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Familia de Mallorca, muy antigua, pues a mediados del siglo XIV, individuos de ella desempeñaban empleos por la clase de ciudadanos. Más tarde, en 1409, el rey de Aragóndon Martín V, por real despacho de 23 de julio del citado año, premió los servicios del jurisconsulto mallorquín Hugo Bonapart, nombrándole regente de Córcega. Este caballero fundó la rama de la citada isla, como se prueba con un instrumento de 27 de mayo de 1419, en el que otorga amplios poderes a favor de su hermano Bartolomé Bonapart, «juris utriusque doctor», «para vender todos los bienes que había dejado en Mallorca y le envíe su producto por haber resuelto quedarse siempre en Córcega». Casó este caballero con doña Juana de Sancis y tuvo tres hijos, que fueron: Esteban, Hernando y Andrés Bonapart, que continuaron viviendo en Córcega. El cronista don Jerónimo de Alemany, para comprobar si existía en Córcega la rama de los Bonapart que había salido de Mallorca en los comienzos del siglo XV, escribió preguntándoselo al padre jesuita Eusebio Cassano, el cual, en 23 de mayo de 1752, le contestó que había recorrido todos los archivos de la ciudad de Ajaccio, donde vivía, y que, efectivamente, en ellos se guardan varios documentos por los que se probaba que la familia Bonapart de Mallorca empezó en Ajaccio con Hugo Bonapart, que era regente de la isla de Córcega por el año de 1418, antes del cual no se encuentra semejante apellido en la isla. Por los mismos documentos constaba también que sus hijos se llamaron Esteban, Hernando y Andrés, que fueron personas de arraigo y obtuvieron varias veces los empleos municipales por la clase de nobles, y que los Bonapart, desde el siglo XV, continuaron siempre en los padrones de Beatría. A esta rama de los Bonapart de Córcega pertenecieron Hernán y Carlos Bonapart, ambos casados en Toscana. Napoleón Bonaparte descendía también de esta rama de Córcega y sabido es que nació en Ajaccio. Su padre, Carlos Bonaparte, fue ese Carlos ya citado que casó en Toscana, sin duda alguna, con Leticia Remolino, madre del emperador. Esta información desmiente la creencia de que una rama italiana de Bonaparte que radicaba en Florencia pasase a Córcega en el siglo XVI. Los Bonapart que continuaron en Mallorca figuraban en 1515 en el patrón de «homes de honor», que se formó para adoptar los medios de defensa que debía tomar Mallorca en el caso de que se verificase la proyectada invasión de la isla por Barbarroja. Mateo Bonapart, caballero mallorquín, fue asesinado por los comuneros por pertenecer a la nobleza. Antonio Bonapart y Nicolau, «juris utosque doctor» en 1535, fue miembro del general Consejo del Reino por el estamento de ciudadanos. Bautista Bonapart Nicolau, hermano del anterior (hijos ambos de Bautista Bonapart y de doña Magdalena Nicolau) fue veguer de Mallorca en 1530, ocupó la dignidad política de conseller por la clase de caballeros. Este Bautista, último varón de su apellido, fundó el vínculo sobre su alquería de Esporlas, como aparece por su testamento del año 1554 en poder de Pedro Font, notario. Por falta de varones heredó este vínculo su hija doña Margarita Bonapart, que casó con Nicolás Damateo, quedando los bienes libres en otra hija llamada doña Juana Bohapart, esposa de Juanote Fortuny de Ruescas.

Escudos de Armas del apellido:
Las armas de esta familia son: Escudo cortado: 1º, de oro, con un águila de sable, y 2º, de azur, con seis estrellas de oro puestas en dos palos; medio partido de gules, con un león rampante de plata.              

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres.