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Apellido, no demásiado frecuente y registrado sobre todo en Valencia y Alicante, siendo menor su presencia en Barcelona, Madrid, Castellón, Tarragona, Girona, Baleares, Sevilla, etc. Deriva Albors, según señala Moll en su obra "Els Llinatges Catalans", de la voz valenciana -alborç-, variante del sustantivo catalán -arboç- (del latín -arbú¬teus-) "arbre que fa les arboces", voz que formó apellidos por vía toponímica, pues se llama L´Arboç una población de la provincia de Tarragona. Existe, por otra parte, un lugar, hoy despoblado, llamado Alborx que pertenece al municipio de Sueca (Ribera Alta), muy probablemente relacionado con el apellido. Según censos valencianos antiguos había familias Albors en Montcada (Castellón), ya entre 1247-1265. Algunos siglos más tarde probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición de Valencia: Josep Albors Monzó Miralles y Gil, natural de Alcoy (Alicante), de profesión cirujano, para Familiar, en 1689, y Josep Albors Carbonell Cubells y Roca, natural de Valencia, para Familiar, en 1727. En el Archivo General Militar de Segovia se guardan los expedientes de los oficiales: Isidre Albors i Pastor, Teniente Coronel de Infantería que casó, en 1830, con María Ana Gosalves Gosalves, y de Josep Tomás Albors Berenguer, Cadete, 1809.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, dos lobos, de oro, puestos en palo.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. "El lobo es el propio geroglífico de un hombre de guerra, carnicero, y devorador de los enemigos. Los griegos y romanos tuvieron en singular veneración el lobo: los primeros en honor de Apolo, y los segundos por amor de Marte."