De Cataluña, con casa solar en la ciudad de Lérida. Otra casa hubo en la ciudad de Tortosa (Tarragona). Se extendió por Aragón y Valencia. Lorenzo Botiller fue hijodalgo aragonés en el maravedí de 1582. De la casa de la ciudad de Tortosa fue I. Juan Boteller de Oliver, natural de Tortosa, que de su esposa doña Matiana Breco, de igual naturaleza, tuvo a II. Francisco Boteller de Oliver, natural de Tortosa, que casó con doña Candra Jordán, de la misma naturaleza, y procrearon a III. Juan Boteller de Oliver y Jordán, natural de Tortosa y caballero de Montesa, en cuya Orden ingresó el 18 de marzo de 1632. Hermano suyo fue Gregorio Boteller y Jordán, caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó en 1648.
Escudos de Armas del apellido:
Garma y Durán dice que trae de gules, con un barril de oro, circulado de sable. Otros usan de gules, con tres barriles, más pequeños, de oro, circulados de sable, puestos en triángulo. Otros ostentan: Escudo contrapalado de gules y oro, y sobre el todo, un águila de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El barril simboliza abundancia y riqueza.
