No todos los apellidos Alonso tienen un origen común, ya que este apellido es patronímico, derivado, por tanto, del nombre familiar o perteneciente al padre, como sucede con Álvarez, García, Gutiérrez, López, Martínez, etc. El solar más antiguo conocido está en el valle de Valdivieso (Burgos). Tiene como tronco a Desiderio, sobrino del rey visigodo Wamba, que fundó casa en dicho valle hacia el 672. Son, por tanto, los Alonso de Burgos, que después pasaron a Santander, los más antiguos de estos linajes. Síguenle los Alonso de Asturias, con casa solariega en Oviedo, que pronto se extendieron por toda la región, y los de Galicia. Los Alonso de Castilla descienden por línea ilegítima del rey Alfonso IX de Castilla, quien tuvo varios hijos naturales: Fernando Alonso; Déan de Santiago; el Adelantado Rodrigo Alonso, y Pedro Alonso, XIII maestre de la Orden de Santiago. Los de Aragón y Navarra, que posteriormente pasaron al señorío de Vizcaya, descienden, también por bastardía, del rey Alfonso I "el Batallador" de Aragón, que tuvo un hijo natural llamado Sancho Alonso. Los de Valencia tienen por tronco al caballero D. Fernando Alonso, que acompañó al Cid en la conquista de Valencia, permaneciendo luego en aquel Reino. En La Rioja, Andalucía y Extremadura radicaron también varias casas de los Alonso, dimanadas de las casas solariegas de Burgos y Santander.
Escudos de Armas del apellido:
Los del primitivo solar de la Merindad de Valdivieso traen: Terciado en banda de sinople engolada de dragantes de oro lampasados del mismo metal; la parte alta de azur, una estrella de oro de ocho puntas; y la baja de oro, un león rampante de púrpura, lampasado y armado de gules y coronado de oro. Bordura de azur con este lema en letras de oro: "De mi Desiderio, godo, - y del rey Wamba, sobrino, - procede esta Casa en todo, - por línea recta y camino". Los de Asturias y los de los valles de Toranzo y de Carriedo traen: Terciado en banda de oro engolada de dragantes de sinople; la parte alta de azur, tres estrellas de oro bien ordenadas; y la baja de plata, un león rampante de púrpura, lampasado y armado de gules. Bordura de oro. Los de Cangas de Onís y Avilés traen: De plata, un león rampante de gules. Bordura de oro con cinco cruces de Calatrava de gules. Los de Galicia y los Señores de Ajofrín (Toledo) traen: De oro, seis roeles de gules y una espada desnuda y fijada en medio de ellos. Los de Quintanarrúa (Burgos) traen: Cortado, 1º cuartelado: 1º y 4º de azur, un águila de oro engolada en cabezas de dragones de sinople perfiladas de oro; y 2º partido, 1º de azur, un Hércules desnudo entre dos columnas de plata, y 2º de azur, otro hombre desnudo peleando contra un león de oro. Los de Castil de Peones (Burgos) traen: De gules, un castillo de plata aclarado de sable, colocado sobre ondas de azur y plata, surmontado con una flor de lis de oro sobre su homenaje; partido de oro, con un león rampante de su color natural. Los de Santander y los de Osuna traen: De plata, un castillo de piedra aclarado de gules, a su lado diestro un león de gules y al siniestro un lobo de sable, ambos empinados a los muros del castillo; en el cantón siniestro de jefe una cabeza de moro con turbante blanco chorreando sangre. Bordura de gules con dos calderas de sable y en cada uno de sus cuatro ángulos una cabeza de moro. Los de Valdeprado y valle de Cereceda (Santander), Valderas (León), Astorga y Ciudad Real traen: De gules, un castillo de plata aclarado de azur colocado sobre ondas de plata y azur y acompañado de tres flores de lis de oro, una encima y otra a cada lado. Los de Aragón y Navarra traen: De azur, un león rampante de oro cantonado en lo alto de dos estrellas de oro, y en lo bajo de dos crecientes de plata y acostado de dos sotueres de oro. Los de Elche (Alicante) traen: De plata, un león rampante de gules. Los de Castilla, Andalucía y América traen: Cuartelado, 1º y 4º de gules, un castillo de oro aclarado de azur; y 2º y 3º de azur, una flor de lis de plata. Algunos añaden bordura de gules con ocho veneras de oro. Otros de América traen: Cuartelado en sotuer, 1º de sable, un castillo de plata; 2º de azur, tres flores de lis de plata bien ordenadas; 3º de sinople, una sierpe de oro ondeada colocada en palo cabeza abajo; y 4º de púrpura, un león rampante de oro. Otros traen: De gules, un castillo de plata aclarado de azur; partido de azur, con una flor de lis de plata. Otros traen: De sinople, un puente de piedra de tres arcos y dos escalas arrimadas a él, y una bandera de plata con el asta quebrada. El Emperador Carlos I concedió en Barcelona el 23 de Septiembre de 1.519 a D. Álvaro Alonso y a otros hijos de varios acompañantes de Colón en su primer viaje a las Indias, escudo consistente en tres carabelas al natural sobre el mar, y, saliendo de cada una de ellas, una mano señalando la tierra. Bordura, unas áncoras y unos corazones. La Real Cédula citada no indica metales ni colores.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La púrpura se traduce por dignidad, soberanía, grandeza y poder. Los que traen estas armas quedan obligados a socorrer a los eclesiásticos y los religisos. La púrpura representa la amatista; su signo, el de Júpiter; su elemento, el aire; su día de la semana, el jueves; los meses, febrero y noviembre; el metal, el estaño; la planta, la sabina y su flor, el lirio; y en lo que se refiere al Zodiaco, se añade al planeta Júpiter, los signos de Sagitario y Piscis. Su animal es el león y de los peces, la ballena. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. Los Gentiles por la figura del áncora significaban aquel que habia asegurado bien su fortuna, y sus negocios. Es también símbolo de la esperanza y la seguridad que debemos tener en Dios. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bandera es la señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa. Símbolo de poder y de señorío sobre huestes y vasallos. La bandera se usaba más en timbres que como divisa del escudo, sin embargo, dentro del blasón suele proceder de caballeros que pertenecieron a la Orden Militar "Caballería de la Razón", que fundó Don Juan I, rey de Castilla, en el año 1385, usando como divisa un estandarte. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
