Ilustre familia originaria de Cataluña. Algunos dicen que su primitivo origen estuvo en la Gascuña. Pasaron a Aragón y Mallorca. Ramón de Berga acompañó en 1229 al rey don Jaime I «el Conquistador» en la toma de Mallorca. Dicho monarca le heredó en el reparto general, dándole el rahal «Samorella» de cinco jugadas, en el término de Pollensa. En 1235 adquirió una casa dentro de la ciudad de Mallorca. Guillermo de Berga, el 22 de noviembre de 1285, fue nombrado diputado para prestar sacramento y homenaje al rey don Alonso III de Aragón, en nombre de las villas de Inca y Santa María. Bernardo de Berga mereció por sus méritos de fidelidad y honradez, que el rey don Pedro IV le concediera, en 10 de enero de 1372, la gracia de una «caballería», en la isla de Mallorca. El 11 de marzo de 1374 le nombró el mismo monarca su consejero y secretario. Ramón de Berga, en 1388, era capitán de la guardia del rey de Aragón y gobernador de la isla de Menorca. Bernardo de Berga, caballero mallorquín, fue poseedor de las alquerías de «Calucha» y «Calachulla», en la villa de San Juan, y el 18 de enero de 1451 adquirió la «caballería» de «Sancellas», en Costix. Gabriel de Berga y Deyá, en 1480, era jurado de Mallorca y su reino por el estamento de ciudadanos. Su hijo, Gabriel de Berga, ocupó este honorífico destino en 1504. Fray Ramón de Betga fue caballero profeso de la Orden de San Juan de Jerusalén obtuvo la dignidad de gran prior de Cataluña. En principios del siglo XVI floreció en Palma de Mallorca I. Gabriel de Berga, que casó con doña Beatriz Zanglada, y fueron padres de 1º Gabriel de Berga Zanglada Valentí, segundo del nombre, que sigue. 2º Jaime de Berga Zanglada Valentí, natural de Palma, que, en virtud de real privilegió, fue armado caballero el 13 de octubre de 1603. Su hijo, Jaime Juan de Berga, fue oidor del supremo tribunal de justicia, que después se llamó Real Audiencia de hfallorce, y Felipe III le otorgó privilegio de nobleza en 8 de marzo de 1615. Murió asesinado al salir de su casa, en 1619. Su hermano, Ramón de Berga, fue capitán valerosísimo y murió al servicio del rey, el 2 de noviembre de 1625, y 3º Nicolás de Berga Zanglada, que fue caballero de San Juan de Jerusalén. II. El primogénito, Gabriel de Berga Zanglada y Valentí, segundo del nombre y natural de Palma de Mallorca, fue veguer de este reino en 1660 y caballero de la Orden de Santiago. De su esposa, doña Leonor de Santacilia, de igual naturaleza, tuvo a 1º Gabriel de Berga y Santacilia, tercero del nombre, que sigue, y 2º Nicolás de Berga y Santacilia, que sirvió de capitán de la compañía de caballos de San Lorenzo, desde 1698 hasta las alteraciones que tuvieron lugar después de la muerte del rey Carlos II. Partidario de la casa de Borbón, como toda su familia, fue cruelmente perseguido. Se armó caballero de Santiago en 12 de marzo de 1716. Después de ocupar el trono de España Felipe V, fue nombrado gobernador de siete villas en la isla de Mallorca. III. Gabriel de Berga y Santacilia, tercero del nombre y natural de Palma, fue capitán del ejército y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 21 de abril de 1689. Contrajo matrimonio con doña Isabel Zaforteza, también de Palma, naciendo de este enlace IV. Gabriel de Berga y Zaforteza, cuarto del nombre, natural de Palma y caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó en 1717. Murió en 1756 y dejó por hijo y sucesor a V. Gabriel de Berga y Berga, que fue el último varón de esta familia. Sucedióla la de Zaforteza.
Escudos de Armas del apellido:
Trae este linaje las siguientes: De azur, con cinco crecientes de oro, puestos: dos, dos y uno. Baños de Velasco, que unas veces escribe este apellido Berga y otras Besga, dice que procede del infanzón de los Berga, en la Buraba, y le asigna estas otras armas: De gules, con una torre de plata, por cuya puerta sale un hombre con una ballesta de oro en la mano. Otros sólo traen la torre.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La ballesta simboliza al intrépido guerrero, resuelto en todo trance a vencer o morir en el intento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.
