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Linaje de Álava, cuya primitiva casa solariega estuvo en la feligresía de Nuestra Señora de Unzáa, en el mismo sitio que hoy ocupa una modestísima casería de labradores, cabe la carretera, señalada con el número 38 de la fogueración actual. Derruida la casa matriz, pasaron sus descendientes, por enlace, a la Torre armera de Gaztiartu, que viénese considerando por todos como cuna del linaje de Barrecheguren. En Oquendo, del partido judicial de Amurrio, también en Álava, hubo otra casa de Barrecheguren, que procede de la casa de Ibarra o Ibarrecoa, en Sopelana (Vizcaya), según algunos autores. No es improbable esta opinión, dada la gran semejanza de sus armas. De ser así, los Barrecheguren estarían cercanamente emparentados con los Marqueses de Arriluce, Darien e Ibarra, con los Condes de Ibarra y de Pozales y con los Vizcondes de Beneoa y Huamarca. Hacia 1450 aparece el primer Señor de esta casa de Barrecheguren, de cuya descendencia poseemos una interesante genealogía, que no podemos reproducir sino de una manera sucinta. verdaderamente esquelética por falta de espacio. Hela aquí: I. Luis de Barrecheguren, natural de Oquendo, fue primer Señor conocido de la casa de su apellido por los años de 1450, y padre de II. Tomás de Barrecheguren, natural de Oquendo, que casó con doña María de Gastiartu y Urdanegui, y procrearon a III. Sebastián de Barrecheguren y Gastiartu, nacido en Oquendo en 1477 y casado con doña Francisca de Ibargüengoiti y Larrinalde, a la que hizo madre de IV. Pedro de Barrecheguren e Ibargüengoiti, nacido en Oquendo el 18 de Enero de 1501, que contrajo matrimonio con doña N. de Unzaga, naciendo de esta unión V. Carlos de Barrecheguren y Unzaga, que nació en Oquendo el 26 de Julio de 1521 y celebró su enlace con doña Inés de Landa y Aranacoa, nacida en Oquendo el 21 de Enero de 1522. Fueron padres de VI. Sebastián de Barrecheguren y Landa, nacido en Oquendo el 20 de Enero de 1543, que en su esposa doña Antonia de Urrarria y Artegui, nacida en Oquendo el 29 de Agosto de 1548, tuvo a VII. Andrés de Barrecheguren y Urrarria, nacido en Oquendo el 24 de Julio de 1569. Se unió en matrimonio con doña Francisca de Unzabe y Escalza, nacida en Oquendo el 4 de Octubre de 1570. De este enlace fue hijo VIII. Juan de Barrecheguren y Beraza, nacido en Oquendo el 22 de Julio de 1601, que casó con doña Isabel Beraza e Irabien, nacida en Oquendo el 6 de Julio de 1607. Procrearon a IX. Francisco de Barrecheguren y Beraza, nacido en Zuaza (caserío del Ayuntamiento de Ayala), el 16 de Abril de 1626. Estuvo casado con doña Mariana de Ulibari y Alday, natural de Respaldiza, y fueron padres de X. Ventura de Barrecheguren y Ulibarri, nacido en Zuaza el 17 de Julio de 1661. Contrajo matrimonio con doña María de Escárzaga y Larrazábal, natural de Zaldu, y tuvieron este hijo XI. Juan de Barrecheguren y Escárzaga, nacido en Zuaza el 28 de Diciembre de 1707. Casó con doña María de Basualdo e Ibargren, y procrearon a XII. Domingo Antonio de Barrecheguren y Basualdo, nacido en Zuaza el 12 de Febrero de 1755. En su mujer, doña Maria Manuela de Eguía y Otaolurruchi, tuvo a XIII. Juan Manuel de Barrecheguren y Eguía, nacido en Oquendo el 6 de Mayo de 1773. Contrajo matrimonio con doña Ramona de Abásolo y Retes, nacida en Oquendo, a la que hizo madre de 1º Domingo Valentín de Barrecheguren y Abásolo, que sigue, y 2º Ramón Tomás de Barrecheguren y Abásolo, casado en Granada con doña N. Costa. De esta unión nacieron: a) Ramón de Barrecheguren y Costa, Abogado, y b) Enrique de Barrecheguren y Costa, Médico militar. XIV. Domingo Valentín de Barrecheguren y Abásolo, nacido en Oquendo el 10 de Noviembre de 1810, celebró su enlace con doña Concepción de Santaló y Manyanlich, natural de Ciranada, y fueron padres de XV. Manuel de Barrecheguren y Santaló, natural de Granada y esposo de doña N. de Montagut y Brugueras, natural de Lérida, en la que tuvo a XVI. Francisco de Barrecheguren y Montagut, natural de Lérida, que se unió en matrimonio con doña Concepción García y Calvo, natural de Granada. Estos esposos fueron padres de XVII. Conchita de Barrecheguren y García, nacida en Granada el 27 de Noviembre de 1905 y muerta a los 21 años, en olor de santidad, en la misma ciudad. La fama de sus virtudes se ha extendido por todo el mundo, y son muchos los prodigios verdaderamente estupendos que se le atribuyen. En Zuaza vivía doña Juana de Barrecheguren y Landa (descendiente de Ventura de Barrecheguren y Ulibarri y de doña María de Escárzaga), casada con Anastasio de Isasi y Laburu, natural del lugar de Llanteno. Tuvieron los siguientes hijos: Domingo, bautizado en 1895; Ángela, en 1897; Ramón, nacido en 1898; Justa, en 1903; Ángel, en 1907, y Pilar de Isasi y Barrecheguren, nacida en 1913.   

Escudos de Armas del apellido:
De gules, con un árbol de oro, terrasado del mismo metal, y con sólo dos ramas, que son las laterales y están caídas, faltándole la central o quilma. Entre el follaje de ambas ramas, una cruz de San Juan, de su color. Al pie de la terrasa, andas de agua de azur y plata. En el centro del jefe del escudo, una corona de espinas de oro, que lleva en medio de ella tres clavos de la Pasión, de plata, puestos perpendicularmente, con las puntas muy justas. Bordura de plata con once sotueres de sinople. Es de advertir que estas armas son casi exactas a las de la familia Ibarra, de Guecho-Sopelana (Marqueses de Arriluce de Ibarra), aunque acrecentarlas con los clavos y la bordura. (Véase el apellido Ibarra). Divisa: "Jainkuagan beti utzi osua ta ezetsi norberaren burua", puesta en letras de oro sobre un volante de gules.   

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.