscano. Encomendero de Tango, Malloco, Tobalaba y Ligueimo; testó en Santiago, ante Toro, el 11-I-1586; falleció en aquella ciudad en febrero del 1587. Contrajo matrimonio con Dª Inés, hija única y del conquistador Juan Ferrández de Alderete; de segundas casó con Dª Mayor Padilla, de Sevilla (hija de Diego Vázquez de Padilla y de Mariana Venegas, que había llegado a Chile en 1563); tuvo por hijos entre otros, a D. JUAN DE BARROS Y ALDERETE, en Santiago, 1564, capitán sucesor en las encomiendas de su padre; testó en Santiago, ante Toro, el 11-III-1625; casó con Dª María de Anaya y Durán (hija del conquistador Marcos Veas Durán y de Inés Ortiz de Araya); tuvo por hijos, entre otros, a D. JUAN DE BARROS ALDERETE Y ARAYA, bautizado en el Sagrario de Santiago de Chile, el 2-III-1592; capitán; casó con Dª Ana de Montenegro (hija de D. Juan Ramírez de Portocarrero y de Dª Agustina de Montenegro; nieta del conquistador D. Juan de Montenegro); tuvo por hijos, entre otros, a D. JUAN ANTONIO DE BARROS ALDERETE, etc. Otros Barros pontevedreses D. DOMINGO ANTONIO BARROS, casó con Dª Felipa Domínguez Feijoo; fueron vecinos de Santa María de Janza (municipio de Valga, partido judicial de Caldas de Reis), y tuvo por hijos a D. BERNARDINO ANTONIO DE BARROS, escribano de la jurisdicción de Cordeiro (hoy Cordeiro pertenece al ayuntamiento de Valga); casó con Dª Josefa Bermúdez de la Riva, y tuvo por hijos a D. JOSE ANTONIO BARROS BERMUDEZ, oriundo de San Pedro de Dimo (monasterio de Catoira, partido judicial de Caldas de Reis), el cual llevó a cabo una información de hidalguía en el año de 1748. Tuvo por hermano a Fr. Antonio de Barros, provincial de la Orden de San Francisco, el cual en 1750 pasó al capítulo General de su Orden, en Roma, falleciendo después de celebrado aquél, en Nápoles. Los del Nuevo Reino de Granada (Colombia). Antecesores de los Vizcondes del Portillo D. PEDRO DE BARROS, maestre de Campo, natural de Galicia, se avecindó en Cartagena de Indias. Hallábase casado con una hija de D. Gonzalo Rodríguez de Araujo y Pimentel, de Feardos (feligresía de Santa María de Pao, ayuntamiento de Gomesende, partido judicial de Celanova), y de Dª Isabel Ozores de Sotomayor; tuvo por hijos al capitán D. JOSE BARROS Y ARAUJO, nacido en Cartagena de Indias, de la que fue alcalde ordinario; casó con Dª Luisa Peláez Guerra de la Vega, y tuvo por hijos a Dª CATALINA BARROS PELAEZ DE LA GUERRA, nacida en Cartagena de Indias, que falleció antes de marzo de 1639; había casado con D. Francisco Sarmiento de Sotomayor y tuvo por hijos, entre otros, a D. AGUSTIN SARMIENTO DE SOTOMAYOR Y BARROS, caballero de la Orden de Santiago en 1629, y vizconde del Portillo. Los de Tuy pasan a Chile JUAN BARROS, oriundo de Tuy, en Galicia, casó con Dª Inés Sarmiento de la Vega, y vecina de Valladolid; tuvo por hijo a otro JUAN BARROS DE LA VEGA, quien casó en Chile, 1557, con Dª Inés de Alderete, fundando una familia ilustre que perdura hasta hoy por varonía. (Véase su genealogía en Guillermo de la Cuadra Gormaz, Familias Chilenas, Tomo 1, páginas 37-39). Aunque como ya dijimos, el apellido es originario de Galicia, hay muy buenos sitios en Cantabria que pueden dar origen a los linajes de este apellido aquí asentados. En Bueila existe un pueblo llamado Barros; en Camargo un barrio y varios más en distintos puntos de la región. Los Barros del valle de Camargo, tuvieron importancia y muchos de ellos salieron para Indias, como Don Francisco de Barros, Alcalde y Corregidor de Santiago de Chile en el primer tercio del siglo XVIII, nacido en Camargo la Mayor. Fue su padre capitán de las Reales Armadas, (no confundir con otra familia Barros, llegada a Santiago de Chile desde Galicia en el siglo XVII).
Escudos de Armas del apellido:
Los de San Pedro de Tenorio traían: En campo de azur, tres bandas de oro, cargadas cada una de ellas de tres estrellas de azur Los de la casa Amil: En campo de gules, tres fajas de plata, cargada cada una de ellas de tres estrellas de azur. Que son las del 4º cuartel del escudo de la casa de Piñeiro (ayuntamiento de Gondomar) y las de lo bajo del escudo cortado de la iglesia de Oleiros (Salvaterra do Miño); en lo alto Araujo portugués. Otros traen: En campo de oro, un león rampante de su color natural. Otros: En campo de gules, tres bandas de plata, acompañadas de nueve estrellas de oro puestas una, tres y dos. En Camargo, en los Astilleros de Cuarnizo, estuvo el Superintendente de las Fábricas de reales navíos, Don Cristóbal de Barros, Criado de Felipe II, pero no sabemos si descendía de las casas gallegas o de las del mismo Camargo. Escagedo Salmón da otras armas, seguramente las que utilizó el Superintendente Don Cristóbal de Barros, ya que parecen hacer alusión a las naves allí construidas: En campo de sinople un barco con sus remos sobre ondas de mar, y detrás una torre de oro; bordura de gules y ocho aspas de oro. En el Heraldario se da a este apellido como originario de Muriedas, de donde se dice que pasó a Chile a principios del siglo XVIII. Les dan por armas: En campo de gules, tres ceñidores de oro acompañados de cuatro, cuatro, tres y dos estrellas de ocho puntas de oro; el jefe de oro con un billete de azur cargado de un sotuer de oro. En el año de 1620, era Procurador por el lugar de Maliaño, Don Marcos de Barros.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El barco simboliza la seguridad ganada mediante el tesón, la preparación y el coraje. También ha sido símbolo de la Iglesia que surca los mares de este mundo y conduce a los hombres al puerto definitivo del otro. El navío fondeado en puerto representa la seguridad, el reposo, el objetivo alcanzado, en alusión a la feliz culminación de la "navegación por esta vida". El navío simboliza la seguridad ganada mediante el tesón, la preparación y el coraje. También ha sido símbolo de la Iglesia que surca los mares de este mundo y conduce a los hombres al puerto definitivo del otro. El navío fondeado en puerto representa la seguridad, el reposo, el objetivo alcanzado, en alusión a la feliz culminación de la "navegación por esta vida". Los billetes simbolizan la sabiduría dedicada a la defensa de la verdad, pues denotaban virtuosidad y honradez, ya que de cualquier lado que se vuelvan siempre quedan derechos. Para otros constituye un símbolo de franqueza, por recordar las piedras o fitas con las que se dividían los términos jurisdiccionales. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
