De Monterroso, partido judicial de Chantada (Lugo), de donde pasó a Salamanca, Cuenca, Murcia, Málaga y Jaén. Este apellido aparece ya en Galicia en el año de 830, en una donación de D. Alfonso II, el Casto, a la Iglesia de Lugo. Tuvieron su casa solar en el lugar y coto de Anaya, en tierra de Deza, según el Nobiliario de Galicia, manuscrito de Oxea-Cadaval, con buen número de dignidades, canónigos y obispos. De allí se extendieron a otros puntos de Galicia (San Julián de Moraime, San Martín de Ozón, Mugía, etc.), de España (Madrid, Salamanca, Cuenca, Murcia, Málaga, Jaén, etc.). También los encontramos en el Nuevo Reino de Granada. Muchas veces probaron su nobleza, tanto en las Reales Chancillerías como las Ordenes militares. En la de Santiago ingresaron D. Diego de Anaya Villanueva y Mendoza, natural de Madrid, en 1625; D. Bartolomé de Anaya y Vélez, natural de Vélez-Málaga en 1642; D. Álvaro de Anaya y Mendoza, natural de Alcuetas, en 1656 D. Antonio Anaya Quiñones, natural de Madrid, en 1670; D. Francisco Jaime de Anaya y Laguna, natural de el Burgo (Málaga), ingresó en la Orden de Calatrava en 1648. En la de San Juan de Jerusalén ingresaron D. Gaspar de Anaya, en 1537; y Don Francisco Anaya, en 1570. D. García Ozores, IV conde de Amarante, en su Solicitud de la Grandeza de España, impresa, describe las Armas de los Anaya así: En campo de plata, 6 armiños de sable y cinco bandas de azur. La distinguida dama Dª Blanca de Anaya yace en un sepulcro al pie de la grada del altar de la antigua Capilla de la Comunión en la iglesia de Santo Domingo, de Santiago. Las Armas colocadas en Variantes aparecen repetidas veces en distintos monumentos arqueológicos. Recordamos el escudo de la casa prioral de San Julián de Moraime (partido judicial de Corcubión); el del altar mayor de la iglesia de San Martín de Ozón (partido judicial de Corcubión) y el de la capilla de la Encarnación (en el mismo partido judicial). Alfonso Anáidez y su esposa fundaron el hospital y templo de San Lázaro, en Santiago de Compostela. D. Pedro de Anaya fue general de una armada del rey D. Manuel de Portugal, en la India. D. Diego de Anaya fue comendador mayor de Alcántara, en 1454. Otro D. Diego de Anaya aparece igualmente como comendador de dicha Orden militar, en 1494. D. Diego IV Anaya Maldonado rigió la diocesis de Orense de 1390 a 1392. El P. Felipe de la Gándara, al probar que este apellido es de origen gallego dice que de los seis colegios mayores existentes por entonces en España, los cuatro habían sido fundados por prelados gallegos, o de origen gallego (el de San Bartolomé, de Salamanca, llamado el Viejo, fundación de D. Diego Anaya Maldonado; el de Sta. Cruz, de Valladolid, fundado por el cardenal D. Pedro González de Mendoza, cuya madre fue Dª Catalina Suárez de Figueroa, por lo que el Cardenal prodigaba los escudos de los Figueroa, como lo hacía con los de los Mendoza; el tercer colegio mayor fue el del arzobispo D. Alonso de Fonseca, en Salamanca, nacido en Santiago de Compostela, y cuya madre fue Dª María de Ulloa, habiendo sido su padre también originario de Galicia; y el cuarto, el del Salvador de Oviedo, en Salamanca, fundación de D. Diego de Muros, natural de la villa marinera de Muros, y muy emparentado con grandes familias de Galicia). El mismo autor afirma que el origen vascongado del gran arzobispo Anaya no tiene otro fundamento que la afirmación de Don Francisco Ruiz de Vergara. Emparentaron con los Álvarez Maldonado por casamiento de Dª Catalina de Anaya con D. Rodrigo Álvarez Maldonado, siendo padres de muy ilustre y larga descendencia, que entroncó con los Figueroa, entre otras nobles familias gallegas. Línea del célebre fundador del Colegio de San Bartolomé, el Viejo D. ÁLVARO DE ANAYA fue padre, probablemente, de D. PEDRO ÁLVAREZ DE ANAYA, quien casó con Dª. Aldonza Maldonado, y tuvo por hijos a 1. D. Alfonso Álvarez de Anaya, que sigue la línea 2. Ilustrísimo Sr. D. Diego de Anaya y Maldonado, obispo de Tuy, obispo de Orense, luego obispo de Salamanca y, por último, arzobispo de Sevilla, que fallecía en 1437, a los 70 años de edad. Siendo estudiante mozo, se enamoró de Dª. María de Orozco, de la que tuvo por hijo a Juan Gómez de Anaya, el que fue, junto con su hermano Diego Gómez, en el colegio que después fundó su padre, llamado de San Bartolomé, el Viejo, en la ciudad de Salamanca, inmediato a la iglesia catedral, y que fue uno de los colegios universitarios más famosos de la cristiandad. 3. Dª Elvira de Anaya, quien casó con Lope de Porras, con noble descendencia. Debió casar de segundas con D. Nuño Chaves, señor de la Casa de Chaves, del que tuvo por hijos, entre otros, a a. D. Diego García Chaves, que heredó la Casa de Chaves, siendo progenitor de los de este linaje en Ciudad-Rodrigo, después marqueses de Cardeñosa. b. D. Nuño García de Chaves, progenitor de los de la ciudad de Trujillo (V. CHAVES). 4. Dª Teresa de Anaya, que contrajo matrimonio en Segovia, con D. Alonso Sánchez de Heredia. 5. Dª. María Álvarez de Anaya, quien casó con D. Sancho Pérez de Paz, siendo los progenitores de la Casa de Paz. 6. Dª. Inés Álvarez de Anaya, quien nacido casó con D. Fernán Martínez Nieto, preceptor de los hijos del rey D. Juan I. Pasan del Grove al Nuevo Reino de Granada Los que pasaron al Nuevo Reino de Granada procedían del pueblo marinero del Grove (partido de Cambados, en la provincia de Pontevedra), de donde era natural. FRANCISCO ANAYA Y GARCÍA, que pasó al Nuevo Reino de Granada y casó en Cartago con María Nicolasa López de la Parra y Heredia, y tuvo por hijos a 1. JOSÉ ANAYA, nacido en 1773; 2. Josefa Anaya, nacido en 1802; 3. Vicente Anaya, nacido en Cartago el 15 de marzo de 1803, y cuya biografía puede verse en el Diccionario Biográfico del Viejo Cauca, de Gustavo Arboleda. Este apellido aparece ya en Galicia en el año de 830, en una donación de D. Alfonso II, el Casto, a la Iglesia de Lugo. Tuvieron su casa solar en el lugar y coto de Anaya, en tierra de Deza, según el Nobiliario de Galicia, manuscrito de Oxea-Cadaval, con buen número de dignidades, canónigos y obispos. De allí se extendieron a otros puntos de Galicia (San Julián de Moraime, San Martín de Ozón, Mugía, etc.), de España (Madrid, Salamanca, Cuenca, Murcia, Málaga, Jaén, etc.). También los encontramos en el Nuevo Reino de Granada. Muchas veces probaron su nobleza, tanto en las Reales Chancillerías como las Ordenes militares. En la de Santiago ingresaron D. Diego de Anaya Villanueva y Mendoza, natural de Madrid, en 1625; D. Bartolomé de Anaya y Vélez, natural de Vélez-Málaga en 1642; D. Álvaro de Anaya y Mendoza, natural de Alcuetas, en 1656 D. Antonio Anaya Quiñones, natural de Madrid, en 1670; D. Francisco Jaime de Anaya y Laguna, natural de el Burgo (Málaga), ingresó en la Orden de Calatrava en 1648. En la de San Juan de Jerusalén ingresaron D. Gaspar de Anaya, en 1537; y Don Francisco Anaya, en 1570. D. García Ozores, IV conde de Amarante, en su Solicitud de la Grandeza de España, impresa, describe las Armas de los Anaya así: En campo de plata, 6 armiños de sable y cinco bandas de azur. La distinguida dama Dª Blanca de Anaya yace en un sepulcro al pie de la grada del altar de la antigua Capilla de la Comunión en la iglesia de Santo Domingo, de Santiago. Las Armas colocadas en Variantes aparecen repetidas veces en distintos monumentos arqueológicos. Recordamos el escudo de la casa prioral de San Julián de Moraime (partido judicial de Corcubión); el del altar mayor de la iglesia de San Martín de Ozón (partido judicial de Corcubión) y el de la capilla de la Encarnación (en el mismo partido judicial). Alfonso Anáidez y su esposa fundaron el hospital y templo de San Lázaro, en Santiago de Compostela. D. Pedro de Anaya fue general de una armada del rey D. Manuel de Portugal, en la India. D. Diego de Anaya fue comendador mayor de Alcántara, en 1454. Otro D. Diego de Anaya aparece igualmente como comendador de dicha Orden militar, en 1494. D. Diego IV Anaya Maldonado rigió la diocesis de Orense de 1390 a 1392. El P. Felipe de la Gándara, al probar que este apellido es de origen gallego dice que de los seis colegios mayores existentes por entonces en España, los cuatro habían sido fundados por prelados gallegos, o de origen gallego (el de San Bartolomé, de Salamanca, llamado el Viejo, fundación de D. Diego Anaya Maldonado; el de Sta. Cruz, de Valladolid, fundado por el cardenal D. Pedro González de Mendoza, cuya madre fue Dª Catalina Suárez de Figueroa, por lo que el Cardenal prodigaba los escudos de los Figueroa, como lo hacía con los de los Mendoza; el tercer colegio mayor fue el del arzobispo D. Alonso de Fonseca, en Salamanca, nacido en Santiago de Compostela, y cuya madre fue Dª María de Ulloa, habiendo sido su padre también originario de Galicia; y el cuarto, el del Salvador de Oviedo, en Salamanca, fundación de D. Diego de Muros, natural de la villa marinera de Muros, y muy emparentado con grandes familias de Galicia). El mismo autor afirma que el origen vascongado del gran arzobispo Anaya no tiene otro fundamento que la afirmación de Don Francisco Ruiz de Vergara. Emparentaron con los Álvarez Maldonado por casamiento de Dª Catalina de Anaya con D. Rodrigo Álvarez Maldonado, siendo padres de muy ilustre y larga descendencia, que entroncó con los Figueroa, entre otras nobles familias gallegas. Línea del célebre fundador del Colegio de San Bartolomé, el Viejo D. ÁLVARO DE ANAYA fue padre, probablemente, de D. PEDRO ÁLVAREZ DE ANAYA, quien casó con Dª. Aldonza Maldonado, y tuvo por hijos a 1. D. Alfonso Álvarez de Anaya, que sigue la línea 2. Ilustrísimo Sr. D. Diego de Anaya y Maldonado, obispo de Tuy, obispo de Orense, luego obispo de Salamanca y, por último, arzobispo de Sevilla, que fallecía en 1437, a los 70 años de edad. Siendo estudiante mozo, se enamoró de Dª. María de Orozco, de la que tuvo por hijo a Juan Gómez de Anaya, el que fue, junto con su hermano Diego Gómez, en el colegio que después fundó su padre, llamado de San Bartolomé, el Viejo, en la ciudad de Salamanca, inmediato a la iglesia catedral, y que fue uno de los colegios universitarios más famosos de la cristiandad. 3. Dª Elvira de Anaya, quien casó con Lope de Porras, con noble descendencia. Debió casar de segundas con D. Nuño Chaves, señor de la Casa de Chaves, del que tuvo por hijos, entre otros, a a. D. Diego García Chaves, que heredó la Casa de Chaves, siendo progenitor de los de este linaje en Ciudad-Rodrigo, después marqueses de Cardeñosa. b. D. Nuño García de Chaves, progenitor de los de la ciudad de Trujillo (V. CHAVES). 4. Dª Teresa de Anaya, que contrajo matrimonio en Segovia, con D. Alonso Sánchez de Heredia. 5. Dª. María Álvarez de Anaya, quien casó con D. Sancho Pérez de Paz, siendo los progenitores de la Casa de Paz. 6. Dª. Inés Álvarez de Anaya, quien nacido casó con D. Fernán Martínez Nieto, preceptor de los hijos del rey D. Juan I. Pasan del Grove al Nuevo Reino de Granada Los que pasaron al Nuevo Reino de Granada procedían del pueblo marinero del Grove (partido de Cambados, en la provincia de Pontevedra), de donde era natural. FRANCISCO ANAYA Y GARCÍA, que pasó al Nuevo Reino de Granada y casó en Cartago con María Nicolasa López de la Parra y Heredia, y tuvo por hijos a 1. JOSÉ ANAYA, nacido en 1773; 2. Josefa Anaya, nacido en 1802; 3. Vicente Anaya, nacido en Cartago el 15 de marzo de 1803, y cuya biografía puede verse en el Diccionario Biográfico del Viejo Cauca, de Gustavo Arboleda.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, cuatro bandas de plata. De gules, con un chevrón de plata, acompañado de dos castillos de oro, en el jefe, y en punta, de un león rampante del mismo metal. En campo de azur, cinco bandas de oro. Variantes: En campo de plata, un moral de sinople, acostado de dos veneras de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
