Es opinión de algunos genealogistas que este antiguo y noble linaje de Boil procede de los vizcondes de Bearne, emparentados con la casa real de Francia, y traen en apoyo de su criterio la semejanza de las armas de unos y otros, pues el escudo de los vizcondes de Bearne, desde su más remota antigüedad, tiene dos bueyes, con esquilón puestos en palo, y los bueyes figuran también como piezas de las armas de los Boil, desde su establecimiento en Aragón y Valencia. Añaden los aludidos genealogistas que los castillos (piezas igualmente del escudo de los Boil) también se encuentran en los sellos de Bearne. Otros autores hacen a los Boil descendientes de los Fortuniones, emparentados con los reyes de Francia, y mosén Jaime Febrer cita a Sancho Boil, señor de Biel, diciendo que descendía de Ximén Fortuny, conde de Aragón, y que llevaba su sangre. Añade que este Sancho sirvió a su costa en la conquista de Valencia, y que el rey Aragonés don Jaime I le premió, aumentándole su patrimonio. Viciana, en cambio, señala otro origen al apellido Boil, y en apoyo de sus manifestaciones aporta pruebas documentales de valor indiscutible. Dice el citado tratadista valenciano que los Boil descienden del caballero García Aznares, que se retiró a los montes Pirineos por los años de 712, huyendo de la morisma que había invadido a España, e hizo su asiento en el valle de Gallán, en el que estaban enclavados los lugares de Urrials, Ripa, Lecina, Gavardilla y otros arruinados por guerras y bandosidades», tomando por propio solar el castillo de la iglesia de San Ciprián. Muy cerca de ese solar se alzaba el castillo de Boil o Buil, situado en la cima de un monte, a cuya falda está el pueblo de Santa María de Buil, castillo que a la sazón se hallaba en poder de los moros, sirviéndoles de base para sus correrías por aquella comarca, contrarrestadas por las salidas que hacían las gentes del mencionado García Aznares y los otros cristianos refugiados en San Juan de la Peña, en la parte de Sobrarbe. Al cabo de algunos años ? añade Viciana ? transcurridos entre treguas y guerras, un descendiente del citado García Aznares, señor de Gallán, llamado también García Aznares, logró tomar a los moros el castillo de Boil y se lo entregó al rey de Sobrarbe. Este dio la tenencia del castillo a su conquistador, el segundo García Aznares, quien entonces comenzó a ser llamado García Aznares de Boil o Buil, apellido que pasó a sus sucesores, perpetuándose en las diversas ramas de su descendencia. RAMA MAYOR : SEAORES DE MANISES Descendiente inmediato del mencionado García Aznares de Boil fue Benito Boil, señor del castillo de Boil por los años de l l75, reinando don Alfonso II de Aragón, y de este Benito procedio I. Felipe de Boil, que es en el que comienza el árbol genealógico del que tomamos esta sucesión. Floreció por los años de l l90 y casó con Ramoneta de Aguilón, naciendo de este enlace II. Francisco Boil Aguilón (éste es el que mosén Jaime Febrer y otros tratadistas llaman Sancho Boil, haciéndolo descendiente de Ximén Fortuny), que sirvió al rey don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Casó con Elisenda de Mur, y fueron padres de 1º Pedro Boil y Mur, que sigue, y 2º Guillermo Boil y Mur, que fue caballero de los Templarios. III. Pedro Boil y Mur ayudó también a don Jaime I en la conquista de Valencia, donde fue muy heredado y donde levantó casa. Casó con doña Isabel de Foces, en la que procreó a IV. Grao Boil y Foces, que contrajo matrimonio con doña Sancha de Aragón, y fueron padres de V. Pedro Boil y Aragón, consejero y mayordomo del rey Aragonés don Jaime II, al que prestó grandes servicios en Sicilia, en la jornada de Almería, y en Venecia, donde fue su embajador. Fue señor de Manises, villa próxima a Valencia. También fue señor de Huete. Murió en la ciudad de Clais (Cerdeña), habiendo hecho testamento, ante el notario público Ramón de Rinó, en 5 de marzo de 1321. Este testamento se publicó en Valencia el 17 de febrero de 1323 y su original y varias copias se guardara en en el convento de Santo Domingo, de Valencia. Por esos instrumentos se sabe que había casado en Valencia con doña Esperanza de la Scala, hija del príncipe y duque de Verona, y que tuvieron los siguientes hijos : 1º Felipe Boil de la Scala, que sigue. 2º Ramón Boil de la Scala. 3º Juan Boil de la Scala, que fue canónigo de la catedral de Valencia, y 4º Berenguer Boil de la Scala, señor de la baronía de Borriol. VI. El primogénito, Felipe Boil de la Scala, fue señor de Manises, y se distinguió en la guerra de Cerdeña cuando don Jaime II, habiendo exonerado de sus cargos a los dos generales de mar y tierra por discordias entre ambos, confirió a este don Felipe el generalato del mar con el títufo de «Reformador de la Isla». También se distinguió notablemente en 1a conquista de Mallorca el año de 1341, cabiéndole una gran parte de la gloria que entonces alcanzó el rey Aragonés don Pedro IV. Falleció el año de 1348.
Escudos de Armas del apellido:
Benito Boil, señor del castillo de Boil en el reinado de don Alfonso II de Aragón, traía: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de gules, con una torre de plata, y 2º y 3º, de azur, con un buey de oro. Francisco Boil (el que Febrer y otros autores llaman Sancho Boil ostentó éstas: Escudo cortado : 1º, de azur, con un castillo de plata, y 2º, de plata, con un buey de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El buey, desde que se representaban en las medallas del emperador Vespasiano, simboliza el trabajo y la abstinencia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
