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Aragonés. Del condado de Ribagorza, descendiente de Arnaldo de Arcas, conquistador de Barcelona, con el Conde Borrel, en el año 986. La rama valenciana, llamada Arcas o Arqués, fue fundada por Juan de Arcas, Señor de Peraltilla, que sirvió a D. Jaime I en la conquista de dicha ciudad en 1238. Posteriormente se extendió este linaje por Levante, Castilla, Andalucía y Murcia, Portugal y Cerdeña. No está establecido el origen de este linaje. Sábese únicamente que es antiquísimo, como lo demuestra el padre Cristóbal Vega, que dedicó su obra In Luces al muy ilustre señor don Juan Arqués Jover, juez de la audiencia de Valencia. En esa obra se dice, y lo corroboran otros tratadistas, que Arnaldo de Arcas fue conquistador de Barcelona en 986, cuando el conde Borrell, que la había perdido, reclamó, para sacarla del poder de los moros, la ayuda de muchos caballeros, entre ellos la del citado Arnaldo de Arcas. Ramón de Arcas, Bernardo de Arcas, Guerau de Arcas y Berenguer de Arcas fueron a la conquista de Jerusalén con Godofredo de Bouillón, en 1099. Guillermo de Arcas fue conquistador de las islas Baleares, bajo las banderas de Raimundo Berenguer, décimo conde de Barcelona. Arnaldo de Arcas se halló en la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. Otro Ramón de Arcas fue uno de los caballeros que estuvieron prevenidos, según afirma Miguel de Salazar, para defender al rey don Pedro III de Aragón, en su desafió con el rey Carlos de Sicilia, en 1283. Añade dicho tratadista que los caballeros escogidos para el desafío fueron ciento, pero los prevenidos, muchos más. LA RAMA DEL REINO DE VALENCIA Dicho Juan de Arcas, señor de Peraltilla, fue conquistador de Valencia en 1238, y sirvió eficazmente al rey don Jaime I de Aragón, quien, en premio a sus grandes merecimientos, le heredó en dicha capital, a la que el mencionado caballero se trasladó con su familia. Fundó allí nueva casa y dio motivo a la rama de este linaje en aquel reino. Afirman algunos autores, entre ellos fray Manuel Mariano Ribera, en su Milicia Mercenaria, que en el reino de Valencia se corrompió el apellido, transformándose de Arcas en Arqués. Juan de Mendoza dice, sin embargo, que él pudo hallar algunos documentos por los cuales se ve que no todos los de este linaje se apellidaron Arqués en dicho reino; pues si bien muchos llevaron ese apellido, otros conservaron el de Arcas, y a otros se les apellidó de las dos maneras, indistintamente. En prueba de ello, aporta los siguientes datos: En la casa de don Ignacio Pérez de Sarrió, caballero de Alicante, se conservaba un pergamino, que era una escritura de cargamento, otorgada ante Sebastián Arriaga, el 11 de julio de 1588, por Nicolás Faria y otros a favor «del magnífico Micer Franzés Arqués, cabaBero de Orihuela»; y si bien en esta escritura apellidaban Arqués a dicho caballero, en cambio, en la carta de pago que aparecía al pie de aquélla, y que fue recibida en el mismo día y por el mismo notario, se le llamaba «el magnifíco Micer Franzés Arcas, caballero de Orihuela», repitiendo también el apellido Arcas en la cubierta de la escritura. En la misma casa del caballero Sarrió se encontró una sentencia que; por la audiencia de Valencia, dio don Raimundo Sans y publicó don Juan Daza, notario, el 18 de junio de 1613, a favor de Juan Arqués, síndico de la villa de Almoradí (Alicante), y de doña Violante Almodóvar, su mujer, y en esa sentencia sólo se nombra el apellido Arqués. En los protocolos de don Andrés de Pujanzos, notario de la villa de Cocentaina (Alicante), en 1496, águraba la escritura de venta de una casa en el arrabal de Jijona, y en ella se dice que dicha casa lindaba con la de Juan de Arqués. En la misma escritura hay un testimonio de Bernardo de Arcas. En los protocolos de don Pedro Castell, notario también de la villa de Cocentaina, en 1544, figuraba otra escritura, por la que Juan de Arqués, hijo de Andrés de Arqués, labrador de la villa de Ibi, del partido judicial de Jijona (Alicante), era en deber 125 reales a Damián Campau: De suerte que los de este linaje se apellidaron en el reino de Valencia, Arcas y Arqués, indistintamente. LINEA DE IBI A la línea apellidada Arqués y establecida en la mencionada villa de Ibi, pertenecía en los últimos años del siglo XV I Gaspar Arqués, vecino de dicha villa y padre de II. Tomás Arqués.           

Escudos de Armas del apellido:
Los de Aragón y Valencia traen: en campo de azur, un arca de oro cerrada sobre ondas de mar de azur y plata. Otros traen escudo cuartelado: 1.º y 4.º, en campo de oro, una cruz potenzada de gules, y 2.º y 3.º, las armas anteriores. Los de Guipúzcoa, Andalucía, Murcia y Castilla traen: en campo de plata, cuatro fajas de gules. Los Arcas de Aragón, de las casas del condado de Ribagorza, sitas en los lugares de Grustán, Panillo y Peraltilla, traen de azur, con un arca de oro, cerrada con llave y sobre olas de mar de azur y plata. Los de las casas del reino de Valencia, apellidados Arqués, ostentan el mismo escudo que hemos descrito y así aparece en la capilla que fundó en la parroquia de Ibi (Alicante), don Juan Arqués Jover.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El arca en la heráldica se asocia a la idea de tratarse de un linaje poseedor de grandes riquezas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.