Hay encontradas opiniones respecto del origen de este apellido. Algunos tratadistas creen que tuvo su primitivo solar en el lugar de Arce (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Aoiz, en Navarra. Otros aseguran que es originario de las montañas de Santander, en las que también hay un pueblo llamado Arce, del Ayuntamiento de Valle de Piélagos. Nos encontramos ante uno de los más importantes linajes de Cantabria. Dice J. de Atienza que es "Del pueblo de su nombre. Ayuntamiento del Valle de Piélagos, partido judicial de Santander, descendiente del caballero Rodrigo de Arce". Hay mucho que hablar de este apellido, puesto que tiene en Cantabria diversas ramas que incluso presentan distintas armas. No es mucho de extrañar ya que es un apellido toponímico, que además de referirse a un árbol, representa un lugar concreto: el pueblo de Arce, hoy Puente Arce, del que salieron para toda España y América individuos de este linaje. Piferrer dice asimismo: "El noble linaje de Arce, es oriundo de Asturias de Santillana, ha producido varones muy eminentes en las armas y en las letras; tiene por armas cinco flores de lis pintadas de oro y azul, asentadas en sotueres y una bordura compuesta de dos Ordenes de escaques o jaqueles de oro y gules". Pero no todos los autores piensan igual y algunos juzgan que el linaje desciende de Francia, basándose en las cinco lises que atribuyen a la casa real francesa. Otros creen que es de Asturias, como Vilar Psayla y Rufino Pereda, etc. Lo que sí podemos afirmar, es que ya aparecen en el Becerro de las Behetrías de Castilla (siglo XIV), como señores de behetría de varios lugares de Cantabria: En la villa de Santander, era en época medieval uno de los seis linajes preponderantes de la villa, los que llevaban en sus manos el gobierno de ella. Dice Juan de Castañeda en su "Memorial de algunas antigüedades de la Villa de Santander", escrito en 1592, donde describe los seis linajes principales de la villa: "El linaje de Arce, es muy antiguo y ha habido en él muchos caballeros, escuderos y hijosdalgo, así naturales de esta villa como de fuera della". Parece colegirse de lo que dicen varios autores que en Navarra hubo algunos Arce originarios de Santander, pero que también radicaron otros completamente distintos, por proceder del lugar de Arce, del partido judicial de Aoiz. Abona esta creencia el hecho de que en Navarra aparecen los Arce con más antigüedad que en Santander, pues se sabe que en 1171 casó una doña María de Arce con Gonzalo Gil Mencos, cuya sucesión se encontrará en el apellido Mencos, y que Lope García de Arce fue caballero muy principal de la Corte de Navarra, en 1231. En cambio, los Arce de Santander y Burgos no aparecen hasta 1300. Es de tener en cuenta, sin embargo, que algunos Arce de Navarra traen en sus armas piezas que tienen los escudos de las casas solares de Burgos y Santander. En Bilbao también hubo Arces originarios, sin duda, de Burgos, a juzgar por el blasón que usaron y que luego describiremos. Los que hallamos en Galicia proceden de los de León. Los de Orense descienden de los de Villalba, en el valle de Liendo, en las montañas de Burgos. Los de San Félix de Asma (municipio de Chantada) fueron señores del Pazo de Piñeiro, en Pesqueiras; y por los Arce de Asma andan los antecesores de los SACO y ARCE orensanos, de nuestros días. Otros autores remontan su origen a la guerra civil que sostuvieron, por una parte el rey de Castilla don Pedro, "el Justiciero" y por la otra el bastardo de Trastamara. En apoyo de éste, el rey de Francia, Carlos, llamado "el Calvo", que había firmado alianza con él para que, cuando se coronara rey de Castilla, le ayudara en su guerra contra Inglaterra, envió a España un poderoso ejército formado por las llamadas "Compañías Blancas", al mando del mercenario Beltrán Duglestín. La misión de estas tropas, formadas por soldados mercenarios, era la de destronar al legítimo rey de Castilla, don Pedro, para colocar en su lugar al de Trastamara. Con las "Compañías Blancas" pasaron a España tres hermanos llamados Arce los cuales, finalizada la contienda con la muerte del rey Pedro, agradecidos a la generosidad con el que de Trastamara, ya convertido en rey Enrique de Castilla, premió su ayuda, se quedaron en España, tomando asiento en las montañas de Burgos. El primero fundó su casa solar en el valle de Carriedo, cerca de Toranzo, a unos cinco leguas de Santander; el segundo, en el de Gurriezo, y el tercero y último fundó su casa solar de Arce de Villerías, de la cual procedió la ilustre rama de este linaje que se extendió hasta el reino de Murcia.. El catálogo de Basanta recoge los siguientes Arce gallegos, que pleitearon por su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid: D. Gaspar y D. Juan de Arce, de Santiago, en 1580; D. Félix, de Arce Calderón, de Vimieros (jurisdicción de Puente Castrelo) en 1737; D. Félix de Arce Calderón, de Monforte de Lemos, en 1713; D. Francisco Antonio de Arce y Calderón, de Moreda, en 1695; D. Juan Antonio de Arce y Gil, de Santiago de Bembrive (ayuntamiento de Lavadores, hoy Vigo), en 1796. En 1815 ingresó en la Orden de Carlos III. José Mª de Arce y Calderón de la Barca, natural del Pazo de Piñeiro. Don Baltasar de Arce y Taboada (hijo de D. Pedro de Arce y de Dª Bernarda de Taboada) natural de La Coruña, llevó a cabo informaciones de nobleza para ingresar como guardia marina en 1717 ; lo mismo que su hermano D. Alejo de Arce y Taboada, también coruñés, y guardia marina en 1720 . Don José María de Arce y Calderón de la Barca, natural del Pazo de Piñeiro (Orense) ingresó en la Orden de Alcántara en 1815. Los de San Félix de Asma (Chantada) D. IGNACIO DE ARCE CALDERÓN DE LA BARCA, empadronado como noble en Chantada, en 1737, fue dueño del Pazo de Piñeiro, en Pesqueiras; casó con Dª Luisa Enríquez Sarmiento de Valladares (1725), que era hermana de D. Benito Alonso Enríquez Sarmiento, marqués de Valladares; tuvo por hijos a D. ANTONIO CLEMENTE DE ARCE CALDERÓN DE LA BARCA, empadronado como noble en Chantada, en 1783; en 1752 casó con D. María Jacinta Tronceda y Taboada (hija de D. Antonio Ramos Tronceda y de Dª Juana Taboada) ; tuvo por hijos a 1. D. Joaquín de Arce Calderón de la Barca, quien sigue la línea. 2. D. José María de Arce Calderón de la Barca, quien casó con Dª María Salomé Burriel Montemayor de Sandoval (hija de D. Pedro Andrés Burriel y de Dª Antonia Montemayor de Sandoval, las cuales habían contraído matrimonio en 1736; nieta paterna de D. Miguel Burriel y de Dª Ana López de González, casados en 1709); tuvo por hijos a a. D. Carlos Arce de Burriel, quien casó con Dª Jacoba Parga, y tuvo por hijos a D. Luis, D. Gonzalo, D. Carlos y Dª Elisa. Esta contrajo matrimonio con D. Julio Saco y Arce, su primo, siendo padres de D. Antonio Saco y Arce, y de las hermanas de éste, Dª María y Aurora, muy distinguida familia de Orense. D. JOAQUÍN DE ARCE CALDERÓN DE LA BARCA, nacido en San Félix de Asma, en 1774; empadronado como noble en Chantada, en 1783; guardia marina en 1792 y capitán de fragata en 1805; casó con Dª Eduarda Iriberri, natural de Valladolid, y tuvo por hijos a D. ALEJANDRO DE ARCE E IRIBERRI, nacido en El Ferrol, 1807, y guardia marina en 1821.Los MARTÍNEZ DE ARCE, de Orense. Dª CATALINA DE ARCE, casó con D. Diego Martínez de Laiseca, nacido y vecino de Villabead, en el vallle de Liendo, en las montañas de Burgos, tuvo por hijos a D. PEDRO MARTÍNEZ DE ARCE, nacido en Villabead, en 1592; casó con Dª María de la Portilla, y tuvo por hijos a D. DIEGO MARTÍNEZ DE ARCE, nacido en Villabead, 1622; vino a casar a Orense, de donde era su mujer, Dª Benita Feijoo, y donde él se estableció; tuvo por hijos a D. PEDRO MARTÍNEZ DE ARCE, nacido en Orense, 1656; en 1694 fue electo diputado por el estado noble en Villabead, así como procurador general del mismo estado en 1695; casó con Dª Jacinta Cid y tuvo por hijos a 1. D. Juan Martínez de Arce, quien sigue la línea. 2. D. José Martínez de Arce y Feijoo, arcediano de Trasancos y capellán de honor de D. Felipe V (por cédula de enero de 1739), justificando para ello su calidad hidalga. En 1740 el mismo Rey le nombra administrador de la Casa de Loreto, en consideración a su nobleza y virtud. D. JUAN MARTÍNEZ DE ARCE fue teniente del provincial de Orense, regidor perpetuo de esta ciudad; casó con Dª Melchora Montesinos, y tuvo por hijos a D. JOSÉ MARTÍNEZ DE ARCE, regidor de Orense; casó con Dª Juana Noguerol, señora de Conso de Vilariño, y tuvo por hijos a D. DANIEL MARTÍNEZ DE ARCE NOGUEROL, teniente del provincial de Monterrey. Entre los de este linaje figura Ramón José de Arce, eclesiástico, que fue obispo de Burgos, Consejero de Estado y Director de los Reales Estudios de Madrid. En 1.798 se le nombró inquisidor general. Tuvo una actitud muy ambigua y no puede decirse que fuera duro, ni obrara con energía, pues se negó a firmar en más de una ocasión la solicitud de pena de muerte para los reos, permitió la vuelta de Olavide a España y rehabilitó al janseista Pierre Nicole. No debía de encontrarse muy a gusto en el cargo de inquisidor porque solicitó y obtuvo su nombramiento como obispo de Zaragoza y Patriarca de las lndias. Vuelto a nombrar Inquisidor General, estaba en dicho cargo cuando se produjo la supresión de la citada institución.
Escudo de Armas:
Los Arce de Navarra: De plata, con un león rampante de su color natural; medio partido de gules, con cinco panelas de oro, y cortado de oro con una torre de piedra con homenaje, sobre ondas de agua de azur y plata. Bordura general de azur, con cuatro flores de lis de oro, puestas en los ángulos, alternando con tres crecientes de plata, puestos, uno en el jefe y los otros dos en los costados. Otros, también en Navarra: De oro, con tres veneras de su color, puestas en triángulo. Otros, en Bilbao: De plata, con cinco flores de lis de azur. Bordura ajedrezada, de plata y gules, y también de plata y sable. Para los del Valle de Carriedo, según Don Juan Francisco de Hita, les dan las cinco flores de lis "realzadas en oro en aspa, y bordura de dos Ordenes de jaqueles de plata y gules". Estas armas son iguales a las de la casa de Arce del lugar de Villarias, entre Espinosa de los Monteros y Medina de Pomar, en la provincia de Burgos, y también las usaron algunos Arce en Navarra. El mismo blasón lo trajeron los Arce de Bilbao, modificado en esta forma: De plata, con siete flores de lis de azur retocadas de oro, puestas de tres en tres y una en punta. Así lo consigna Labayru. Otros traen: en campo de plata, un puente de piedra de tres arcos, bajo el cual discurre un río; en el puente, un castillo, también de piedra, surmontado de cinco flores de lis de azur, y en torno al castillo el lema "ARCENDO VINCES ARCE". Bordura jaquelada de plata y gules en dos Ordenes. Otros traen: Un puente sobre ondas sumado de un castillo en el lado diestro, y un cipres de sinople en el siniestro. Los de Cantabria traen: escudo de oro, con una torre verde (sic) y a los lados de ella dos encinas verdes, una a cada lado, y delante una puente de plata sobre aguas azules y blancas. En la antigua Abadía de San Emeterio, tenían su capilla propia con su escudo de armas en una clave de la bóveda, y desde el siglo XIV aparecen en Curiezo, Puente Arce, Toranzo, Carriedo, Camargo, Laredo, etc. como gente de influencia y "solar conocido". Generalmente todos los Reyes de Armas, confirman el escudo de las lises que ya vimos, pero sin embargo, en la piedras armeras de sus casas solares, aparecen otras bien distintas y que hacen referencia al famoso puente de Arce, donde se dice que hubo cierta batalla por la que les concedieron sus armas. Suelen ser -con alguna variante- campo de plata con un puente de piedra de tres arcos, bajo el que corre un río; sobre el puente, un castillo o torre de piedra al natural, surmontado de cinco flores de lis. Algunos añaden cinco cabezas de moro cercenadas, como los vemos en el valle de Toranzo, los de Santander presentan en el escudo de piedra -hoy desaparecido- de su capilla, solamente el puente, los árboles y las ondas del río. Estas mismas armas usaron los de Curiezo, y los de Puente Arce: 1.º, en campo de plata, cinco flores de lis de azur; 2.º, tajado: arriba, bandas de plata con armiños de sable en campo de oro, y debajo, cinco panelas blancas en campo de gules.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
