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Asturiano. Una rama pasó a Castilla, probando su nobleza repetidas veces en la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid. Este apellido, existente en Caldas de Reyes (provincia de Pontevedra) y en sus inmediaciones, es indudable que procede del lugar del mismo nombre, sito en las inmediaciones de esta villa y de Villagarcía de Arosa. Es cierto que en Pontevedra los hubo ya muy antiguamente. No he podido comprobar que haya sido raza de hidalgos ni he tropezado con pruebas que lo demuestren, por lo que tampoco conozco sus Armas, si alguna vez las tuvo, aunque sospecho que sí. Un dato sobre este linaje se basa en don Nicolás Bayón, vecino de Rueda (Valladolid), que obtuvo en 1.787, autorización para enajenar el título de Marqués de Canales de Chozas, que se hallaba extinguido, cambiándole la denominación por la de Marqués de Casa Bayón. Todo esto dio origen a un larguísimo pleito ante la Real Chancillería de Valladolid hasta que en 1.850, la familia Coloma consiguió sentencia a su favor, determinándose recobrar dicha merced y su nombre primitivo. Como antecedente más antiguo consta que en el año 1.698, don Diego y don Miguel Bayón y Morodo fueron admitidos en el Estado Noble de Madrid. Los BAYÓN de Colombia descienden de los de Galicia, como se echa de ver por el testamento de D. Francisco Bayón Vázquez, por más que sus antecesores (como en tantos otros casos) se dijesen del reino de León, en España, como se da a entender en el archivo del colegio bogotano de San Bartolomé D. PEDRO BAYÓN casó con Dª. Vicenta de Otero, y ambos eran naturales de Galicia, con toda seguridad de la provincia de Pontevedra; tuvo por hijos a D. FRANCISCO BAYÓN, que se trasladó al Nuevo Reino de Granada y casó en Cartago, 1784, con Dª. Rosalía Vázquez (bautizada en Cartago el 13-I-1761; hija de D. Ignacio Vázquez de la Nava; nieta del gallego de Santiago de Compostela D. Juan Vázquez de la Nava y Medrano); tuvo por hijos a D. FRANCISCO BAYÓN Y VÁZQUEZ nacido en Cartago el 30-XI-1784, colegial del mayor de San Bartolomé de Bogotá y vecino de esta ciudad en 1809 (189); casó con Dª. Catalina Fernández, santafereña (hija de D. Manuel Fernández y de Dª. Narcisa Nieto); fallecida en Bogotá, y tuvo por hijos, según se desprende de su testamento, a 1. Dª. Susana Bayón Fernández, quien casó en Bogotá, 26-XI-1843, con D. Cayetano de la Cerda. 2. D. Francisco Bayón y Fernández, que sigue la línea. D. FRANCISCO BAYÓN Y FERNÁNDEZ, nacido en Santafé de Bogotá en enero de 1817; fue colegial del mayor de San Bartolomé, doctor en medicina, notable naturalista, miembro de la sociedad de Medicina y Ciencias Naturales y autor de varios trabajos científicos; casó con Dª. Francisca Barreto, con descendencia

Escudos de Armas del apellido:
Los de Asturias traen: en campo de oro, un prado de sinople, en el que se levanta un castillo de piedra, de cuyas almenas sale un brazo armado, de sable, empuñando una espada desnuda; a la siniestra de la torre, una vaca echada en el prado, y, frente a ella, un lobo de sable; de la boca del lobo sale una cinta blanca con este lema: «Vélate, Bayona, que el Compomanes sola»; otra cinta tiene el brazo armado, con este lema: «Sin recelo dormirás, pero yo te velo»; y otra cinta sale de la boca de la vaca con este otro lema: «Sin temer dormiré con tal pastor.» Los de Castilla traen: en campo de azur, un león rampante de oro; partido de plata, con una banda de gules, engolada en cabezas de dragones de sinople, lampasados de oro. Otros: En oro, un castillo de piedra y asomado a su puerta un toro en su color. Bordura de plata con la siguiente inscripción en letras de sable: "Velata Bayona en el campo manes sola".

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.