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Tuvo casas solares en el lugar de Arlanza, del Ayuntamiento de Bembibre (León), con enterramiento propio en la Iglesia parroquial de San Pedro, y en el valle de Mena (Burgos). Pasaron a Brasil, Estados Unidos, México y Perú.
Entre los Caballeros Hijosdalgo recibidos en el Estado Noble de Madrid, y que entraron en suertes, ejerciendo los cargos del Ayuntamiento, figuraron: Pedro Barbado de la Torre Martínez de Angulo Ortiz de Leguizamón y Gil de la Mata, natural de Irús, en el valle de Mena (Burgos), en 1749, y su hijo Juan Antonio Barbado de la Torre Santos Martínez de Angulo, natural de Madrid, en el mismo año.
Martín Ruiz Barbado García de Taranco Santiago y Ortiz de Vallejuelo, natural de Vivanco, en el valle de Mena, y residente en la anteiglesia de Abando (Vizcaya), obtuvo Sello Mayor de hidalguía en la villa de Bilbao el 23 de Octubre de 1758.
EN BURGOS
Vecino del lugar de Leciñana de Mena, en el valle de Mena, fue:
I. Pedro Ruiz Barbado, que contrajo matrimonio con María Ortiz, naciendo de esta unión:
II. Pedro Ruiz Barbado y Ortiz, que casó con Catalina Romillo, siendo padres de III. Francisco Ruiz Barbado y Romillo, nacido en Leciñana de Mena el 1 de Abril de 1691, donde consta en los Padrones como Hidalgo en 1700, 1707, 1715, 1722, 1729, 1737, 1744 y 1751. Casó en su lugar natal el 1 de Agosto de 1723 con María Cano y Cano (hija de Pedro Cano y de María Cano), procreando a
IV. Pedro Ruiz Barbado y Cano, nacido en Leciñana de Mena el 4 de Mayo de 1727, donde consta en los Padrones como Hidalgo en 1729, 1737, 1744, 1751, 1758, 1765 y 1772. Contrajo matrimonio en Irús, del mismo valle de Mena, el 26 de Junio de 1754 con Manuela de Monasterio y Sojo (hija de Bernabé Monasterio y de Francisca de Sojo), siendo padres de
V. Roque Ruiz Barbado y Monasterio, nacido en Leciñana de Mena el 19 de Agosto de 1759, donde consta en los Padrones como Hidalgo en 1772, 1779 y 1786. Fue vecino de la villa de Castro Urdiales (Cantabria), y obtuvo reconocimiento de su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid el 12 de Julio de 1788. La heráldica y la genealogía del tronco de un linaje procede de los expedientes personales de los caballeros que pretendían ingresar en alguna de las Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y San Juan de Jerusalén. Estos expedientes se contrastaban en el entorno de sus Casas Solariegas por multitud de testigos, algunos de ellos rubricaban sus declaraciones en el mismo documento. Una vez se despachaba el hábito de la Orden correspondiente por el Maestre, se custodiaban los expedientes de ingreso en los "Caput Ordinis" o Casa Central de las Ordenes. Posteriormente se centralizaron en el Consejo de Ordenes y más tarde, con la desamortización, pasaron a la Sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional. Las recopilaciones de linajes en obras heráldicas y genealógicas han sido numerosas, pero aun así muchos linajes han quedado fuera de estos estudios por no haber vestido el hábito de las Ordenes Militares o incluso por haber cambiado la grafía de sus apellidos en el devenir de los siglos.        

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, una cabeza de moro degollada.     
Otros tienen: En campo de gules, un guerrero, armado de plata, con una espada del mismo metal en la mano diestra, y la cabeza de moro con barbas, degollada, en la siniestra.   

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.