En la villa de Bilbao (cuyo nombre tomó). De esta casa dimanaron otras establecidas en Amorebieta, Baquio, Durango, Erandio, Plencia y Villaro, todo en Vizcaya. A una rama denominada de Bilbao la Vieja, y establecida en la misma villa, pertenecieron Fernando de Bilbao la Vieja y Eguía, Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 25 de Agosto de 1633, y Juan de Bilbao la Vieja y Lezama, Caballero de la misma Orden de Santiago, desde el 23 de Julio de 1655. Del solar de Amorebieta es hijo Fray Juan José de Jesús, Rector del Seminario y Universidad de Verápoly, en la India y carmelita descalzo. De la casa de Baquio procede don Félix de Bilbao y Ugarriza, Obispo de Tortosa, nacido el 18 de Mayo de 1873 y elevado al Episcopado en 1924. Otra rama pasó a Navarra, estableciéndose en la villa de Cascante, del partido judicial de Tudela, y de ella fue Pedro de Bilbao y Agüero, Caballero Santiaguista, así como su hermano Juan de Bilbao y Agüero, ingresados el 9 de Diciembre de 1697. Otra radicó en Andalucía y fundó casa de mucho lustre en la villa de Iznájar, del partido judicial de Lucena (Córdoba).
Escudos de Armas del apellido:
Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con un roble de sinople, arrancado, y 2º y 3º, de oro, con un lobo de sable, armado de gules; el del segundo cuartel mirando a la derecha y el del tercero mirando a la izquierda. Divisa: "Mariam, veluti singularem ac dulcissiman Matrem diligamus", puesta en letras de plata sobre un volante de azur. Otros ponen en el primero y cuarto cuarteles del anterior escudo las armas del segundo y tercero, y viceversa. Dice Vilar y Psayla que una rama de Bilbao, que moró en Génova (Italia), usaba estas otras: Cortado: 1º, de plata, con media águila de sable, coronada de lo mismo y lampasada de gules, y 2º, de gules, medio partido de oro
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres.
