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Apellido de origen toponímico, frecuente y repartido por España, si bien se registra sobre todo en Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid y Barcelona, procedente del topónimo Alcalá, nombre de numerosas poblaciones españolas, del árabe -qulai ´at -, "castillo", "fuerte". Hubo, por tanto, distintas casas solares de este apellido, no emparentadas entre sí, siendo muy antiguas las que se originaron en Aragón, donde los Alcalá fueron "ricoshombres de mesnada", y cuyos descendientes se extendieron, con la Reconquista, a otras regiones de España. Por los años de 1137, en el reinado de Don Ramiro II de Aragón, vivía Galín Jiménez de Alcalá, caballero muy notable. En los últimos tiempos de la Reina de Aragón Doña Petronila, por los años de 1160, florecieron Dodón de Alcalá y Pedro de Alcalá. Sus sucesores pasaron a Valencia, Castilla, Murcia, Andalucía y Sicilia. En el antiguo Reino de Valencia se asentaron en Sogorb (1258-1312), Olocau del Rei (1271), Onda (1310-1322, Altea (1381), etc. Una familia que se estableció en Andalucía se llamó Alcalá Galiano, contando entre sus miembros al célebre marino Dionisio Alcalá Galiano, y a Emilio Alcalá Galiano y Valencia, III Conde de Casa Valencia. En Andalucía en 1499, el franciscano Pedro de Alcalá recibió el encargo del Arzobispo de Granada, Hernando de Talavera, de evangelizar a los mudéjares andaluces. Probaron los Alcalá su nobleza ante las Reales Chancillería de Valladolid y de Granada, así como para su ingreso en las Ordenes militares. Galín Jiménez de Alcalá fue caballero muy notable en Aragón por los años de l l40, reinando D. Ramiro II. Años más tarde y ya en tiempos de la reina de Aragón, Petronila, hija del anterior rey y esposa del Conde de Cataluña, Ramón, (hacia los años 1.160) se hicieron notar por su notoriedad otros dos caballeros del apellido Alcalá, Odón de Alcalá y Pedro de Alcalá. Muchos debieron ser los servicios prestados a la Corona dado que fueron colmados de honores, sobre todo el último, Pedro de Alcalá que adquiriera gran notoriedad durante el reinado de Alfonso II de Aragón, hasta el punto que fue designado por el propio Monarca para asistir a las Cortes que se celebraron en Zaragoza a comienzos de su reinado. Un hijo del anterior, Guillén de Alcalá siguió las huellas de su padre en cuanto a hidalguía se refiere, llegando a ser Señor de Quinto. Uno de los primeros lugares donde se estableció una rama del linaje, fue en la villa de Madrid. Uno de los doce primeros Regidores que nombró el rey Alfonso XI para la gobernación de Madrid, allá por los años 1.334, fue un caballero llamado Vicente Pérez de Alcalá. Afianzándose en lo anterior, del arraigo que el apellido Alcalá tuvo en Madrid, basta decir que numerosos caballeros de este apellido figuraron en los padrones de Hijosdalgo de la citada villa.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, una faja de sable. D. Guillén de Alcalá, Señor de Quinto, usó: en campo de plata, un lebrel al natural. Otros traen: en campo de azur, una faja de sable, perfilada de oro y acompañada en jefe de un león rampante, de oro, y en punta, de un jarrón de oro, con un ramo de lirios al natural.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.