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Castellano. Del pueblo de su nombre, partido judicial de Soria, desde donde se extendio por Castilla y Andalucía. Otros autores dicen que es un apellido que tomó su nombre de La villa así llamada, Buitrago, en Madrid, del Señorío de los Mendoza, que produjo diversas ramas que fueron a establecerse en Navarra, La Rioja y Segovia, pasando también a Perú y otras naciones de aquel continente. A fines del siglo IV vivía en la citada villa de Buitrago, don Fernán Gutiérrez de Buitrago, casado con doña María Velasco, que procrearon a don Juan de Buitrago que combatió a las Ordenes del Marqués de Santillana, Señor de Hita y de Buitrago. Fue después repostero del príncipe don Enrique, heredero de Castilla, y posteriormente, del conde Aguilar, quien le dio las tenencias de sus fortalezas en Entrena y Nalda, en la Rioja, a donde don Juan de Buitrago pasó con su familia fundando asentamiento del que se originaron otras. Don Fernando de Buitrago fue hijo del anterior, nacido en Madrid, y sirvió al Rey don Enrique en los hechos de armas más importantes de la época; asistió al cerco de la ciudad de Toro, al también cerco de Burgos, viviendo sus últimos años como Alcaide del castillo de Alfaro. En el año 1.477 hizo información "ad perpetuam memoriam", de su linaje y en 8 de agosto de 1.482, obtuvo Carta Ejecutoria de Hidalguía despachada por la Real Chancillería de Valladolid. De la casa de Navarra, don José Navarro de Buitrago litigó por su hidalguía y limpieza de sangre ante la Real Corte de Navarra, obteniendo sentencia favorable en el año 1.576. De los afincados en la Rioja, don Hernando de Buitrago, natural de Haro, también acudio a la anterior Chancillería y en el año 1.578, obtuvo certificado de nobleza, reconociéndosele su hidalguía. En Valladolid hubo otra casa de este apellido de la que procedio don Baltasar de Buitrago, natural de Olmedo, de la citada provincia, que fue admitido en la Orden de Santiago, después de haber hecho probanza de nobleza. Otros miembros de este apellido afincados en Murcia, Cádiz y Albacete realizaron identicas pruebas a fin de ingresar en las distintas Ordenes Militares.          

Escudos de Armas del apellido:
Escudo cortado; 1º, de plata, con un buey de gules, de cuya boca sale una cinta verde con la incripción: "Para ser tuyo nasci". 2º en oro, un dragón de sinople armado y linguado de gules. Otros: Escudo cortado: 1.°, en campo de plata, un buey pasante, de gules; medio partido de oro, con un castillo de piedra y, detrás de él, un árbol de sinople, y 2.°, en campo de oro, un dragón de sinople. Bordura de azur con ocho aspas de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El buey, desde que se representaban en las medallas del emperador Vespasiano, simboliza el trabajo y la abstinencia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.