Apellido valenciano de origen toponímico, poco frecuente y registrado sobre todo en la provincia de Valencia, en la que vive la mayor parte de las familias así apellidadas, siendo notable su presencia en las de Barcelona y Castellón, y menor en Tarragona, Alicante, Murcia, Gerona, Baleares, Madrid, Cantabria, Jaén, Palencia, Burgos, Valladolid, Guipúzcoa, etc. Procede del topónimo Alcácer (Alcàsser en valenciano), nombre de una población de la provincia de Valencia, cuyo origen está en una derivación de la voz árabe al-qasr, "fortaleza, palacio", "alcázar". Conviene señalar que en Portugal existe una población llamada, Alcácer do Sal, cuyo nombre tomaron familias en aquel país, algunas de cuyas ramás pasaron a Castilla y a Galicia, razón por la cual es posible encontrar, por ejemplo, a una tal María Alcácer Aedo, probablemente de origen portugués, bautizada en Valladolid en 1602, hija de Cristóbal de Alcácer y de Úrsula Aedo. En Pamplona (Navarra) casó, el 15 de Febrero de 1605, Ana de Alcácer. Lorenzo de Alcácer fue bautizado en Churriana de la Vega (Granada), en 1519; casó con María, siendo padres de Inés Alcácer, bautizada en Churriana de la Vega, en 1544. En la misma población fue bautizado, el 7 de Junio de 1521, Fabián Alcácer. En el censo de 1373 de la villa de Gandía (Valencia) se cita a Berthomeu d´Alcaxis (¿Alcácer?).
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, tres cañones, de sable, puestos en faja.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color negro o sable simboliza la ciencia, la modestia y, a veces, la aflicción. Aquellos que usan este esmalte en sus escudos se encuentran obligados a socorrer a las viudas, los huérfanos, los eclesiásticos, y la gente de letras que sufra injusticia y opresión. Simboliza el diamante; su signo del Zodiaco es Saturno, Tauro y Virgo; su elemento, la tierra; el día de la semana, el sábado; el mes, diciembre; su metal, el plomo y el hierro; su árbol, el olivo y el pino; y como ave, el águila. En los escudos de los príncipes se llama al sable, Saturno; en los de los títulos, diamante, y sable para la generalidad de la nobleza. El cañón es símbolo del valor militar.
