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Vasco. De Oquendo (Álava). Todos estos apellidos son modalidades de un mismo linaje, que tuvo su primitivo solar en el lugar de Barberá (cuyo nombre tomó, dándole distintas terminaciones), del partido judicial de Montblanc, provincia de Tarragona. Sus ramas, desde tiempos muy antiguos, pasaron a Marsella, y a las Baleares, y se extendieron por Cataluña, Aragón y Valencia. Guillermo de Barberá, de la Orden de Predicadores, se halló en las Cortes de Monzón en 1236. Arnaldo de Barberá, también de la Orden de Predicadores, fue testigo de una escritura de confederación que hicieron el rey aragonés don Jaime I «el Conquistador» y don Pedro Azagra, señor de Albarracin. Bernardo Barberán tomó parte en la conquista de Játiva con el citado monarca, y fue allí heredado. Gisber de Barberá figuró entre los caballeros conquistadores de Mallorca. Jaime Barberá vino de Marsella con una fragata, combatiendo en el mar a los moros de Mallorca, que favorecían a los de Valencia. Pedro Barbará pasó a Roma con el rey aragonés don Jaime II. Jerónimo Barberán, vecino de Tarragona, asistió como hijodalgo a las Cortes aragonesas de 1592. En la ciudad de Onteniente (Valencia) radicó una rama de este linaje, originaria del solar catalán, y sus líneas se apellidaron Barberá y Barberán. He aquí algunos datos relativos a esas familias: Mosén Juan Jerónimo de Barberá, vecino de Onteniente, era doctor en ambos Derechos. Gaspar de Barberá fue baile de la misma ciudad y hermano del anterior. También eran hermanos de éstos, Onofre de Barberá y Melchor de Barberá. Todos pertenecían al extremo brazo militar de la ciudad y reino de Valencia, y probaron ser descendientes de la antigua familia militar de Barberá, de Cataluña. En la ciudad de Caller (Córcega), radicó otra rama apellidada Barbarán y originaria de Cataluña. El autor de la obra Los malteses de Valencia dice que es posible que algunas de las familias valencianas que hoy llevan el apellido Barberá desciendan de la estirpe maltesa «Barbara», pero los datos reunidos por nosotros desmienten esa suposición, confirmando que son originarios de Cataluña.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, cinco panelas de sinople colocadas en sotuer e interpoladas de cuatro luceros de gules; bordura dentellada de azur. Divisa: «Aquí me tenéis, cogedme.» Trae escudo fajado (no bandado, como dice algún autor) de tres piezas de plata, cargadas de armiños de sable, y de tres piezas de gules. Algunos apellidos Barbará usan estas otras armas: En campo de gules, una cigüeña de plata. Otros, con el mismo apellido, ostentan: En campo de plata, tres peces de azur, en faja, uno sobre otro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cigüeña simboliza una actitud piadosa, caritativa y agradecida por los favores recibidos de sus benefactores.