Dice Miguel de Salazar que los progenitores de este apellido en Aragón, donde aparece radicado desde tiempos antiguos, pasaron de Cataluña al lugar de Montarruego, llamado también Arruego, coto redondo de la provincia de Huesca y partido judicial de Barbastro. Añade que en 1300 gozaban ya de infanzonía los de este linaje. Una de sus ramas se estableció en el lugar de Fanlo, del partido judicial de Boltaña, en la misma provincia, y de esa rama fue I. Juan Borruel, natural de Fanlo, que vivía a fines del siglo XVI. Casó con doña María Allué, natural de Sasam, pueblo del citado partido de Boltaña, y fueron padres de II. Miguel Borruel, natural de Fanlo, que de su esposa doña María Ana de Puértolas, de la misma naturaleza, tuvo a III. Carlos.Borruel, natural de Fanlo, que casó con doña Antonia de Lope, natural de Escarrilla, lugar del partido judicial de Jaca, naciendo de esta unión IV. Antonio Borruel, natural de Fanlo, capellán de honor y caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó en 27 de enero de 1798. Miguel de Salazar manifiesta que Borruel y Burel son un mismo apellido.
Escudos de Armas del apellido:
De plata, con un sol de gules en el cantón diestro del jefe, y un águila de sable en el cantón siniestro de la punta, con la cabeza vuelta, mirando al sol.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
