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PEDRO LÓPEZ DE BANA casó con María Suárez; eran naturales de San Pedro de Cécere (ayuntamiento de Sta. Comba, partido judicial de Negreira, en la provincia de La Coruña), y tuvo por hijos a ANTONIO LÓPEZ DE BANA, natural de Santiago, quien casó con Dª Mariana Pacheco, natural de Sta. María de Budiño (ayuntamiento del Pino, partido judicial de Arzúa, provincia de La Coruña), la cual era hija de D. Andrés Pacheco y León, natural de Santiago, y de Dª María Suárez de Romay, natural de Sta. María de Castrelos (ayuntamiento de Vigo), tuvo por hijos al licenciado D. JUAN ANTONIO BAÑA Y PACHECO, presbítero, natural de la ciudad de Santiago, pretendiente a una racionería de músico en la catedral de Santiago en 1688, que para tal fin hizo incoar las informaciones de limpieza necesarias, las cuales nos dan las noticias de la presente genealogía, tales como se encuentran en el Tomo III, nº 5, del archivo catedralicio compostelano.

Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.