El primitivo solar de este apellido, dicen varios autores que estuvo en la villa de Anzuola, del partido judicial de Vergara (Guipúzcoa). Sin embargo, hay un caserío denominado Altube, del Ayuntamiento de Zuya y partido judicial de Vitoria, que pudiera tener relación con el linaje que nos ocupa. Otra casa, procedente de la de Anzuola, radicó en el barrio de Anguiozar, del Ayuntamiento de Elgueta y partido judicial de Vergara. Una línea del mismo apellido pasó al Valle de Mena, del partido judicial de Villarcayo (Burgos), y a ella perteció Juan Domingo Altube, que obtuvo certificación de nobleza en la Chancillería de Valladolid, en 1788. Domingo Altube Salmantón, la obtuvo en 1776. Bartolomé de Altube, originario de otra casa de su apellido, sita en el barrio de Igueldo, era vecino de San Sebastián en 1566, y Santos de Altube, de Mondragón, en el mismo año. Los hermanos Diego y Simón de Altube, hijos de Diego de Altube, natural de la casa de Altube en Anguiozar, y nieto de Antonio de Altube, habitante en el caserío Zuasqueta, de Aguiozar, probaron su hidalguía en Mondragón, en 1652. José Antonio, Cristóbal, Miguel Andrés y Francisco de Altube, lo hicieron en Oñate, en 1740; Carlos Francisco de Altube e hijos, en Ormáiztegui, en 1713; Miguel de Altube, en Anzuola, en 1561, y Juan de Altube, en Vergara, en 1709. Individuos de este linaje pasaron también a América, estableciéndose en Colombia y Venezuela. El Capitán Francisco de Altube Gaviria, y su mujer doña Juana Vedoy, fueron patronos fundadores del convento de monjas de Santa Clara, de la ciudad de Mérida (Venezuela).
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con un árbol de sinople, y un jabalí de sable, pasante al pie del tronco.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general.
