Castellano De Soria, descendiente de uno de los caballeros primeros pobladores de dicha ciudad. Hubo en la ciudad de Soria doce linajes antiquísimos y uno de ellos fue el de Barrionuevo. Fueron doce linajes iguales entre sí de modo que en las juntas que celebraban, teniendo todos las mismás prerrogativas y en cumplimiento de ésta, colocaban sus escudos de armas en forma de rueda. Y cuando se les nombraba se hacía indistintamente comenzando por cualquiera de ellos. Fueron tan respetados estos doce linajes de Soria que no sólo gobernaban la ciudad y su comarca, sino que nombraban los alcaides de fortalezas, corregidores, escribanos y demás autoridades y por tal circunstancia los elegidos gozaban del derecho de no pechar, si no eran hijosdalgo, privilegio que fue confirmado por los reyes don Enrique, don Pedro "el Justiciero" y don Juan, así como por los Reyes Católicos. De estas doce casas nobilísimás de Soria, una era la de Barnuevo o Barrionuevo, ya que se trata del mismo apellido. El primitivo solar de los Barrionuevo, hay quien afirma que estuvo en Roncesvalles. Pero la opinión más unánime es que tuvo su origen en Soria viniendo a corroborar esta posibilidad un libro antiquísimo de blasones en el que se lee lo siguiente: "Los de Barnuevo son muy buenos caballeros hijosdalgo muy notorios y fueron antiquísimos numantinos, y se llaman de este modo por haber hecho un nuevo barrio en la Nueva Numancia, que hoy se llama Soria". En corroboración de lo dicho, en el año 926 fue hecha solemne donación de las villas de Logroño y Assa, al Monasterio de San Millán de la Gogolla por el conde los mismos lugares don García Alvarez de Barnuevo, como consta por documento original que existió en dicho convento, cuya copia da el licenciado Mosquera en su libro "La Numantina", donde al hablar del linaje Barnuevo dice que el anterior Alvarez de Barnuevo hizo una nueva donación en el año 889, cediendo a Sancho, obispo y abad del citado monasterio, sus palacios, heredades y la iglesia de San Vicente del pueblo de Raiocillo, previniendo que si alguno de sus hijos o parientes pretendiese deshacerlo, fuera maldito de Dios como Judas el traidor. Una rama pasó a Chile.
Escudos de Armas del apellido:
Escudo cuartelado: l.º y 4.°, en campo gules, un castillo de oro, y 2.º y 3.°, en campo de azur, una cruz de Calatrava de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
