Boán es un lugarejo de la feligresía de San Payo de Muradelle, en el ayuntamiento de Chantada. Como apellido, comienza a ser conocido a fines del XVI, y los que se lo apropiaron no pasaban de ser «gente llana y con ventura», como los llamó Fr. Ambrosio Pérez; y aun «de poca vergüenza», como había de agregar un investigador moderno. Parace que los tales procedían de la feligresía San Esteban de Lagartones, en el ayuntamiento de La Estrada. Diéronse buena maña para atraerse el apoyo de D. Pedro Fernández de Castro, e1 Grande, así como el de su esposa Dª.Catalina, hija del duque de Lerma, poderosa e influyente aun después de la caída de su padre y de la caída en desgracia de su marido. Sobre los restos de un casal labriego, alzaron un ambicioso pazo, que señalaban como uno de los más antiguos solares de su linaje, y al que llamaron de San Damián, en la feligresía de Sta Mariña de Fontefria (ayuntamiento de Amoeiro, partido judicial Orense), pretendiendo reivindicar la antigua jurisdicción de Amoeiro, o Bóveda de Amoeiro, que se componía de las parroquias de Amoeiro, Barrán, Castrelo, Cornoces, Sobreira y Trasalba,. y cuyo juez ordinario era nombrado por los condes de Ribadavía. otra casa suntuosa de los Boán fue la que levantó D. Pedro Fernández de Boán, caballero de Santiago, tras no pocos esfuerzos, en la Plaza del Hierro de la ciudad de Orense, en cuya ciudad existió otra casa de los mismos, en la Plaza de la Barrera, especie de palacete, recientemente derribado. El pazo de San Damian, restaurado en 1790, por el regidor Boán, se mantiene en buen estado de conservación. Un Boán falsificó la historia, inventando las patrañas del confesor de D. Rodrigo y obispo de Orense, D. Servando Lograron ingresar en la Orden de Santiago D. Pedro de Boán (o Fernández de Boán) y su hijo D. Juan Antonio de Boán. Emparentaron con distinguidas familias de Galicia. Pasaron a Castilla, Andalucía y América. Casa de San Damián de Buenavista Situada en la feligresía de Sta. Mariña de Fontefría, con su coto redondo, cuya jurisdicción comprendía los lugares de Loureiro y San Ciprián de Rouzos. El testimonio del testigo 34 (del expte. para ingresar en Santiago), del Ldo. D. Jacinto de Mosquera y Villamarin, abad y cura propio de San Ciprián de Rouzos, a un cuarto de legua de Fontefria, es francamente adverso a las pretensiones del candidato; enumera las ficciones ilegítimás de estos ambiciosos, y con él coincidirían -agrega- los párrocos de Sta. María de Tamallancos, de San Juan de Abruciños y de Sta. Olaya de Vero. El primero no tiene por solariega la casa de San Damián, antes llamada de Cacabelos, principada por D. Pedro, el abuelo del pretendiente (dice) y continuada por los padres del mismo. Afirma que Boán no es apellido propio de tal casa, sino de loo lugares de Aspay de Boán. FERNANDO DE BOÁN, mercader en paños trajinaba a fines del XVI y comienzos del XVII por tierras de Chantada, llegando a enriquecerse con su mercancía; tuvo por hijo, entre otros, a D. JUAN DE BOÁN, destinado por su padre al estado eclesiástico. Fue causante de 1. D. Juan de Boán, eclesiástico. 2. D. Fernando de Boán, que sigue la línea D. Antonio Fraguas Fraguas, en su Historia del Colegio de Fonseca, recoge datos dispersos de algunos individuos de esta familia que pasaron por aquel colegio. D. FERNANDO DE BOÁN, unos testigos del expediente de 1669 le hacen clérigo y abad de San Juan de Bruciños (ayuntamiento de Amoeiro, partido judicial de Orense), a un tiro de mosquete de Fontefria. Otros testigos afirman que casó con Dª.Isabel Arias de Argís y sobrado, nacida de la tierra de Chantada, y que ella tuvo por hijos a tres varones y tres hembras. Obtuvo en foro un lugar entre Abruciños y Fontefría, levantando allí una caea con ligeras pretensiones de pazo, a la que dio el nombre de Pousa de Cacabelos: y allí moró D. Fernando juntamente con sus hijos Los varones fueron los que siguen: 1. D. Pedro de Boán, que sigue la línea. El Ldo. D. Juan Fernández de Boán, nacido en el lugar de Aspay; colegial de Fonseca y docto en antigüedades, aunque sus pocos escrúpulos le arrastraron a forjar la falsa Historia de Don Servando, obispo de Orense y confesor del rey D. Rodrigo. Estudio también en el mayor del Arzobispo, de Salamanca, y fue catedrático de la Universidad de esta ciudad. En el Archivo de Simancas he visto su nombramiento de oidor de la Audiencia de Lima (1606-1607), y de la cual era decano al fallecimiento del conde de Monterrey, por lo que recayó en él el mando haciéndose cargo de la capitanía general del Perú, hasta que, al tomar posesión el Marqués de Montesclaros, Boán pasó a ocupar un puesto en el Consejo de Indias. Contrajo matrimonio con Dª.Damiana de Landecho, de la que no tuvo descendencia pero esta señora dejó a su esposo por heredero de su fortuna, y en agradecimiento a ello, agregó aquella hacienda a la suya, formando el mayorazgo de la casa de San Damián de buena Vista, y obligando a los sueesores en él a llevar el apellido de Landecho, que no les pertenecía. Esta es la razón de aparecer el blasón de los LANDECHO al lado de los cuarteles de los BOÁN. Aunque algunos testigos del expediente aseguran que casó con Dª.Juana de Losada, nacida de la familia de Santa María de Codosedo, en la Limia (parroquia perteneciente entonces a la Orden de Santiago), el testigo 34, ya citado, D. Jacinto de Mosquera y Villamarín, afirma que no estuvieron nunca casados pero que tuvieron una hija siendo solteros ?y esto es muy público y notorio?. Esta hija fue Dª.Josefa Damiana de Boán y Landecho, nacida de Santa María de Cadosedo, que casó con su primo hermano D. Pedro de Boán (o Fernández de Boán y Landecho), siendo ambos señores de la casa de San Damián. Pronto los encontraremos. Este D. Pedro era hijo de D. Pedro de Boán y de Dª.Ana González de Araujo. 3. El doctor D. Fernando de Boán, natural de Orense según unos (nació en Santa Mariña de Fontefría según otros), fue colegial del mayor de Oviedo, en Salamanca, vecino de Fontefría, y por 1586 vecino de Pontevedra: canónigo de Plasencia. Le dirige grandes elogios Juan Guzmán, en el prólogo de su libro Las Geórgicas de Virgilio...traducidas en verso castellano (Salamanca, 1586, l.?- ed.), y en su obra Retórica (Alcalá, 1589). D. PEDRO DE BOÁN fue escribano de Melias; casó con Dª.Ana González de Araujo vecinos de Santa Mariña de Fontefria; tuvo por hijo a D. PEDRO DE BOÁN (o FERNÁNDEZ DE BOÁN), caballero de Santiago; casó con su prima hermana Dª.Jusepa Damiana de Boán, como hemos referido. Cumplió el testamento de su tío, el Ldo. D. Juan Antonio de Boán. La Pousa de Cacabelos convirtiéndose en el pazo de San Damián de Buenavista. Alcanzó de los condes de Lemos el señorío de la jurisdicción de Rouzos, Sobreira y Fontefría en el ayuntamiento de Amoeiro. Imposible relatar las falsificaciones de documentos, preparación de testigos falsos, etc.., a que se apeló para que D. Pedro pudiese obtener, por fin, el hábito de Santiago, para lo que se requería la información testifical de nobleza y limpieza del pretendiente. La pretensión de D. Pedro se vio denegada, pero el no cejó en su ambición, y en una ocasión más propicia (las anteriores informaciones se habían incoado en 1623) obtuvo el hábito codiciado santiaguista, lo mismo que para su hijo. D. JUAN ANTONIO DE BOÁN (o FERNÁNDEZ DE BOÁN Y LANDECHO), señor de las casas de San Damián de Buenavista y agregadas, y caballero en 1669. Recibió el bautismo el 4-XII-1624, en San Juan de Abruciños. Por papales del archivo de Dª.Concepción Donesteve y Pérez de Castro, de Vigo, sabemos que D. Juan Antonio casó con Dª.Pascuala Pardo y Avalle, Marzan y Lanzós (hija de D. Baltasar de Avalle Pereira de Castro y de su esposa Dª.Isabel de Lanzós). El mayorazgo, fundado en 1585 por los suegros del de Boán, recayó primero en su cuñado D. Gregorio de Avalle Lanzós; pasó luego a su otro cuñado, D. Francisco de Avalle; y por fin recayó en la casa de San Damián (V. ABALLE, 2.ª línea de la casa de Fiolledo); tuvo por hijo a D. JUAN BOÁN AVALLE FAJARDO Y MARZÁN, que fue padre de D. JOSÉ GASPAR BOAN AVALLE Y MARZÁN, el cual casó con Dª.Bernarda Correa Sarmiento y Alemparte. En la Real Chancillería de Guardias Marinas D. PEDRO FERNÁNDEZ DE BOÁN, y Dª.Manuela Cid y Noguerol, tuvo por hijo a D. PEDRO FERNÁNDEZ DE BOÁN Y NOGUEROL. nació en Orense, y guardia marina en 1720.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de sinople, una muralla rota por dos partes, a la que azotan ondas de azur y plata sobre la muralla, una corona de oro, surmontada de un águila explayada y bicéfala, de su color natural, picada y armada de oro; entre las dos cabezas del águila, la palabra BOÁN, de oro; bordura de azur, con ocho flores de lis, de oro. Variante: Escudo cortado; en lo alto, en campo de azur, un sol, de oro, sobre ondas de azul, y plata; y en lo bajo, una muralla surmontada por un águila de plata, bicéfala, sobre la cual aparece el nombre de BOÁN, de oro, en campo de sinople.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
