Antiguo linaje de Cataluña, extendido por esta región y por Aragón, Valencia, Murcia y Cuenca. Tuvo su primitivo solar en el campo de Urgel (Lérida). También tuvo casa en el lugar de Ullestret, del partido judicial de La Bisbal (Gerona). Mosen Jaime Febrer cita a Esteban de Bou, originario del campo de Urgel, que, con gente pagada a su costa, ayudó al rey don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Este monarca premió sus servicios largamente, pues Febrer añade que le dejó rico en dicha ciudad. Hijo de dicho Esteban Bou fue Berenguer Bou, que sirvió en la guerra de Murcia con gente también pagada a su costa; pero el rey no le premió sus servicios según su valor y mérito. Así lo manifiesta el citado tratadista. Gaspar Escolano confirma que los caballeros del apellido Bou son de los que asistieron a la conquista de Valencia, según se halló escrito en el libro del rey don Jaime I, y añade que uno de los principales escogidos para la institución de los nuevos fueros con que se había de vivir en dicho reino fue Guillén Bou. También cita Escolano al Berenguer Bou que se halló en la guerra de Murcia, y añade que en su tiempo vivían: Juan Luis Bou, señor de Fabara, en el término de Cullera, y don Grao Bou, señor de la baronía y castillo de Millás. Onofre Esquerdo suministra las mismás noticias, citando también a Pedro Bou, que fundó en Valencia un hospital para pescadores pobres el 18 de julio de 1399. De esos Bou que quedaron establecidos en Valencia fue I. Isabel Bou, natural de Valencia, que casó con Francés Peñarroja, de la misma naturaleza, y fueron padres de II. Francés Peñarroja Bou, natural de Valencia, que contrajo matrimonio con doña Isabel Casanoya, naciendo de este enlace 1º Gaspar Bou de Peñarroja, que sigue, y 2º Marco Antonio Bou de Peñarroja, natural de Valencia y caballero de la Orden de Montesa, en la que ingresó el 6 de agosto de 1604. Estos dos hermanos antepusieron a su apellido paterno el de su abuela materna. III. El primero, Gaspar Bou de Peñarroja, natural de Valencia, tuvo de su esposa doña María Zapata de Mercader, de igual naturaleza, a IV. Lorenzo Bou de Peñerroja, riatural de Valencia, que casó con doña Feliciana Sisternes de Ollites, de la misma naturaleza, y fueron padres de V. Gaspar Bou de Peñarroja Sisternes de Ollites, natural de Valencia y caballero de la Orden de Montesa, en la que ingresó el 3 de julio de 1665. Vitales dice que del solar de Cataluña salió Ramón Bou, que hizo asiento en el lugar de Campillos-Sierra, del partido judicial de Cañete (Cuenca), y casó en dicho Cañete con doña Ana Antonia Navarro, hija del esforzado Francisco Navarro, que fue comisario de quinientos caballos en las guerras de Italia. De ese matrimonio quedó dilatada sucesión.
Escudos de Armas del apellido:
La casa solar del lugar de Ullestret, en Cataluña, ostentaba: En campo de plata, un buey de gules echado en una hoguera. Otros de Cataluña tienen: de sinople, con un buey pasante de oro, surmontado de un cometa del mismo metal, y bordura de oro con este lema en letras de sable: «A laboribus quies». Esteban Bou, que desde el campo de Urgel fue a la conquista de Valencia, usaba: De gules, con un buey pasante de oro. Estas mismás armas traen algunos Bou de Valencia. Otros, en Aragón, Valencia y Cuenca, ostentan: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de plata, con un buey pasante de gules, y 2º y 3º, de oro, con un águila de sable. Bordura dentellada, de sable. Otros ponen esa bordura dentellada, de sable, en los cuarteles 2º y 3º de las anteriores armas. Otros, finalmente, usan: En campo de plata, un buey pasante de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El buey, desde que se representaban en las medallas del emperador Vespasiano, simboliza el trabajo y la abstinencia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
