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Noble y antiguo apellido originario de Cataluña y muy extendido por esta región, Valencia, Baleares y Murcia. También pasó a Navarra, Aragón y Castilla. Uno de lo varones más antiguos de este linaje fue Arnaldo Ballester, que ayudó al rey don Jaime I en las guerras de Valencia y asistió a la conquista de Burriana, el Puig y Biar. El citado monarca le premió sus servicios heredándole en el Villar, pero mosén Jaime Febrer dice que le dio poco para el mérito que tenía contraído. Francisco Cascales, refiriéndose a los Ballester de Murcia, dice: «Los de este apellido en Murcia descienden de Cataluña, donde son nobles y por tales los pone en su libro de la nobleza de aquel condado, Honofrio Menescal, y con ese nombre entró en Murcia por conquistador y poblador Domingo Ballester, como parece por el libro de la población a folio 4, y Cardona Ballester a folio 23. Y en el libro de los caballeros hijosdalgo, que esta ciudad tiene en su archivo, hay este mote: Hernando Ballester en la parroquia de Santa Olalla. De suerte, que en todo tiempo, desde que fue ganado este reino de poder de moros, fueron habidos y reputados por hidalgos notorios». En Mallorca la familia Ballester es tan antigua como su conquista, pues se entroncó en ella Berenguer Ballester, natural de Barcelona, a quien se asignó en el reparo general de las tierras la alquería de Alcarax. Ramón. Ballester, en 1285, cuando el rey don Alonso de Aragón fue a ocupar el reino de Mallorca, era alcaide del castillo de Alaró. Arnaldo Ballester era consejero del rey de Aragón en 1333. Juan Ballester, general de los carmelitas, fue hombre de gran talento y escribió doctamente. Murió en 30 de septiembre de 1374. Domingo Ballester, que en 1363 era señor feudal de las alquerlas Viñola y Garbayó, en Campos, es el tronco principal de la familia de su apellido en aquella villa, que aun se conservaba en el siglo pasado, siendo su representante Juan Ballester y Fontiroig. Gabriel Ballester fue embajador del reino de Mallorca en Barcelona en 1405, para estudiar el medio de socorrer la miseria de aquella isla a causa de la esterilidad del año, y en 1408 le debió Mallorca la reparación de su ruina. Juan Ballester desempeñó los cargos de consejero y secretario del rey don Juan II de Aragón, y por sus muchos servicios y los de su padre, que fue síndico y clavero del reino, mereció del expresado monarca, en virtud del privilegio dado en Zaragoza el 6 de abril de 1463, la merced de la caballería «dels Llulls» y del palacio real de Manacor, que después, en 1660, poseyó su sucesor Francisco Miguel Ballester. Jaime Ballester, mallorquín, luchó valerosamente en Flandes. Otros mallorquines distinguidos fueron Rafael Ballester, letrado en 1521 y vocal del gran y general consejo de Mallorca por el estamento de ciudadanos; Francisco Ballester, capitán de las galeras de España en tiempos de Felipe IV; Jaime Ballester, capitán que brilló en las guerras de Felipe V contra el archiduque de Austria, y Juan Ballester y Zafra, ingeniero, mariscal de campo de los reales ejércitos y capitán general interino del reino de Mallorca, que murió en 1781. De la casa de la ciudad de Palma fue Miguel Juan Ballester, llamado «el Grande», que en su testamento de 17 de noviembre de 1503 fundó el mayorazgo de Luchamar. Fue hija única suya Monserrat Ballester, mujer de Humberto de Togores, barón de Lloseta, del que tuvo a Miguel Luis de Togores Ballester, natural de Palma, que casó con doña Violante Dameto, y fueron padres de Miguel de Togores Ballester, natural de Palma, que contrajo matrimonio con doña Dionisia Salas, de igual naturaleza, naciendo de esta unión Miguel Luis Ballester de Togores y Salas, natural de Palma, conde de Aylamans y caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó en 1636. Casó con doña Cecilia de Oyera, también nacida en la misma ciudad, y tuvieron por hijo a Jaime Ballester de Togores, natural de Palma, y conde de Ayamans, que en su esposa, doña Catalina Gual, de la misma naturaleza, procreó a Miguel Ballester de Togores y Gual, natural de Palma y caballero de la Orden de Alcán- tara, en la que ingresó el 19 de febrero de 1717. Otra rama de este linaje, en Mallorca, acabó en Quinteria Ballester, casada con Salvador Olesa y Sureda, de quienes fue hijo y sucesor, Jaime Ignacio de Olesa, que por gravamen del nombre y armas, llevó el apellido Ballester. En Soller (Palma de Mallorca) hubo otra casa con el nombre de Ballester de Port, que estuvo considerada en la clase de ciudadanos, y a ella ha sucedido otra familia no menos distinguida, que se apellida Peña del Port. Las casas de Torrella y de Rossiñol, de Defla, poseyeron hacienda de Ballester por haber casado doña Jerónima Ballester con Juan Torrella, y doña Isabel Ballester, su hermana (ambas hijas de Francisco Miguel Ballester), con Nicolás Rossiñol de Defla.      

Escudos de Armas del apellido:
Las que traía Arnaldo Ballester, que sirvió a don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia, eran: De gules, con una ballesta de plata con las cruces de oro. Estas mismás armas traen los Ballester de Valencia. Los de Mallorca ostentan: En campo de oro, una ballesta de sable. La rama de Palma, según consta en el expediente de pruebas de nobleza del caballero de Alcántara Miguel Ballestrer de Togores, pone en dicha ballesta una flecha empulgada. Los de Barcelona y otros de Cataluña tienen escudo de oro con un roel de gules, cargado de una ballesta de oro (no una cruz, como dice algún tratadista), con la cuerda de sable. Otros, de Cataluña, ponen en ese escudo seis roeles (no torres, como escriben algunos autores) en vez de uno, y todos ellos cargados de la ballesta. Estas armas de los Ballester catalanes las usan también algunas familias de Aragón. Los que tuvieron casa en la villa de Castelló de Ampurias (Gerona), tienen escudo de gules, con una ballesta de oro acostada de dos flechas del mismo metal. Los Ballester, de Murcia, ostentan: En campo de gules, un castillo de plata y un lebrel blanco, parado delante de su puerta. Bordura de azur, con cuatro ballestas de oro. Algunos ponen ocho ballestas en la bordura, y pintan el lebrel de plata con manchas de sable. Otros de este linaje en Cataluña traen: De oro, un monte flordelisado de sinople. En campo de gules, una ballesta de plata con las cuerdas de oro. Los de Baleares traen el campo de oro y la ballesta de sable. Los de Murcia traen: en campo de gules, un castillo de plata y un lebrel blanco, parado, delante de su puerta; bordura de azur, con cuatro ballestas de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La ballesta simboliza al intrépido guerrero, resuelto en todo trance a vencer o morir en el intento. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.