De origen gallego, extendido por toda España con la Reconquista. Concuerdan varios genealogistas (Cf. Carraffa, o. cit.) en que el solar de los BAÑOS estuvo en Galicia, de donde el apellido saldría probablemente de la antigua jurisdicción de Baños, compuesta de las feligresías de Arcos, Baños, Carracedo, Ciquiril, Couselo, Estacas, Montes, Moimenta, Morillas, Portela, Piñeiro y Troáns, que hoy pertenecen a la provincia de Pontevedra, y todas próximás al ayuntamiento de Baños de Cuntís. De hecho también se admite otro solar, el de valle de Monterrey, que nos recuerda (los Baños de) Verín, del que salió Benito de Baños, uno de los cuatro guerreros que entraron por sorpresa en el arrabal de la Ajarquía de la ciudad de Córdoba, cuando ésta fue arrancada a los moros por S. Fernando. De Galicia pasaron a San Esteban de Gormaz, y de allí a Soria, La Rioja, las provincias andaluzas y a Colombia. Numerosos miembros de este apellido hicieron las debidas probanzas de sangre e hidalguía ante las distintas Chancillerías Reales a fin de obtener los certificados que los autorizaran a ingresar en las diversas Ordenes Militares. Entre los Baños ilustres y de mayor antigüedad puede citarse al capitán don Diego de Baños, que acompañó a los Reyes Católicos y que una vez tomada la ciudad de Granada, se estableció en la localidad de Loja, de la que fue su Señor, dando origen a la rama de este apellido que, con posterioridad, fue extendiéndose por toda Andalucía. Uno de sus descendientes fue el caballero granadino don Jerónimo de Baños nacido en el año 1.718, que fue Señor de la villa de Aldehuela y Caballero Venticuatro del Ayuntamiento de Granada e ingresó en la Orden de Carlos III, en el año 1.794. D. DIEGO SÁNCHEZ DE BAÑOS, gobernador de Santisteban de Gormaz, casó con Dª María de Sotomayor, y tuvo por hijos a D. DIEGO DE BAÑOS SOTOMAYOR, de la misma villa, quien casó con Dª María de Maroja; fue gobernador de los estados a que correspondía su villa natal; una vez graduado de licenciado, el Rey lo destinó de relator de la Real Audiencla de Lima, en tiempo del marqués de Mancera, y fue asesor del conde de Salvatierra y del consulado de Lima; ejerció también el cargo de procurador general del reino de Chile, etc. Proveído para oidor de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá (6-VI-1654) fue también alcalde de corte de la Audiencia limeña; falleció en Lima, el 6-I-1684, y sus restos recibieron sepultura en el templo de San Francisco, de Lima; tuvo por hijos a D. Diego de Baños y Sotomayor, obispo de Santa Marta (hoy Colombia) de 1677 a 1887, y a Dª JOSEFA DE BAÑOS Y SOTOMAYOR, quien casó con D. Juan Antonio de Oviedo y Rivas, XVII fiscal de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá, el cual falleció el 28-I-1672, y tuvo por hijos a 1. D. Diego Antonio, nacido en Santafé, en mayo del 1666, oidor de las Reales Audiencias de Sto. Domingo, Guatemala y Méjico, del Consejo de S. M. en el Supremo de Indias. 2. D. Juan Antonio, bautizado en Santafé, el 3-VII-1670: fue jesuita distinguido y fecundo escritor. Su vida ha sido publicada en Méjico, 1760, por el P. Francisco Xavier Lazcano. 3. D. José, bautizado en Santafé, el 26-XII-1671, que escribió la Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela, Madrid, 1723; obra fundada sobre documentos, imparcial y meritoria.
Escudos de Armas del apellido:
Los de Galicia traen: en campo de gules, seis bezantes de oro puestos en dos palos. Los de Vizcaya traen: en campo de oro, cuatro bandas onduladas de gules. Los de Pedrosa (La Rioja) traen: en campo de gules, un castillo de oro; partido de oro, con un árbol de sinople sobre ondas de agua de azur y plata, y un lobo de sable, pasante, al pie del tronco. Los de la provincia de Burgos traen: en campo de azur, un arco de piedra parda sobre un río, y, bajo el arco, un lechón rampante de su color natural.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
