Castellano, procedente de la villa de su nombre en tierras de Burgos, con casa solariega en Peña de Amaya, partido judicial de Miranda de Ebro (Burgos), de donde pasó a Aguilar de Campoo (Palencia), Asturias, Castilla, La Rioja, Andalucía, Extremadura y Portugal. Otra rama pasó a Galicia, fundando nueva casa en el lugar y coto de Amaya, que fue posesión de los Condes de Lemos. Hubo en la antigüedad una ciudad muy importante -según información del genealogista Ocariz- que se llamó sucesivamente Patricia, Aregia o Varegia y finalmente Amaya. Y, en efecto se dice que Amaya fue fundada por Tubal, nieto de Noé, unos 1.800 años después de la creación del mundo, unos 1.450 antes de la fundación de Roma. Y también se dice que los romanos la llamaron Amaya en memoria de la diosa Maya, hija del rey Atlante. Y en ponderación con la antigüedad de Amaya, se leen estos versos: -Harto era Castilla pequeño rincón -Cuando Amaya cabeza Itera mojón. En lo que a nosotros respecta nos parece fantástico designar como fundador de una ciudad española, sea la que sea, a ningún nieto del patriarca Noé. Lo reseñamos, como dato curioso, pero nada más. Que su fundación se deba a los romanos y que le pusieran por nombre Amaya en recuerdo de una diosa, parece muchísimo más probable. Con las continuas invasiones, guerras y quebrantos que sufrió la Península Ibérica, desapareció esta ciudad, pero legó su nombre al territorio donde floreció, el cual se llamó "tierra de Amaya" y dos pueblos ostentaron su nombre, Cañozal de Amaya y San Felices de Amaya. Este nombre fue asimismo tomado por los señores de la villa de Amaya, de los cuales se dice que fue tronco don Trastamiro y don Ermigio, hijos de don Alboazar Ramírez y nietos del rey de León, don Ramiro II. Este apellido lo llevó también, y se desconocen los motivos que pudieron existir para ello, el infante don Nuño Alvarez de Amaya, hijo del rey de León, don Alfonso V. Entre sus descendientes se cuenta a don Juan López de Amaya, Comendador de Alarcón, en la Orden de Santiago, que se distinguió en la batalla de las Navas, en el año 1.412. En Navarra floreció el apellido Maya y aunque parece distinto al linaje Amaya, ocurre que trae las mismás armas.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, un águila de su color natural, picada de plata y armada de oro. Los de Peña de Amaya traen: en campo de plata, cuatro palos de gules. Los de Asturias traen: en campo de oro, una peña morada, con un árbol de sinople y una sierpe al natural enroscada al tronco, y al pie de la peña, una fuente. Los de Burgos y Navarra traen escudo partido: 1.º, jaquelado de nueve piezas de plata y nueve de sable, y 2.º, en campo de plata, dos lobos de sable, uno sobre otro, y bordura de gules, con dieciocho aspas de oro. Los de Aguilar de Campoo traen: en campo de oro, una torre de piedra sobre un peñasco; partido de plata, con un león rampante, de su color natural, y medio cortado de sinople, con un brazo armado, de plata, que tiene en la mano derecha una espada desnuda del mismo metal, con la punta ensangrentada. Bordura de azur, con una cadena de oro de ocho eslabones. Otros, de Castilla, traen: en campo de sinople, un león rampante, de su color natural, coronado de oro; bordura componada de azur y plata, con una estrella de plata en cada pieza de azur. Los de Galicia traen: en campo de oro, cuatro contrabandas de azur.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes.
