Este apellido es de origen burgalés, procedente del Valle de Angulo, junto al de Mena, en el partido judicial de Villarcayo, pero varias de sus líneas pasaron a las Vascongadas. En Álava, tuvo asiento una de esas líneas en el Concejo de Valdegobia, del partido judicial de Amurrio, y de ella fueron: Baltasar de Angulo, Marcos Angulo y Ruesca y Diego de Angulo Rozas, que ganaron provisión de hidalguía en Valladolid, en 1597. Otra línea alavesa radicó en la villa de Arciniega, del mismo partido judicial de Amurrio, y a ella pertenecieron: Ignacio de Angulo, Juan Angulo y Lanzagorta y Francisco Angulo Villanueva y Menoyo, todos vecinos de Arciniega, que ganaron provisión de hidalguía en Valladolid, en 1757 y 1786. De otra línea radicada en el lugar de Villabezona, del Ayuntamiento de Riberalta y partido judicial de Vitoria, descendió Eusebio de Angulo, que hizo expediente de hidalguía en Valladolid, en 1777. Otra línea de Angulo, originaria del Valle de Mena (Burgos), y que pasó a Vizcaya, fundó casa solar en esta provincia en el lugar de Ubilla, de la anteiglesia de Jemein y partido judicial de Durango, pasando después a avecindarse en la villa de Valmaseda. De esa línea era I. Juan de Angulo, originario del Valle de Mena y vecino de Valmaseda, que casó con doña Francisca Iñiguez, y fueron padres de II. Alonso de Angulo, vecino de Valmaseda, que contrajo matrimonio con doña Catalina Iñiguez, naciendo de esta unión III. Antonio de Angulo, vecino de Valmaseda, que efectuó su enlace con doña Jerónima Martínez, de la que tuvo a IV. Francisco de Angulo, vecino de Valmaseda, que casó con doña María Gancos Gutiérrez, en la que procreó a V. José de Angulo, vecino de Valmaseda, que contrajo matrimonio con doña Antonia Fernández de Aguirre, naciendo de esta unión VI. Juan José de Angulo, vecino de Valmaseda, que casó con doña María Thellitu, originaria del Concejo de Galdames (Vizcaya), hija de José de Thellitu y de su mujer doña Sebastiana Basozabal, y nieta paterna de José de Thellitu y de su mujer doña Catalina Umanón. Los mencionados don Juan José de Angulo y su esposa doña María Thellitu, fueron padres de VII. José Antonio de Angulo y Thellitu, natural de Valmaseda, que pasó a la ciudad de Cádiz, de la que era vecino en 1781. En el barrio de Zaballa, del Ayuntamiento de San Salvador del Valle y partido judicial de Valmaseda, moró otra línea, de la que fueron Plácido y Pedro Antonio, que ganaron provisión de hidalguía en Valladolid, en 1780. También hicieron información de hidalguía en los años que se indican ante el Corregidor y Diputados de Vizcaya, los siguientes: Pedro Angulo (1641), Juan Angulo (1648), Gabriel Angulo y Puente (1702) y (1704), Cornelio Angulo (1807) y Matías Juan Angulo. Sus genealogías y pruebas se custodian en el Archivo general de la Casa de Juntas de Guernica. La línea de los Fernández del Campo y Fernández de Angulo, originaria del solar de Santa María del Llano (Burgos), radicó también en Bilbao. Otros autores dicen que tiene su procedencia en las montañas de León, donde existieron muy antiguos y nobles solares del mismo. Los hubo también en Burgos, en la Merindad de Oteo, teniendo también solar en Espinosa de los Monteros y en lugar de Angulo, de donde parece ser tomaron el apellido. Gracia-Dei, Cronista de los Reyes de España, dice que los de este linaje provienen de un hijo del rey de Escocia, que vino a servir al rey don Alfonso el Católico, en las guerras contra los moros y que trajo con él a trescientos caballeros escoceses. Y que como premio, muchos de ellos se quedaron en tierras de Castilla ricamente heredados por el Monarca. Y que de estos caballeros descienden los del apellido Angulo.
Escudo de Armas:
En Álava: De oro, con cinco roeles-bezantes, de sinople y plata, perfilados de sable y puestos en sotuer. En Vizcaya: Partido: 1º, de plata, con cinco manojos de brezos de sinople, con las raíces ensangrentadas, atados con una cinta de gules y puestos en sotuer, y 2º, de oro, con cinco roeles-bezantes de azur y plata, puestos también en sotuer; medio cortado de oro, con cuatro palos de gules. Así las trajeron los Angulo de Bilbao. Otros ponen en la primera partición de ese escudo, las piezas de la segunda, y en esta, las piezas de la primera. Por cimera, un caballo saltante de sable, linguado de gules, y pezuñado de gules con las crines al aire, y que va coronado de una corona condal de oro. Por tenantes, dos caballos saltantes de sable, linguados de gules y pezuñados de esto mismo, con sendas coronas condales de oro, en sus cabezas, y las crines al aire. Por timbre, una corona condal, en recuerdo de la antiquísima dignidad que, como Señores del territorio de Mena, disfrutaron los primogénitos de aqueste ilustre linaje. Divisa: «De Mena a Burgos, pisan los Angulo», puesta en letras de sinople sobre un volante de oro. Al exterior, los cabos de la Cruz de Calatrava. Alrededor, el collar de la Orden de Carlos III. Otros de Castilla traen: De oro, un roel de sinople y plata, perfilado de sable y acompañado de cinco castillos de sinople puestos 2, 2 y 1. Otros, de Córdoba traen: De sinople, una torre de plata, y a su pie, frente a la puerta, un yelmo del mismo metal con plumas de colores diversos. Los de Borja (Zaragoza) traen: Escudo cuartelado: 1º de plata, tres árboles de sinople atravesados por un león andante de gules; 2º de sinople, dos grifos de plata, uno sobre otro; 3º de gules, tres flores de lis de plata bien ordenadas, y 4º, en campo de plata, dos cabezas de dragón de gules, una sobre otra.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El caballo es símbolo de la guerra, representando la osadía y la rapidez en la acción. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
