Casa solar llamada palacio de Bertiz, sita en las inmediaciones de la villa de Bertiz-Arana (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Pamplona. Hubo también casa en el lugar de Oyeregui, del mismo Valle de Bertiz, y en la ciudad de Pamplona. Una línea del lugar de Oyeregui pasó al de Oronoz, del Valle del Baztán. De la casa de Oyeregui fueron Luis Bertiz de Beaumont, natural de Oco y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 30 de Enero de 1624, y Juan José de Bertiz y Ontañón, de la misma Orden de Santiago, desde el 23 de Mayo de 1708. De la casa del lugar de Oronoz, procedió Juan Bertiz de Bereterechea, que residió en las Islas Filipinas y vistió también el hábito de Santiago, el 8 de Julio de 1720.
Escudos de Armas del apellido:
Miguel de Salazar afirma que las primeras que usaron los de este linaje eran: De oro, con tres bandas de azur. Luego tomaron las armas del Valle de Bertiz-Arana, que son: De azur, y, en punta, aguas de azur y plata, y en ellas una sirena de cabellos de oro, con un espejo en la mano diestra y un peine de oro en la izquierda, acostada de dos antorchas o cirios de viva llama. Este blasón lo modificaron algunos Bertiz, poniendo en la mano derecha de la sirena, en vez del espejo, un asta sumada de una cabeza humana. Otros pintan, en campo de azur, un castillo de oro sobre ondas de agua de azur y plata, y en éstas, saliendo por el lado siniestro del castillo, una sirena con un cirio encendido en la mano derecha. Y otros, apellidados Bertiz-Berea, traen escudo partido, poniendo en la primera partición las armas del Valle de Bertiz-Arana, y en la segunda partición, las armas del Valle del Baztán, que son jaqueladas de plata y sable. Algún autor, finalmente, manifiesta que los Bertiz usaron escudo papelonado de plata y sable, quizás confundiendo el papelonado con el ajedrezado o jaquelado del segundo cuartel del anterior escudo.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La antorcha es símbolo de magnanimidad, ardimiento y prontitud en desempeños o cometidos intelectuales. También es el símbolo de la guerra y aviva el recuerdo imperecedero de antiguas hazañas. Suelen blasonarla aquellos guerreros que han ganado gloria combatiendo con ardor y coraje por su patria y por su rey. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
