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Este noble linaje, cuyo célebre palacio aun existe en la parte vieja de la ciudad de Vitoria, siendo uno de sus más artísticos ornatos, procede de uno de los primeros caballeros a quienes el Rey don Alfonso XI de Castilla armó (en la entonces Colegiata, hoy Catedral de aquella ciudad), Caballero de la Banda en 1331. En 1692 se les concedió el Marquesado de Bendaña, elevado a la Grandeza de España de primera clase en 1843. Representantes de la casa, ya casi extinguida en Vitoria, fueron los Arrieta y Escoriaza, cuyos blasones, junto con los de Bendaña, se ven en un medieval edificio de la calle de Cuchillería. En 1813 pasó el título a la familia gallega de Piñeyro, como descendiente legítima de los Bendaña vitorianos. El linaje que nos ocupa entroncó con los de Aguilar, Echávarri, Manuel, Pardo, Villavicencio y Villena, lo que trajo como consecuencia que los nietos de los antiguos caballeros de Vitoria pudiesen ostentar los títulos de Conde de Mollina (con Grandeza), Marqués de Mesa de Asta, Marqués de Nieves, Marqués de Villamayor, Conde de Canillas, Conde de Torrubia y Barón de Molinet. Filial de esta casa de Bendaña es la familia de los Galarza, Condes de Galarza, que habitaron en Larrabezúa (Vizcaya), en Anzuola, Léniz y Vergara (Guipúzcoa) y en Aramayona (Álava). Más que verdadero apellido, es nombre del señorío jurisdiccional que ejercieron varios linajes sobre la llamada Casa de Bendaña (feligresía de Sta. María de Bendaña, en el ayuntamiento de Touro y partido judicial de Arzúa), principalmente los ULLOA. Con todo, no dejan de existir individuos con el apellido de Bendaña, que algunas veces se trocó malamente en Mendaña, por desconocimiento de su origen. No existe, que sepamos, tal localidad en Galicia, mientras que la de Sta. María de Bendaña ya la cita el ms. de O-C., colocándola, como está , a reducida distancia de Santiago. Los señores de la casa de Bendaña poseyeron casas y bienes en la villa de Caldas (en el lugar de confluencia de las carreteras que parten para Santiago y Cuntis), en Briallos, no distante de la anterior; en Betanzos, en Cambre, en tierras mindonienses de Riocorto, etc., habiendo levantado uno de los palacios más bellos y suntuosos de la ciudad de Santiago, que luego pasó, por compra, a los vizcondes de San Alberto. López Ferreiro habla de D. Nuño González de Bendaña, arcediano de Reina, cuyo testamento, de 1348, puede verse en la Colección diplomática del nº LXXII de Galicia Histórica. Dejó al Cabildo de la catedral de Santiago los casales de Vilacristi y Medín, el pazo de Lidoira, etc. Fue hermano de D. Alvaro Rodríguez de Bendaña, comendador de Montemolín, en la Orden de Santiago, y en 1354 asistió a las Vistas de Tejadillo. El arzobispo de Compostela D. Álvaro Nuño de Isorna y Bendaña, antes obispo de Cuenca, gobernó la archidiócesis desde 1445 hasta 1449, siendo fundador de un mayorazgo que primero gozaron los ISORNA y luego, por falta de sucesión, recayó en el deán y Cabildo; y que el arzobispo D. Rodrigo de Luna cedió al mariscal D. Suero Gómez de Sotomayor. Las Armas de D. Álvaro fueron colocadas en la estatuita de Santiago Peregrino, que se custodia en la capilla de las Reliquias. Por 1447, D. Álvaro dirigía una requisitoria a varios nobles, para que no exigiesen pedido alguno a los colonos de los canónigos de Santiago. Personaje interesantísimo de esta familia fue aquel D. Álvaro de Bendaña y Ribadeneira, del que ya nos hemos ocupado en nuestro discurso, Linajes de Galicia en el Perú, al que los castellanos llamaron Avendaño y otros Mendaña, siendo más conocido bajo la designación de D. Álvaro de Mendaña (1541-1596). De allí copiamos lo siguiente: Era sobrino del gobernador y capitán general del Perú, D. Lope García de Castro (V. CASTRO, en el Perú). Los historiadores afirmaban que era de Galicia, sin puntualizar el lugar de su nacimiento, porque sus dos apellidos lo afirmaban bien elocuentemente; pero estaba reservado al insigne investigador gallego D. César Vaamonde Lores puntualizar el lugar exacto y así lo hizo en su inapreciable obra Gómez Pérez das Mariñas y sus descendientes, citando la Crónica del Padre La Llave, uno de los más grandes historiadores de Indias del siglo XVII, y cuyos dos tomos se custodian en el convento de franciscanos de Pastrana, donde se afirma textualmente: Por Abril del ano 1595 salió del Callao, de Lima, en el Perú, el Adelantado Álvaro Avendaño de Nayra, caballero gallego, natural de Santiago, a la población de las islas de Salomón. Sábese que en el Perú cambió el comercio por el afán de encontrar nuevas tierras navegando rumbo al oeste, pues se hablaba de la existencia de islas esparcidas en las inmensidades del Pacífico. Y su tío, el gobernador, patrocinó la empresa y dispuso dos naves que zarparon del Callao el 19 de noviembre del año 1567. Una de las naos iba al mando de otro hijo de Galicia, el insigne pontevedrés D. Pedro Sarmiento de Gamboa; y el piloto mayor, Hernán Gallego, escribió la relación de este primer viaje de Mendaña. Vio éste coronados sus esfuerzos con el descubrimiento de las islas Salomón, a las que arribó con los 120 hombres que componían la expedición, entre marineros, soldados, pilotos y cuatro frailes. Los ataques de los salvajes, así como la falta de víveres y las enfermedades que se cebaban en su gente, le obligaron a dejar aquel archipiélago en agosto del año siguiente, dirigiéndose a las costas mejicanas, desde las cuales tras no pocas peripecias que no es del caso relatar, regresó al puerto del Callao. Todavía realizó un segundo viaje de afianzamiento y colonización de las islas descubiertas, en 1595 (al que se refiere el cronista Padre La Llave) con 378 personas, yendo entonces ya en calidad de gobernador y adelantado de la isla de San Cristóbal, una de las más extensas del archipiélago de las Salomón. Reconoció cuatro islas, que llamó Marquesas de Mendoza, en honor del virrey D. García, marqués de Cañete, el mecenas de aquella su segunda expedición. Disensiones entre los suyos amargaron su  nimo y causaron su muerte. En este viaje le acompañó su esposa Dª Isabel Barreto, también gallega (como lo dice W. E. Retana, en sus Indicaciones Biográficas con que enriqueció los Sucesos de las Islas Filipinas del doctor Antonio de Morga, Madrid, 1910, así como los dos hermanos de Dª Isabel y su cuñado Lope de la Vega. El 21 de julio (habían salido del Callao el viernes 9 de mayo) descubrieron la isla de la Magdalena y luego muchas más, como la de Santa Cruz, en donde Mendaña quiso poblar. Fue entonces, cuando surgió la oposición del maese de campo Pedro Manrique, juntamente con otros descontentos, por lo que Mendaña se vio en la necesidad de darles muerte por traidores el 8 de octubre. Las enfermedades iban adueñándose de los intrépidos navegantes, sucumbiendo los dos hermanos de Dª Isabel, y su mismo marido Mendaña, fallecido el 18 de octubre. De la valiente Dª Isabel Barreto tratamos en BARRETO. Figura sobresaliente de este linaje fue D. Diego Míguez de Bendaña, generalmente conocido bajo el nombre de D. Diego de Muros, el obispo de Canarias, Mondoñedo y Oviedo, del que nos ocuparemos más adelante en las genealogías. D. Rodrigo Antonio Falcón de Ulloa y Ribadeneira Castro Varela y Villamarín, caballero de Santiago, señor de Parderrubias, recibió de D. Carlos II, por Real Derecho de 27-X-1692, el título de marqués de Bendaña. La Grandeza de España de primera clase fue otorgada por Real decreto de Dª Isabel II, en 30-III-1840, en favor de D. Buenaventura Piñeyro y Manuel de Villena, maestrante de Granada, senador del reino, gran cruz de Carlos III, y cuyo Real Derecho le fue expedido en 19-III-1843. Genealogía de D. Diego de Muros Antecesores de los marqueses de Villagarcía Al proponerse estudiar esta egregia figura gallega, salida de las aulas del Colegio Viejo de San Bartolomé, de Salamanca, D. Francisco Ruiz de Vergara y Álava, de la manera que suele cuando se trata de un linaje de campanillas, nos retrotrae a los progenitores de su biografiado, advirtiéndonos su entronque con aquellos MÍGUEZ, o MIGUENS, que traían el mismo blasón que nosotros hemos recogido como de tal linaje . He aquí sus datos: D. LOPE MÍGUEZ asistió a la batalla de las Navas, con su hijo Fernán Míguez, como alférez mayor del conde D. Fernán Pérez de Traba (V. TRABA) ; tuvo por hijos al mencionado D. FERNÁN MÍGUEZ, quien falleció en la batalla de Baeza, en 1227, después de haber peleado al lado de su padre en la de las Navas. Menciona el historiador citado un nuevo eslabón de la cadena, por nombre D. LOPE SÁNCHEZ MÍGUEZ DE BENDANA, pasando a D. N. MÍGUEZ DE BENDANA, quien casó con Dª Clara Oannes, según Juan Baños de Velasco, en su libro ms. sobre la Nobleza de España. Era Dª Clara hija de Suero Yáñez de Parada (V. PARADA); nieta de Periánez Prego señor de Montaos; bisnieta de Gómez Oannes, tercera nieta de D. Fernando de Oannes, quien casó con Dª Elvira Muñiz; cuarta nieta de Dª N. Oviéquiz y de D. Payo Muñiz, señor de Muñiz. Del matrimonio de N. Míguez de Bendeña con Dª Clara nacieron 1. Dª Clara Míguez de Bendaña, quien sigue la línea. 2. D. Diego Míguez de Bendaña, más conocido por el nombre de D. Diego de Muros, natural de aquella villa marinera de este nombre, obispo de Canarias, Mondoñedo y de Oviedo, embajador ante el hey de Navarra, fundador del Colegio mayor de San Salvador de Oviedo, en Salamanca, del cual hace Ruiz de Vergara y Álava una extensa biografía, además de darnos en bellísimo grabado su verdadero retrato, como alumno que había sido del Estudio Viejo de San Bartolomé, de Salamanca. El arzobispo Fonseca, cuando trata de fundar su Colegio mayor de Santiago Alfeo, en la súplica que dirige al Pontífice, pone de relieve el colegio pequeño, o casa estudio "en otro tiempo llamado de Lope Gómez y de Diego, obispo de Oviedo, ya construido en la misma ciudad" de Santiago . Y en el hecho de que hubiese cedido a Fonseca unas rentas de que era patrono García Caamaño, de Rubianes, sobrino político de D. Diego de Muros, nos hace pensar en alguna influencia de éste para que se llevase adelante una obra que debía serle tan cara . Esto último acontecía en Santiago, el 15-III-1522. 3. Dª María, quien casó con D. Ruy Fernández de Caamaño. Dª CLARA MÍGUEZ DE BENDAÑA, la hermana de D. Diego de Muros, casó con Vasco Gulielmes de Bendaña, regidor de la villa de Noya; ambos fueron progenitores de los marqueses de Villagarcía, como veremos al hablar de su hija Dª CONSTANZA SÁNCHEZ DE BENDANA, señora de las casas solares de Bendaña y de Gulielmes, la cual testó en su palacio de Rubianes, ante Domingo Romeu, en 2-XII-1541; casó con D. García de Caamaño de Mendoza, el Alto, señor de Rubianes, cuyo mayorazgo fundó en 1535, habiendo mejorado en el año anterior a su primogénito. De esta suerte ambos esposos vinieron a ser antecesores de los referidos marqueses de Villagarcía (V. CAAMAÑO, línea de la casa de Rubiaas, o Rubianes, etc.). El señorío de Bendaña pasó a los ULLOA de Santiago. Señores de Bendaña, después Marqueses de Bendaña D. FRUCTUOSO DE ULLOA, regidor de Santiago, fue señor de Bendaña en el siglo XVI; casó con Dª Constanza de Lobeira (hija de Diego de Ocampo, alcalde mayor por el solar de los OCAMPO, en la ciudad de Santiago, y de Dª Elvira de Valladares). Don Fructuoso testó en la ciudad del Apóstol, ante Macías Vázquez, el 5-VI-1555, mandando le enterrasen en la capilla de Santa Catalina, levantada en la catedral compostelana por su hermano D. Lope Sánchez de Ulloa. Don Alonso de Fonseca, que le había enviado a Alemania y a la guerra contra el Turco, le hizo merced por todos los días de su vida de doce mil maravedises, situados en las rentas de Cambados y Nogueira, como dice su testamento. Mejora en 3º y 5º, a manera de vínculo, a su nieto, D. Fructuoso de Ulloa, hijo de Lope Sánchez de Ulloa. Tal mejora comprendía el coto y jurisdicción de Bendaña, la capellanía de Sta. María de Bendaña, las casas que el testador había levantado en Santiago, junto a aquellas en que vivía; casas y bienes en Caldas de Reyes, Briallos, Betanzos y Cambre; tuvo por hijos a D. LOPE SÁNCHEZ DE ULLOA, señor del coto y jurisdicción de Bendaña, sobrino de D. Alonso de Acevedo y Zúñiga, conde de Monterrey, con el que se crió. Contrajo matrimonio con Dª Isabel Ribadeneira (hija de Diego Sánchez Ribadeneira y de Dª Constanza de Aguiar, señora de la casa de Teixeiro y otras: V. TEIXEIRO. Casa de San Adriano de Lorenzana); tuvo por hijos al citado D. FRUCTUOSO DE ULLOA Y RIBADENEIRA , el mejorado por su abuelo y heredero del vínculo de Bendaña. Próxima pariente suya debió de ser, por los apellidos y más por la cronología, Dª MARIA ULLOA Y RIBADENEIRA, de la casa de Bendaña, quien casó con D. Antonio Varela Falcón de Sotomayor, señor de Parderrubias (V. FALCÓN), y tuvo por hijos a 1. Dª Juana Elvira de Ulloa Falcón, quien sigue la línea. 2. D. Rodrigo Antonio Falcón de Ulloa y Ribadeneira Castro Varela y Villamarín, caballero de Santiago, señor de Parderrubias, a quien D. Carlos II, por Real derecho de 27-X-1692, otorgó el Título de marqués de Bendaña. Dª JUANA ELVIRA DE ULLOA FALCÓN casó con D. Pedro Piñeyro de Ulloa, y tuvo por hijos a D. JUAN BENITO PINEYRO Y ULLOA, quien casó con Dª Juana de la Torre Romay; II marqueses de Bendaña. Con este casamiento quedó incorporada a la casa de Bendaña la torre del Monte, de Padrón, en el lugar llamado de Extramundi, con todo su señorío (V. ROMAY, Torre del Monte; V. PINEIRO, Línea de los Marqueses de Bendaña). (V. FALCÓN DE ULLOA.) Otras noticias sobre los Bendaña D. JACOBO BENDANA CALVINO Y BECERRA, capitán, casó con Dª Josefa Marcote, y tuvo por hijos a D. JOSÉ ANTONIO DE BENDANA CALVINO, alcalde noble de Betanzos, quien casó con Dª Micaela (o Marcela) Pardo de Alfeirán y Cora (V. CORA), y tuvo por hijos a Dª MARIA TERESA BENDANA CALVINO DE ALFEIRÁN, quien casó con D. Ramón Díaz Pardo de Cela y Ulloa (V. DÍAZ); y tuvo por hijos a D. ROQUE DÍAZ PARDO Y BENDANA, nacido en Vivero, 1771. Gallego.

Escudos de Armas del apellido:
De oro, con un árbol de sinople, arrancado, y un oso de sable empinado al tronco. Divisa: "Laudem dicite Deo nostro, omnes sancti ieus", puesta en letras de sable sobre un volante de oro. En campo de oro, cinco roeles, de azur, puestos en sotuer . Variantes: En campo de azur, seis bezantes de oro, en dos palos. En campo de oro, cinco roeles de sable puestos en sotuer.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa."