Nos encontramos ante uno de los linajes más característicos y propios Cantabria. Algunos genealogistas, tienen empeño en hacer francés a este apellido, que es uno de los topónimos que más abundan en Cantabria, derivado de la raíz "busta", que quiere decir, lugar de descanso del ganado. De esta misma raíz proceden nombres de lugares como La Busta, Bustablado, Bustillo, Bustancilles, Bustidoño y un larguísimo etc. En Campoo, se encuentra el lugar de Bustamante, y la torre medieval del apellido, en la Costana, aún hoy en poder de la familia Ruiz de Bustamante. Existe un verso heráldico que dice: "Vi las armas relumbrantes y los franceses blasones, de los fuertes Bustamantes, que reyes no fueron antes, que fueron emperadores". Aquí un inspirado poeta-Rey de armas, quiso demostrar la ascendencia francesa del linaje, que no tiene por qué acudir a Francia para demostrar su nobleza porque la tiene sobrada en Cantabria y se la han aumentado los personajes que de tal estirpe descienden. Desde el medievo aparecen los Bustamante señoreando la Costana, como vemos por el Becerro de las Behetrías, códice del siglo XIV, donde se dice que "este logar es yermo e que non moran en el mas que dos homes, el uno en un solar de vehetriá, e el de la vehetría, es vasallo de Gonzalo Díaz de Bustamante e son naturales de la behetría, los de Bustamante e Gonzalo González de Lucio"'. La otra casa importante, la de Quijas en el valle de "Río focín", aún no estaba en poder de los Bustamantes, que varias décadas más tarde, el 30 de diciembre de 1369, fue fundada por Don Juan Sánchez de Bustamante y su mujer María Vélez de Calderón, quienes fundaron el primer mayorazgo "de la nuestra casa fuerte de Quixas, e de todo lo que a ella pertenece". Esta casa de Reocín fue con el tiempo una de las más importantes del apellido. Del solar de la Costana salieron las ramas que pasaron de Campoo a Toranzo, donde también tuvieron casas y palacios, lo mismo que en Renedo de Piélagos, Iguña, Comillas, Carranceja, Caries, Carriedo, Puente San Miguel, Silió, etc. Es completamente imposible tratar de resumir las grandes personalidades salidas de estas diferentes ramas de Bustamante, pero sí debemos destacar a Don Francisco de Aisedo y Bustamante, heroico marino muerto en la Batalla de Trafalgar; Don Fernando de Bustamante y Villegas, nacido en Ontaneda, Caballero de Calatrava, Gobernador militar en Chile y Perú, los también calatravos, Don Juan Bernardo de Bustamante, y Don Luis Antonio de Terán y Núñez de Bustamante; los de Alcántara Don Tomás de Bustamante y Rueda, Don Felipe de Bustamante y Ceballos, Don Juan José de Bustamante y Tagle, Don Diego de Villegas Bustamante, etc. así como los Caballeros de Santiago Don Juan Antonio Bracho Bustamante, don Fernando de Bustamante y Ceballos, Don José Joaquín de Bustamante y Guerra, Don Juan Bustamante y Herrera, Don Diego de Bustamante y Fumares, Don Diego de Bustamante y Quijano, Don Felipe de Bustamante y Tollo, Don García de Bustamante y de la Torre, Don Rafael Castillo y Bustamante, Don Juan Cordero y Sánchez de Bustamante, Don José Portilla Bustamante, Don Juan Antonio Ruiz de Bustamante y una larga lista que comprende varios caballeros más, vinculados a este linaje. Asimismo varios de Carlos III, y por supuesto títulos nobiliarios como el Marqués de Villatorre, Marqués de Bustamante, Marqueses de Villanizas, Conde de Estradas, Marqués de Mercadal, Marqués de Villaformada, Vizcondado de Cabanas, etc. vincularon con las casas de Bustamante; notables militares y marinos, historiadores y literatos, obispos y religiosos, descienden también de estas casas. Dice el Doctor Labayru que una familia de este apellido, radicó en las Encartaciones de Vizcaya. Miembros de esta familia ingresaron en la Ordenes Militares de Calatrava, San Juan de Jerusalén y Alcántara y ostentaron las dignidades de la Orden de Carlos III. En lo que se refiere a América, hay constancia de que algunas familias de este apellido se establecieron en aquel continente, con preferencia en Méjico, Argentina y Chile.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, trece roeles de azur. Hay infinidad de variaciones, siempre con los elementos de los trece roeles. Otros: Partido: 1º, de oro, con trece roeles de azur, y 2º, de gules, con una banda de oro engolada en cabezas de dragones de sinople, lampasados de lo mismo. Bordura general de azur con tres flores de lis de oro. (Usaron la banda por habérsela concedido Alfonso XI, al que fue su Mayordomo Don Carey Sánchez de Bustamante). En Cantabria se conservan en algunas casonas o palacios estas armas con las lises dentro del campo, jugando diversamente con la colocación de las piezas. Otros traen: en campo de plata, trece roeles de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
