Noble y antiguo apellido catalán. Tuvo solar conocido en el territorio,y vecindad de Barcelona, en un castillo muy antiguo que se conservó con el nombre de Bellvis y estaba asentado en un alto, enfrente de Santa Eulalia de Provensana, iglesia antiquísima que, según tenían por tradición los catalanes, era la primera que se había fundado en el principado de Cataluña, y aun afirmaban muchos haberla edificado los Bellvis, señores de aquel castillo. «Estos tenían a su cargo ? dice Gaspar Escolano ? guardar y defender todo aquel paraje de la marina, hasta los Hostaletes y el río Llobregat, y en razón desto estaban obligados todos los moradores de aquella redonda y las parroquias de Santa Eulalia y San Bartolomé de Sans de pagarles las décimás de los frutos y ganados y demás cosas que se criaban en ella, que por ser en grande cuantía era una calificada hacienda, y por ser de diezmos se infiere que los Belvises fueron de los que se hallaron en la recuperación de Cataluña, pues se hacía este género de merced a solos los conquistadores». Los caballeros Bellvis pasaron también al reino de Valencia y fueron señores del castillo de Carbonera y de la villa de Bélgida, del partido judicial de Onteniente, en la que tuvieron casa muy principal. Bernardo de Bellvis, señor del castillo y casa de Bellvis, próximos a Barcelona, que tras de haber servido a don Jaime I en las guerras de Valencia fue criado del rey don Pedro III «el Ceremonioso», hijo del anterior monarca. Este Bernardo, tenido por uno de los caballeros catalanes más esclarecidos que hubo en aquella edad, puso mucha mano en acabar de conquistar el reino de Valencia y conservar lo conquistado, venciendo el levantamiento de los moros que se fortificaron en el castillo de Montesa. Hallóse también con el citado monarca aragonés, don Pedro III, el año de 1284, en la toma de Albarracín; el rey le premió sus señalados servicios haciéndole merced, por vía de encomienda, de la villa y castillo de Montesa y de la de Vallada, su aneja, ambos hoy pertenecientes al partido judicial de Enguera. De esta misma rama en sucesión directa son los marqueses de Bélgica.
Escudos de Armas del apellido:
La casa de Barcelona tiene: De oro, con una banda de azur, cargada de tres crecientes de plata. Los de Valencia y su casa de Bélgida ostentan estas otras: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de oro, con dos palos de sable; 2º, de sinople, sin figuras, y 3º, de sable con cuatro fajas de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedio después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
