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Tuvo su primitivo solar, muy antiguo, en la anteiglesia de Araoz, del partido judicial de Oñate. Otra casa hubo en esta villa, junto al solar de Garibay, con cuyos caballeros entroncaron estos Araoz. Otra en la villa de Mondragón, entroncada con los Uriarte. De ella fue Juan de Araoz y Uriarte, fundador en Mondragón, en 1581, del convento de San Francisco, y otra casa radicó en la anteiglesia de Zarimuz, del Ayuntamiento de Escoriaza y partido judicial de Vergara. En Vizcaya hubo casas de Araoz en las Encartaciones y en la merindad de Arratia, y en Álava, en el Valle de Llodio, del partido judicial de Amurrio. Varias líneas pasaron a la Rioja y Galicia. Otra se estableció en la ciudad de Sevilla, y otra en la República de Chile. Las filiaciones continuadas de algunas de esas ramas y líneas, pueden verse en nuestra «Enciclopedia Heráldica y Genealógica».

Escudo de Armas:
La casa solar de la anteiglesia de Araoz: Cortado: 1º, de gules, con un ciervo de oro, corriendo por un trigal con la cabeza vuelta. Sobre el ciervo, un águila volante, de sable, con las garras clavadas en las ancas del ciervo y picándole en el cuello, del que brota sangre, y 2º, de sinople, con cuatro espigas de trigo, de oro, puestas en faja y enlazadas por una cinta del mismo metal. La casa de Oñate: Cuartelado; 1º, de gules, con un castillo de oro, y a su puerta un hombre armado de plata, con un clavo de azur, en la mano diestra; 2º, de gules, con el ciervo de oro, corriendo por el trigal, y el águila de sable sobre sus ancas, picándole en el cuello; 3º, de oro, con cinco clavos de azur, puestos en sotuer, y 4º, de sinople, con las cuatro espigas de trigo, de oro enlazadas por una cinta del mismo metal. Estas mismas armas ostentó la línea de Chile. El cuartel del ciervo con el águila sobre sus lomos, es del apellido Lazárraga, o Elazárraga, que dio origen al de Garibay, que también trae esas armas. Los Araoz lo ostentan por haber entroncado con los Garibay. Algunos pintan el ciervo echado en un prado de sinople, y otros, saltando una cerca. Pero debe pintársele según nosotros lo hacemos, corriendo por un trigal, que es como corresponde. Así lo afirma Esteban de Garibay. Los Araoz, entroncados con los Uriarte, en Mondragón: Cortado: 1º, de gules, con tres coronas de oro, atravesadas por tres palmas del mismo metal, y en punta, tres cartelas de plata, y 2º, de azur, con un castillo de oro, surmontado en un sol del mismo metal y acompañado de tres estrellas, también de oro, dos en los flancos y otra en punta. Bordura general de oro con doce rosas de gules. Estas traía Juan de Araoz Uriarte, fundador, en 1581, del convento de San Francisco, en cuya portada se ven. Los de la anteiglesia de Zarimuz: De azur, con un castillo de oro, y bordura de plata con nueve roeles de gules. Los del Valle de Llodio: Partido: 1º, de plata, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable, pasantes al pie del tronco, y bordura para este cuartel de gules, con ocho sotueres de oro, y 2º, de azur, con un castillo de plata; medio cortado de oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer. La línea de Sevilla: Terciado en faja: 1º, de azur, con un castillo de plata, surmontado de una flor de lis de oro y acostado de otras dos del mismo metal; 2º; de gules con dos fajas, ondeadas, de oro, y 3º, de gules también, con un castillo de plata, y bordura para este cuartel, de oro lisa.

Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demas hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El ciervo simboliza ánimo esforzado, que saca y recobra energías aún en las ocasiones más adversas. Representa al soldado experimentado y prudente que aguarda cautamente la llegada de sus adversarios.