Antiguo apellido de Cataluña. En el partido judicial del Vendrell (Tarragona), hay un pueblo denominado Bonastre, cuyo nombre debe estar íntimamente relacionado con el del linaje. Varios caballeros Bonastre pasaron a la conquista de Valencia, sirviendo al rey don Jaime I de Aragón y quedaron establecidos en aquel reino. De ellos cita Jaime Febrer a Berenguer Bonastre y a Pedro Bonastre, que se distinguieron en la citada conquista. Escolano, Viciana y otros historiadores mencionan a Pedro Bernardo de Bonastre, que por los años de 1372 era secretario del rey don Pedro IV de Aragón y prestó buenos servicios en Valencia. Descendientes suyos fueron Lucas de Bonastre, que tuvo los oficios de jurado y justicia en 1402 y 1408, y mosén Miguel Dionisio de Bonastre, hijo de uno de éstos y nieto del dicho Pedro Bernardo fue Juan de Bonastre, que se distinguió entre los caballeros valencianos al servicio del rey aragonés don Alfonso V. Cayó prisionero en una batalla naval contra los genoveses y milaneses, por lo que el citado monarca le hizo merced, en privilegio despachado el 12 de septiembre de 1433, del cargo de castellán del castillo de San Luri, en Cerdeña. En virtud de otro privilegio del mismo rey, fechado en Gaeta el 18 de abril de 1437, fue este Juan Bonastre alcaide del palacio real de Valencia. Este caballero tuvo estos hijos: Jaime, Jerónimo y Cristóbal de Bonastre. De Jaime de Bonastre procedió Jerónimo Honorato de Bonastre, que casó con doña Ursula, hija de Bernardo Vidal, y procrearon a Jerónimo Dionisio de Bonastre. El segundo hermano, Jerónimo de Bonastre, fue coronel en la toma de Bugía, ciudad de la costa de Africa, cuando fue sitiada por el conde Pedro Navarro, en nombre del rey don Fernando «el Católico», en 1510. Mandó cinco compañías de infantería. El tercer hermano, Cristóbal de Bonastre, fue caballero de la Orden de San Juan; tuvo a su cargo el castillo de Longos y murió defendiéndolo. A esa misma familia valenciana pertenecía, en mediados del siglo XVI. I. Onofre Bonastre Pertusa, natural de Valencia, que casó condoña Angela de Blanes, de la misma naturaleza, y fueron padres de II. Sebastián Bonastre Pertusa y Blanes, natural y vecino de Valencia, que contrajo matrimonio con doña Jerónima Zurita, natural de la villa de Mirambel (Teruel), naciendo de esa unión III. Juan Bautista Bonastre Pertusa y Zurita, natural de Valencia y caballero de la Orden de Montesa, en la que ingresó el 18 de julio de 1647.
Escudos de Armas del apellido:
El caballero Berenguer Bonastre, que sirvió al rey don Jaime I «el Conquistador» y que cita Febrer, traía: En campo de azur una estrella de oro. Pedro Bonastre, también citado por Febrer y que sirvió al mismo Monarca en la conquista de Valencia, tenía: Escudo partido: 1º, de gules, con un monte de oro sumado de una flor de lis del mismo metal y cargado de una banda de azur, y 2º, de oro, con un toro de gules. Los otros caballeros Bonastre que hemos citado y que moraron en Valencia, usaban: Escudo de gules, con un toro de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".
