D. ANTONIO GONZÁLEZ BAÑÓN casó con Dª Ana Mª González Rivero y Mosquera (hija del receptor D. Pedro Rivero González Mosquera y de Dª Jacinta Estévez, nacida en San Miguel de Lebosende (ayuntamiento de Leiro, partido judicial de Ribadavia), y bautizada el 20- VII-1669) ; tuvo por hijos a D. JOSÉ GONZÁLEZ BAÑÓN MOSQUERA, nacido en San Lorenzo de Pena (ayuntamiento de Cenlle, partido judicial de Ribadavia) y bautizado allí el 30-III-1701, tuvo por hijos a Dª JUANA BERNARDA GONZÁLEZ BAÑÓN Y HERMIDA, bautizada en Sta. María de Beade (ayuntamiento del partido judicial de Ribadavia), el 22-VI-1733; casó con D. Pedro Ignacio Pardo Ribadeneira, en Sta. Mariña de Esposende (ayuntamiento de Cenlle del mismo partido judicial), el 7- VII-1752 (VER PARDO, Los Pardo Ribadeneira del Pazo de Casaldereito, con muy ilustre descendencia en el Perú) (Cf. Felipe A. Barreda, Manuel Pardo Ribadeneira, Regente de la Real Audiencia del Cuzco, Lima, 1954).
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
