Hay en España dos casas distintas de este apellido: una en Mallorca y otra en Navarra. CASA DE MALLORCA Bover y otros tratadistas dicen que los Barbarín establecidos en las Baleares proceden de la familia florentina Barbarini o Barberino, a la que perteneciera el Papa Urbano VIII y otros ilustres varones. Añaden que una rama de esta familia Barberino (que es su verdadero apellido), pasó a Marsella, donde fundó nueva casa, y que de ésta procedió don Luis Barbarín y Olloqui, que en principios del siglo XVIII creó la casa de Mallorca. Lo que no dicen Bover ni los otros autores que le siguen es cómo se transformó en Barbarín el apellido Barbarini o Barberino. Sólo vemos que el primer caballero que de Marsella pasó a Mallorca se apellida Barbarín, y ante la carencia de datos que expliquen esa modificación, nos vemos precisados a recoger únicamente lo que dicen los aludidos autores. I. El citado Luis Barbarín y Olloqui, fundador de la casa de Mallorca, fue uno de los bienhechores del hospital de Palma. Tuvo por hijo a II. Miguel Barbarín y Orduña, que hizo sus estudios literarios en varios colegios de Francia. Regresó a Mallorca, y fue uno de los socios fundadores de la Real Económica de Amigos del País. Falleció en 1806, dejando los siguientes hijos: 1º Luis Barbarín Bonnardel, doctor en teología, beneficiado de la parroquia de Santa Eulalia de Palma, y elocuente orador sagrado. 2º Miguel Barbarín Bonnardel, y 3º Rosa Barbarín y Bonnardel, que casó con Nicolás de Salas, entroncando así ambos linajes. Procede del lugar de Barbarin (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Estella (Navarra). Algunas líneas se establecieron en los lugares y villas de Arróniz, Morentin, Abarzuza y Abaigar, todas del mismo partido judicial de Estella. Desde tiempos muy antiguos tenían probada su nobleza estos Barbarin navarros. avarro. Del lugar de su nombre, partido judicial de Estella. Otra familia del mismo apellido radicó en las islas Baleares.
Escudos de Armas del apellido:
La casa de Mallorca tiene: En campo de azur, tres abejas de oro, puestas en triángulo. Algún autor, equivocadamente, dice que el campo de este escudo es de sinople. De gules, con una banda de oro, acompañada, en lo alto, de una estrella del mismo metal, y en lo bajo, de un creciente de plata. Con este escudo coincide la descripción que figura en documentos de la Nobleza Executoriada de Navarra, relativos a individuos de esta familia. Hita, Lozano, Juan del Corral y Carlos de Guerra, señalan también a los Barbarin de Navarra estas otras armas: De oro, con un árbol de sinople, y un lobo de sable pasante al pie del tronco. A este escudo le añade Lozano una bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Miguel de Salazar, finalmente, dice que hay algunos Barbarin, que traen: De plata, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable pasantes al pie del tronco. En campo de gules, una banda de oro, acompañada en lo alto de una estrella del mismo metal, y en lo bajo, de un creciente de plata. Los de Baleares traen: en campo de azur, tres abejas de oro bien ordenadas.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Luisa Benedictina de Borbon, esposa del duque de Maine fundó en 1705 la Orden de la Abeja, en Escó. Tenía por divisa un medallón de oro, que se llevaba al cuello pendiente de una cadena del mismo metal, con una colmena de relieve y una abeja volando con este mote: "Píccola si, ma fa pure gravi le ferite". De esta Orden de Caballería quedó a sus caballeros la facultad de blasonar sus armas con la colmena o las abejas. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
