Noble apellido que tiene por tronco a Arnaldo de Bayán, nacido en la Gascuña, que vino a España por los años 980 a luchar contra los moros, fundando casa en Galicia, en tierras de Orense, junto a la actual frontera de Portugal, y falleciendo, en tiempos del rey Alfonso V de León, en el cerco de la ciudad de Viseo. D. Egas Gosindo Bayán, nieto suyo, casó con Doña Ebescua Biegas, de cuyo matrimonio tuvieron un hijo, que fundó casa en el lugar de Acevedo (Portugal), tomando este nombre por apellido. Este caballero tuvo dos hijos: Men Pérez Acevedo, progenitor de los Acevedo portugueses, y Hernán Acevedo, que vino a España al servicio del rey Alfonso VI, asistiendo con él a la toma de Toledo. Los Acevedo de Portugal entroncaron más tarde en España con los condes de Monterrey por el matrimonio de D. Diego de Acevedo Fonseca y Ulloa con Doña Francisca de Zúñiga, segunda condesa de Monterrey; también entroncaron con los Condes de Fuentes, etc. Los Acevedo españoles se extendieron desde Galicia por toda la península. Varias ramás pasaron a América. En Cantabria abundó este apellido, sobre todo en la zona oriental (Colindres, Limpias, Laredo, etc.), pero la casa más importante, es la situada en Hoznayo, donde aun existe el palacio de "Los Acebedos"; Allí tuvieron su capilla de San Pantaleón, con buenos sepulcros y estatuas orantes, que ya no se encuentran en el palacio. De esta casa fueron Don Juan Bautista de Acebedo, Obispo de Valladolid, Patriarca de las Indias, Comisario General de la Cruzada y Presidente de Castilla, y su hermano Don Fernando, Caballero de Santiago en 1592, Obispo de Osma, Arzobispo de Burgos y también Presidente de Castilla. Estudia esta familia Escagedo Salmón desde el siglo XVER El palacio, conserva las armas en las fachadas y capilla. En Santander hay una calle dedicada a este linaje. Tuvo también mucha importancia la casa de Acebedo de Cigüenza en Alfoz de Lloredo, de la que descendía el segundo Marqués de Uluapa Don Alejandro Acevedo de Estrada, Cossío y Guerra.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas son: De oro, un acebo de sinople con un lebrel blanco atado a su tronco. Los de Castilla traen, por su entronque con la casa de Ayala: escudo cuartelado, 1º y 4º de oro, un acebo de sinople; y 2º y 3º de plata, un lobo de sable pasante. Bordura de gules con ocho aspas de oro. Este mismo escudo en piedra tienen varias casas de Trasmiera (Hoz de Añero). Sin la bordura nos lo presenta L. de Barreda y Mena, en su obra Blasones y Linajes Montañeses. Los de Navarra traen: Terciado en faja, 1º de azur, tres flores de lis de oro; 2º de plata, cinco roeles de gules puestos en sotuer; y 3º de gules, un lobo pasante de su color. Los de Méjico traen: Cuartelado en cruz, 1º de azur, cinco estrellas de plata puestas en sotuer; 2º de sinople, un creciente de plata ranversado; 3º de oro, un águila de sable; y 4º de plata, un león rampante de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
